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Rumores de un texto final tibio en el G20 corona la crisis del multilateralismo

LAS EXPECTATIVAS GIRABAN EN TORNO A LA CENA ENTRE TRUMP Y XI EL SÁBADO - Además de la guerra comercial, estarán en carpeta la escalada bélica entre Rusia y Ucrania, el cambio climático y la tensión con Arabia Saudita.

La decimotercera cumbre del G-20 en Buenos Aires coincide con el auge de los nacionalismos y la crisis del multilateralismo, por lo que el objetivo de una declaración conjunta que aporte soluciones se diluye. Bastará con un texto lavado que evite portazos y roces de última hora, sin espacios para compromisos en materia de medio ambiente o condenas al proteccionismo.

El mayor síntoma de esta “crisis de los bloques” es la expectativa que genera la reunión bilateral de mañana a la noche entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping, -horas después de la cancelación de la cumbre-, en el primer gesto de acercamiento tras meses de roces y represalias arancelarias. Sin embargo, ambos se mantenían aferrados a sus posiciones y con exiguas intenciones de ceder en pos de un entendimiento que tranquilice a los mercados.

Diez días atrás, la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) cerró sin un documento final por primera vez en 25 años debido a las diferencias entre Washington y Pekín, lo que anticipa que una homologación entre ambas potencias en Argentina es por ahora un deseo.

Mañana, cuando todos los dignatarios del bloque hayan superado la instancia del saludo protocolar en Costa Salguero, se trasladarán por una hora y media a un cuarto de “retiro” sin la presencia de terceros o asesores. Estarán sentados en círculo en cómodos sillones, viéndose las caras los unos a los otros, en una cumbre multitudinaria y mediática, observó este diario en una visita guiada exclusiva por el complejo. El destino del mundo, estará en ése puñado de personas.

“Son reuniones simbólicas. En dos días, los 22 protagonistas tendrán una sola reunión privada conjunta, no alcanza para anunciar postulados”, adelantó a Ámbito Financiero Aníbal Jozami, sociólogo y rector de de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).

“La característica del G-20 es que tiende a crear un ámbito donde se consolida el desarrollo de los intercambios multilaterales previos y la democracia en general”, explicó. Pero “este es un G-20 muy particular, ya que los líderes van en oposición contraria a lo que marca la base fundacional del foro”, agregó.

Así, el presidente francés Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro Justin Trudeau, conforman una isla a favor de la apertura y la cooperación en un mar de restricciones y barreras liderado por Estados Unidos.

Una posición en línea con el apogeo de los movientos nacionalistas que en Europa ya condujeron al repliege del Reino Unido, el crecimiento de los partidos de ultraderecha como la Alternativa para Alemania (AfD), y el ascenso al poder de gobiernos con tintes xenófobos en Italia, Polonia y Hungría. Estuvieron errados los presagios que anticipaban que “el futuro sería de los grandes bloques”.

Con todo, el gobierno argentino intenta rodear el evento en un halo de éxito y se esfuerza por alcanzar un acuerdo de mínimos tras una inversión de 1.000 millones de pesos, de acuerdo con cifras publicadas en el Boletín Oficial.

Los llamados “sherpas”, los coordinadores que negocian durante todo el año los intereses de sus respectivos países, reconocen off de record que el borrador final no supera las cuatro o cinco páginas, cuando en Hamburgo del año pasado llegó a las 14.

Además de la cuestión comercial, otro de los puntos de fricción es la incredulidad del presidente Donald Trump sobre el cambio climático y su resistencia a reincorporar a Estados Unidos a los Acuerdos de París de 2015, cuya meta es mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C y que establece la ampliación el uso de enegías renovables en detrimento de otras, como el carbón. La ONU insistirá en los objetivos durante las sesiones. También formarán parte de los debates, la escalada bélica entre Ucrania y Rusia de los últimos días, y el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi por parte de Arabia Saudita. Sobre estos puntos también había posiones en las antípodas. Del multilateralismo, por ahora, lo que sobreviven, son las cumbres.

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