15 de septiembre 2001 - 00:00

Terroristas suicidas aprendieron a volar en diciembre

Terroristas suicidas aprendieron a volar en diciembre
Los terroristas que secuestraron los aviones utilizados en los atentados de Nueva York y Washington no despertaron sospechas cuando aprendían a volar en Florida, ni siquiera cuando querían aprender a hacer sólo giros en reactores comerciales, no a despegar, ni aterrizar.

Las investigaciones federales han identificado a Mohamed Atta, de 33 años, como el que posiblemente estaba al control del Boeing 767 de American Airlines que se estrelló contra la torre norte del World Trade Center (WTC) de Nueva York.

Y a Marwan Alshehhi, de 23, como el que posiblemente pilotaba el Boeing 767 de United Airlines que fue a estrellarse directamente a la torre sur del WTC.

Ambos tenían pasaportes de los Emiratos Arabes Unidos y habían conseguido licencias de pilotos de aviones ligeros en academias de Florida, durante los últimos meses.

Pero lo que más les interesaba era aprender a hacer giros en reactores grandes, como el Boeing 767.

Con esa intención, los dos se matricularon en la academia Simcenter Inc, situada en el aeropuerto Oppa-Locka, al noroeste de Miami, donde los alumnos se entrenan en un simulador de vuelo que reproduce exactamente la cabina de aviones comerciales y los accesos a los principales aeropuertos de la nación.

Atta y Alshehhi pagaron 1.500 dólares por seis horas de entrenamiento, que tuvieron lugar el 29 y 30 diciembre del año pasado.

Henry George, un ex piloto de Eastern Airlines y quien dio las clases particulares a los dos supuestos terroristas, no sospechó nada cuando sus alumnos le pidieron que les enseñara más que todo a hacer giros de aviones en vuelo. O hacer un simulacro de acceso al espacio aéreo de Nueva York.

"La mayoría de los que vienen aquí lo que quieren aprender es a despegar y aterrizar en estos simuladores de vuelo", declaró George, quien dice que no sabe cómo va a vivir el resto de su vida sabiendo que, involuntariamente, ha ayudado a cometer estos actos terroristas.

El vuelo 11 de American Airlines y el 175 de United Airlines despegaron el martes con pocos minutos de diferencia del aeropuerto de Boston, ambos con rumbo a Los Angeles.

Poco después fueron secuestrados en vuelo. Atta y Alshehhi tomaron aparentemente los mandos de los dos aviones para hacerlos cambiar de rumbo y enfilarlos directamente a las Torres Gemelas de Nueva York.

Otros cómplices secuestraban casi al mismo tiempo un avión Boeing 757 de United Airlines, en ruta de Newark hacia San Francisco, que se estrelló en una zona rural en Pensilvania.

Y otro aparato similar de American Airlines, que volaba desde el aeropuerto Dulles de Washington hacia Los Angeles, fue piloteado, en misión suicida contra el Pentágono.

Las autoridades federales han identificado a Atta como el principal líder del plan terrorista en Estados Unidos.

La imagen tosca, arrogante y dura que refleja su cara coincide con el recuerdo que tienen de él los que lo conocieron durante los meses que estuvo viviendo en Venice, Coral Springs, Hollywood, Lantana y Daytona Beach, mientras estudiaba en academias de aviación en Florida.

En este estado sacó licencias de conducir aduciendo que tenía una emitida en Egipto. Se hacía pasar por piloto saudí, aunque tenía pasaporte de los Emiratos Arabes Unidos, que las autoridades creen que es falso.

Atta y Alshehhi fueron estudiantes de la Universidad Tecnológica de Hamburgo (Alemania), donde el primero fundó un grupo de estudiantes islámicos.

Esa ciudad alemana es considerada un centro de seguidores árabes del líder terrorista Osama bin Laden, refugiado en Afganistán y a quien Estados Unidos acusa de ser el principal responsable de los atentados del martes pasado.

Las autoridades federales calculan que fueron diecinueve los participantes en los cuatro secuestros aéreos. La mayoría de estos pasaron los últimos meses en Florida, en apartamentos o habitaciones de hoteles baratos, tratando de pasar inadvertidos.

Salvo cuando el viernes pasado tres de ellos estuvieron emborrachándose con vodka y ron en un bar de Hollywood, al norte de Miami, e hicieron un gran revuelo cuando les presentaron una cuenta por 48 dólares.

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