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Charlas de quincho
Asados, partidos de fútbol tragicómicos, fiestas en Washington y hasta una velada de gala en Punta del Este que obligó a una apurada importación de vestuarios y joyas. Alejado de estos fastos, el Presidente preparó con sus propias manos el asado con que agasajó a pocos invitados. Se habló del futuro artístico de una novia y se refirmó el poder de un miembro del gabinete. En Punta del Este, en medio de vestidos de largo y smokings, se confidenció la existencia de un anónimo que comprometería al senador que encabezó denuncias por coimas entre sus pares. También se especulaba con el posible cambio de marca de hoteles en la Argentina y Chile, propiedad de un controvertido ex banquero. En Córdoba pareció poco casual el lugar elegido por dos gobernadores para anunciar un acuerdo automotor y elogiarse mutuamente. En un fin de semana pantagruélico por donde se lo mire, un casi seguro candidato optó por volver a la dieta. Veamos.

Despidió a los edecanes, también a sus secretarios: Ricardo Ostuni se fue a Cancún a un tiempo compartido que tenía comprometido antes de la orden de no viajar al exterior; Leonardo Aiello observó el asado como un vigía tirolés desde su casa, ubicada a 500 metros -la relación, como se sabe, empezó por la vecindad-, preocupado de que no faltara la leña, una de sus inquietudes tradicionales en el entorno de Pilar.
Mucho diálogo con Antonio, quien parece será el tutor de todas las campañas publicitarias de la próxima elección; además de esa responsabilidad convenció a su padre de que repartirá su tiempo en esa consultoría y en viajar a Miami, donde su novia Shakira ha de lanzarse a conquistar al público «anglo» en los Estados Unidos.
Para eso, la joven cantante se ha asociado a Freddy DeMann, el mismo que en su momento impulsó a Madonna y a Michael Jackson, luego a Gloria Stefan y Alanis Morisette, quien le cobra 15% de las ganancias futuras si su dedo mágico acierta.
No sólo de pájaros, algún cólico, viajes y publicidad se habló en el asado. De la Rúa se reveló entusiasta con el clima optimista de su gabinete, pero ha recomendado no exagerar. Sobre todo porque ni él mismo se atreve a aceptar que el año pasado fue un gran año de gobierno (en rigor, le cuesta entender por qué no maduraron más frutos si él hizo casi todo lo que correspondía).
Más bien le gustó la autocrítica realizada por Dante Caputo en las reuniones: «Me equivoqué al pelearme con los investigadores del Conicet. Ahora voy a empezar de nuevo», confesó en un gesto que pocos imitaron. Sigue expectante con José Luis Machinea, un ministro con plazos fijos renovables -ahora marzo se vuelve un mes clave- y, al igual que le ocurría con Rodolfo Terragno, le cuesta traducir al titular de Interior, Federico Storani.
Si hasta tuvo que citarlo un día antes del asado, junto a Chrystian Colombo, para que baje los decibeles con la reforma política (bandera, por otra parte, que hace rato enarbola sin demasiado éxito el controvertido Carlos Chacho Alvarez).
Hubo una instrucción en ese encuentro: «Todo lo que se diga o salga sobre la reforma política antes tiene que verlo Chrystian». Más que una desautorización, explicó De la Rúa, fue una advertencia ya que la reforma -ley de lemas, eliminar listas sábana- debe pasar por el Congreso y ser impulsada por las provincias. «No es nuestro tema, a ver si dentro de tres meses nos reprochan por reformas que prometimos y que a nosotros no nos corresponde realizar».
A los postres, De la Rúa comentó sus observaciones críticas al intendente de Mar del Plata, Elio Aprile, a quien se le quejó por el pésimo estado de la ruta que une Chapadmalal con el campo de golf de Marayuí, al tiempo que dijo no comprender la actitud de los zorros grises que, a la entrada de Mar del Plata, reciben a los turistas con boletas en mano para reprimirlos por exceso de velocidad. ¿No habrá otro modo de bienvenida o de alerta preventiva?
A propósito de Mar del Plata, se comentó también una novedad para esta semana. Se realizará un festival de cine en el que, además de films convencionales, se podrán exhibir videos realizados por amateurs. La idea, importada desde San Pablo, supone un método: cualquier aficionado podrá inscribir su película pero la duración de la exhibición la decidirá el público. En efecto, serán los asistentes quienes, con abucheos, resolverán por mayoría cuándo se debe interrumpir la proyección de la película. Casi el sistema de algunos peronistas, que comenzaron a pedir que aprieten «eject» para el gobierno de De la Rúa antes de que cumpla un año.
Dos de los chistes más festejados en Punta del Este no provienen de cómicos profesionales, aunque lo parezcan: uno tiene que ver con el cine, el otro con el fútbol casero.
Pero ambos son el comentario en cuanta reunión uno asista en el balneario: sea la espléndida gala en el Conrad con los pilotos de fórmula (Emerson Fittipaldi, Clay Regazzoni, Juan Manuel Fangio Jr., Jacques Lafitte, Eliseo Salazar) que ayer corrieron karting en un improvisado circuito del Puerto (acompañados en la fiesta por Zulemita Menem y Daniel Scioli, entre otros), o el Festival de Cine Europeo y su ambigú, en la soberbia residencia «La Vega» del camino Lussich, a encuentros más íntimos como la vuelta de los asados del legendario Tate o los lechones a la parrilla en la chacra del abogado Marcelo Open.
El primero provoca que (sobre todo) los argentinos se desternillen de risa cuando asisten al cine, en cualquier sala esteña: antes del film elegido se difunden comerciales y uno de ellos pertenece al gobierno argentino. La propaganda oficial de la administración De la Rúa que se ve en las pantallas es la recomendación para hacer turismo en la Argentina, con características imágenes de apreciados lugares del país. Nadie sabe a quién se pretende cautivar con esta promoción, ¿a los argentinos que ya reposan en Punta del Este o a los uruguayos que ya eligieron su lugar de veraneo? No puede explicarse este gasto absurdo, no se encuentra siquiera una justificación razonable de esta inversión que no debe ser menor. Como es verano, la gente -piadosa- se ríe.
El otro comentario hilarante se refirió al partido de fútbol a beneficio de la lucha contra la droga que se jugó en Maldonado, con argentinos y uruguayos famosos. Del lado argentino participaron unos cuantos que, sin duda, han sido verdaderos luchadores contra la droga pero no se sabe si le ganaron. Una paradoja también típica del verano.
En la velada del Conrad -a favor de la fundación de un notable automovilista uruguayo, «Gonchi» Rodríguez cuya vida se tronchó de manera espectacular en una carrera en los Estados Unidos- hubo que importar trajes, vestidos largos y smoking. Por no hablar de joyas y luces en las mujeres y colección de relojes en las muñecas de varios hombres. Casi una fiesta de otra época, mínima réplica de las del empresario brasileño Gilberto Scarpa.
Si bien todo parecía referido a la frivolidad internacional -lo más gracioso: la «vaca loca» es consecuencia de un atávico trastorno vacuno, ya que ese cuadrúpedo femenino estalló como consecuencia histórica de que le acarician las ubres todos los días y sólo la atienden sexualmente una vez por año-, también hubo novedades del lado argentino.
Se dijo allí que ya circula en Buenos Aires un nuevo anónimo con denuncias -semejante al que se divulgó por las coimas en el Senado- que aluden con precisiones de sueldos, nombres y apellidos, de gente que Antonio Cafiero habría colocado en un ente mixto (provincia y Estado) como favores partidistas. Práctica de la vieja política que el veterano senador descalifica.
En una de las mesas cercanas a Daniel Scioli se bromeaba casi con filosofía sobre esta conducta de Cafiero: todos creían -relataba uno de los comensales- que había corrupción en el Senado, hasta que la denunció Cafiero.
Pero la pregunta es por qué ahora Carlos Chacho Alvarez, quien seguramente dispone de este anónimo, no ha mostrado el mismo coraje que tuvo en la ocasión de las coimas en la Cámara alta para exponerlo públicamente. ¿No querrá malquistarse con el hijo del senador, su compañero de ruta en el Frepaso?
A propósito de Alvarez, todos hablan de la singularidad de que sólo aparece por todos los medios del monopolio «Clarín», casi publicitariamente y en forma sistemática, como si existiera una entente entre las partes.
Aun así, se reconoce cierta frescura en sus expresiones sobre la política aunque -como dice Leopoldo Moreau- nadie sabe bien de qué vive, se limita a manifestarse desde un reducto barrial porteño y jamás viaja al interior para conocer cuál es el problema del resto de los argentinos. Las mujeres igual saludan las manifestaciones del ex vice, «tan transparentes». Y es así, agregaba el comensal reflexivo remedando a Voltaire, «transparente como los arroyos, límpidos y fluidos, poco profundos».
En el megaasado de Open -en una estupenda chacra con el atributo de contar con la mejor cancha de fútbol de todo Punta del Este- había una corte de italianos presididos por Giusseppe Cipriani y uno de los creadores del yate Il Moro (ganador de la gran copa internacional), varios empresarios capitaneados por Juan Navarro, magistrados en ejercicio y otros retirados (José Allevato), también pimpantes modelos.
Fuego por todos lados -una parrilla para el asado y los chorizos, otra para el lechón, el horno de leña para las papas- pero ni aun así se neutralizaba el frío que, en esa zona del viejo camino a San Carlos, todavía era más tenaz que en el centro.
Pero la comida todo lo puede y Punta del Este, por su abundancia de citas gastronómicas esta temporada, se ha convertido en un verdadero «feed lot» para casi todos. Muchas preguntas sobre fútbol. ¿Quién está económicamente detrás de Fernando Marín en Racing? Se conjetura a Francisco Macri, de quien Marín fue colaborador; también de un socio de Julio Grondona (una curiosidad sobre este patrón de la FIFA: su esposa también preside el fútbol mundial femenino). Alguien confesó que Daniel Lalín cree que atrás de Marín no hay nadie «porque la plata no aparece para reforzar el equipo».
Hubo una anécdota deliciosa sobre Fagiani, un defensor de Boca que pasó al Atlético Madrid. Un empresario español dueño del pase quiso canjearlo por Ibarra y tres millones de dólares, pero Mauricio Macri se opuso alegando con su educación habitual que «Fagiani no vale nada». Juntos vieron el último partido de este jugador en Boca, quizás el peor de su vida, y el español entonces le confesó a Macri: «Tenés razón, no vale nada». Se deshizo la propuesta y al marcador lo llevaron a un equipo de segunda en Madrid.
También había novedades de tipo empresario. Por ejemplo, la pelea entre las cerveceras por los nuevos envases de plástico que ahora contienen esa bebida tan desarrollada entre los jóvenes. Parece que Quilmes invirtió una fortuna en envases retornables mientras sus diversas competencias han optado por los no retornables, con los cuales ganan mercado. La pugna es por ver qué empresa logra impedir la colocación de uno de esos tipos de envase.
El otro tema es la inminente decisión sobre la franquicia de los hoteles Hyatt de Buenos Aires y Santiago de Chile, en los cuales participa como accionista el famoso Gaith Pharaon. Según parece, por estas horas en los Estados Unidos se decide si Hyatt le quita o no su nombre a estos hoteles y si éstos, en el caso de perder su libreta de bautismo, se pasan a otra franquicia internacional.
Luego les llegó el turno a los jueces, quienes hablaron de la deserción de Adolfo Bagnasco a su magistratura para dedicarse a la política en el peronismo bonaerense (será primer diputado de Carlos Ruckauf en la próxima elección, primicia de Ambito Financiero hace más de veinte días). ¿Habrá más casos? Estimaban que otros miembros del fuero federal dejarán sus puestos: Gustavo Literas, Gabriel Cavallo -seguro asciende a una cámara-, se jubila Norberto Oyarbide y nadie cree que Carlos Liporaci complete el año, de modo que la Alianza, tan atenta a estos movimientos, ya prevé ocupar estas plazas al mejor estilo menemista con la ayuda del Consejo de la Magistratura.
Como es habitual en Punta, en los diálogos de sobremesa se analiza la temporada del balneario. Lo que más destacan los argentinos es la corrección de la policía uruguaya este verano, en contraste con la marplatense. No hay más persecución a los automovilistas como aquellos años en que los acechaban uniformados detrás de árboles y arbustos o se ponían al final de pendientes en descenso -en las que los vehículos se aceleran más- para multarlos, retirarles el carnet y otras exquisiteces.
Esta vez interfieren poco. Favorece mucho la terminación de la autopista costera y actúan con gran cortesía. Inclusive al infractor le inventaron la «tarjeta amarilla», por la cual la primera vez es sólo amonestación que se le informa. Si reitera una falta, paga la nueva y la pendiente. Muy buen sistema.
La gente se queja de lo denso del tránsito al salir desde la Punta hacia Playa Mansa: una sola calle en la que además se permite estacionar en ambas aceras, con lo cual se forma un embudo en el espacio reducido de la calzada.
En lo demás, la temporada para los turistas y los grandes restoranes («Andrés», «Floreal», «Bungalow Suizo» y otros) fue buena, aunque se quejan los restoranes más chicos y los hoteles medios porque faltó el público menos habitué del balneario uruguayo. En espectáculos, a medida que avanza enero, van apareciendo los mejores como para tentar no acortar las vacaciones. Por ejemplo, Diego Torres, que el próximo miércoles presenta su show en el Conrad.
Ya está anunciado para el domingo 11 y el lunes 12 de febrero el más famoso de los bailarines de tango, Carlos Copes, que también se presentará en el Conrad con su show, al que se sumó la cantante María Graña. El tango atrae siempre, y más Copes, que resume en este espectáculo -denominado «Copes-Tango-Copes»- su autobiografía de 50 años en el espectáculo acompañado de 12 discípulos y teniendo como partenaire a su hija Johanna Copes.
Este espectáculo de tango se vio en Buenos Aires en el teatro Avenida y compitió este verano con el éxito de «Bendita clase media», la lograda comedia costumbrista que estrenó a comienzos de enero su autor y ahora productor Hugo Sofovich en el teatro Liceo con Moria Casán, Juan Carlos Calabró -de actuación realmente estupenda ambos- y Emilio Disi.
Por último, la charla derivó hacia aspectos insólitos de Punta del Este: el jocoso ejemplo de la secta de automóviles antiguos que se reúne en el bar «Azul», donde sus miembros -caso José Pascal- parecen más viejos que sus propios vehículos de colección o, por caso, más dramático, el combate de algunos privados residentes por la abundancia de perros que, en algunas ocasiones, actúan como verdaderas jaurías asolando a incrédulos veraneantes.
Es notable la conformación de varias sociedades mutuales para la castración de estos animales -importando veterinarios de Montevideo- que el año pasado les negaron la expansión reproductora a más de mil canes. Sorpresas de este balneario, presuntamente originadas en la gente que llega con perros y termina abandonándolos.
'abMovéte, chupete, movéte»: ¿estribillo casi de una canción, nombre de una obra teatral veraniega o alusiones políticas diversas por el apelativo (De la Rúa o José Luis Manzano)?
Con este título sobre sus cabezas literalmente -la obra se representa en un primer piso- y la opulencia de Mónica Ayos junto al letrero, Carlos Ruckauf y José Manuel de la Sota hicieron su conferencia en la esquina más céntrica de Villa Carlos Paz, sin saber nadie si la elección fue una humorada de los peronistas.
Anunciaron, como ya se sabe, un nuevo acuerdo automotor -al que se asociará Carlos Reutemann- y luego partieron a navegar por el dique San Roque (en la misma embarcación donde el gobernador cordobés se fracturó el pie derecho). Se cruzaron elogios como corresponde a dos buenos «compañeros»; hasta De la Sota concedió que Ruckauf es el candidato para 2003, como si él se apartase de esa carrera.
Más sonriente el bonaerense con este piropo, pero ambos se desconfían en la interna (a solas, cuando almorzaron ayer un cabrito en un horno de pan que tiene De la Sota en su casa, acompañados por fideos al pesto que preparó la propia esposa del gobernador, Olga Ruitort, hablaron de 2003: el cordobés sostuvo que si alguien, en el partido, el año próximo lleva más de 10 puntos de ventaja en las encuestas, no hay nada para discutir. Caso contrario, a pelear dentro del PJ).
Y en la administración pública también se desconfían: el convenio automotor que divulgaron todavía será revisado por una comisión de ministros de las tres provincias, cuidadosa letra chica para que nadie se perjudique o se beneficie demasiado. Aunque, saben, el gobierno nacional rechazará esta iniciativa a favor de las empresas, de modo que ellos luego puedan endosarle a la Alianza responsabilidad por cierre de fábricas, suspensiones y despidos.
Despliegue fotográfico inusual para la provincia, convocado además por la campera de automovilista que presumía De la Sota: amarilla con vivos negros, advertida desde cualquier ángulo («me la puse porque no está el 'Lole'», reconoció). Los dos con sus esposas, ministros varios y el desenfado veraniego habitual, ya que la noche anterior asistieron a la inauguración del Festival de Cosquín, fueron aplaudidos y hasta bien tratados (Ramón Palito Ortega colaboró desde el escenario).
Ni una molestia al caminar por las calles, ni cuando comieron en un restorán. Los radicales no figuraron: De la Rúa mandó un telegrama de adhesión y Ramón Mestre no quiso usufructuar el éxito de una comparsa que envió desde Corrientes. Una curiosa se sorprendió con la estatura de Ruckauf y lo embarazó cuando le dijo: «Lo creía más alto»; pero éste se mostraba tan alegre que hasta habló con cuidado de Carlos Menem.
A su vez, De la Sota -quien insiste en que Menem es titular del partido y, en consecuencia, nada político se puede planear sin él- agradece el desdoblamiento electoral que ha prometido el gobierno nacional y piensa instalar un sistema para que primero voten los del norte, luego los del centro y por último los del sur provincial; «de ese modo», explica, «voy a recorrer con más atención cada departamento cordobés». «Ventajas te da la vida», le podía cantar a De la Rúa junto al «movéte, chupete, movéte».
«No saquen el cordero del freezer. Sólo pollito.» Parece otro estribillo, pero es una frase de Raúl Alfonsín, apropiada para su nueva etapa. «Tengo que hacer dieta, estoy a régimen para bajar de peso», siguió en sus advertencias. No es un repentino cuidado por su vida sino la realidad de que para ser candidato a senador por Buenos Aires -ya virtualmente proclamado- debe mostrar la mejor figura posible. O sea que Alfonsín, gracias a la política, ahora mejorará su calidad de vida.
Eso lo reconoció en el quincho de José Canata, uno de sus más fieles seguidores, en el barrio de Saavedra, donde comió pechuguita asada junto al vicepresidente de hecho, Mario Losada, el senador Jorge Agúndez y su ex jefe de prensa y ahora interventor en el PAMI, Federico Polak.
«Comprendan -se disculpó por el cambio de menú-, soy el candidato aunque nunca lo busqué. Pero a esta altura no voy a decir que no. Largamos en marzo y hay que armar el equipo de campaña», siguió anunciando, rejuvenecido por la oportunidad, como si tuviera una novia. Hay que comprender, además, que «mi candidatura nacionaliza la elección, por eso la campaña no sólo será provincial, vamos a viajar por todo el país». Una aspiración que, seriamente, no se sabe si le agrada a De la Rúa (aunque «con él ya arreglé todo»).
Interesaron otras de sus opiniones. Por ejemplo, quién será la mujer que lo acompañará en la fórmula para el Senado. «Y, la pondrá 'Juampi' Cafiero, seguramente será Graciela Rosso», asintió mirando a Polak, quien tal vez no se moleste por aligerarse de su segunda en el PAMI.
No hay más candidatas del Frepaso pues otra postulante, Diana Conti, al parecer se derrumbó por su manejo del tema de los presos guerrilleros de La Tablada: se dice que no sólo está borrada como candidata; también perdería en poco tiempo su cargo en la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia.
Para el 2 de febrero ya convocan a un comité de campaña, anticipó, mientras alguien deslizó sospechas contrarias: «De la Rúa había pedido que no se hablara más de las próximas elecciones». Eso vale para la gente del gobierno, no para el partido, le contestaron con mínima convicción. Continuaron los parlamentos e, inevitablemente, hubo que volver al desayuno que compartió con De la Rúa. ¿Hablaron de Chacho Alvarez?. «Y, sí...»
Larga explicación, definitiva conclusión: nadie lo objetará en público pero es una persona difícil, a la que cuesta confiarle. Bueno, le replicaron, pero usted declaró la otra semana que era el mejor candidato para la Capital. «¿Y qué quieren que diga? ¿Qué es malo?», se defendió apurando el agua mineral y, tal vez, extrañando otros líquidos de colores más tentadores que hubieran acompañado necesariamente al cordero o, inclusive, al pollito. Pero la Figura es la Figura; y no hay Figura, sin figura.
Departió con el jefe del FBI, Louis Free, el prestigioso embajador de Brasil, Rubens Barbosa, y Peter Romero, quien seguirá como subsecretario de Asuntos Latinoamericanos hasta la Cumbre de las Américas, a realizarse en abril, en Quebec.
Divertida reunión en la que Francisco Mayorga se atosigó con unos bombones cuyo origen le preguntó a la anfitriona, quien no pudo responder porque intervino el propio Menem: «No ves que dice Maxim's, ¿de dónde van a ser?».
Ya el sábado por la noche asistió al hotel Capitol Hilton a la gala organizada por los texanos en homenaje a la pareja recién asumida (Bush-Cheney), quienes saludaron y le hablaron a los sponsors de la reunión. Casi todos estuvieron de pie y, en una de las pocas mesas que se sirvieron, pudo acomodarse Menem con la Bolocco: estuvieron con el representante texano al Congreso, Henry Bonilla y el cantante John Secada (éste, amigo con su esposa de la Bolocco).
Luego hubo otra reunión en la sede de la OEA hacia donde partió Menem, sin sobretodo como es su costumbre a pesar de que nevaba. Gentío total y, acompañado por Patricio Lombardi (un argentino a quien en el entorno de Bush tienen como hombre propio, que le sirvió de contacto a Menem) se instalaron en el salón San Martín donde se cruzó con una lista interminable de funcionarios (Luigi Einaudi, el embajador Luis Lauredo, otra vez Romero, Roger Noriega y hasta el mítico hombre de la CIA, Francisco Aguirre, quien aspira a que la SIDE le mantenga el suculento contrato que tuvo con la administración anterior). Apareció otro Bush, George P,.(hijo de Jeb, el gobernador de Florida) a quien Menem le dijo: «Me dijo tu abuelo que vos también vas a ser Presidente».
Por la falta de inglés -»aunque ahora Cecilia me está enseñando», le susurró a Katherine Harris, la encargada de la nueva agenda presidencial en EE.UU.-, tal vez no pudo abundar en contactos. Aún así, igual fue invitado a hablar frente a las mil personas que concurrieron al festejo y, con su estilo, además de elogiar la integración, proclamó que «mi patria es Latinoamerica». Faltó que dijera «Síganme».
Vamos a terminar con un chiste escuchado en el campo de golf del Cantegril Country Club, en San Rafael. Es sutil, y marca cómo ese deporte se convierte en una verdadera adicción para quienes lo practican. Un grupo de amigos está jugando un «foursome» en su club. El «green» del hoyo 9 está junto a una ruta; justo cuando uno de los jugadores está a punto de pegarle a la pelotita, por la ruta pasa un cortejo fúnebre. El jugador mira la lúgubre procesión, inclina su cabeza, se persigna y reza un Ave María. El estupor gana a sus compañeros, a los caddies y hasta algún circunstante.
Uno de sus amigos le dice:
- Ché: la verdad, me conmoviste... No te conocía ese costado tan piadoso.
El otro, ajustándose los guantes y agarrando firmemente el «putter», le dice:
- Es que esta semana hubiéramos cumplido 25 años de casados...


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