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7 de octubre 2019 - 00:00

Charlas de quincho

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Escala. Descanso familiar ayer de Mauricio Macri en una escala de la gira de campaña junto a Juliana Awada y su hija Antonia. 

Con la contraposición de inquietud y dudas crecientes versus una especie de hartazgo de la política y escepticismo respecto a las propuestas y/o compromisos (tardíos) que se escucharon hasta ahora, el país emprendió la recta final hacia la primera vuelta del 27 de octubre. Tal vez por eso hubo de todo, desde la continuidad de la megagira presidencial (que incluyó Mendoza) o el recalentamiento de bonaerenses con todos los pretendientes a la Gobernación en la sede de la ruralista Carbap, hasta la ya tradicional reunión técnica del Estudio Broda con empresarios, en la sede de la Ucema. Nueva York se sigue consagrando como plaza clave para el albertismo con contactos que no paran: con bonistas, inversores y algún que otro lobista que quiere saber cómo va a ser un posible Gobierno peronista. Como condimento, ahora hasta el mundillo televisivo se metió más en el caldero. Lo llamativo es que optó por la actividad agropecuaria para hacerlo. Al menos, es lo que eligió el conductor Marcelo Tinelli (que volvió a quedar afuera de todas las fórmulas -del fútbol y de la política-, pero con exsocios y aliados en la oposición), y que comenzó a generar un interesante contramovimiento, del mismo signo del que se empieza a perfilar también en Europa, algo cansada del fundamentalismo de algunos grupos verdes. Veamos.

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Mauricio Macri encendió los motores de la marcha del “Sí se puede” y mechó, por momentos, inauguraciones en rutas de la provincia de Buenos Aires. Ese terreno se convirtió en espinoso durante todo el año, con promesas varias incumplidas por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, a quien apuntan con un candente láser empresarios y especialistas de obra pública. En los últimos meses, el Gobierno mandó un ultimátum para finalizar tramos en varios emprendimientos y así mostrarlos en campaña, es decir, apurar hasta donde se llegue para una inauguración simbólica. Nada fuera de lo normal para la clase política. El problema es que, en la Argentina, muchos materiales se pagan “cash” al ser entregados en la obra, o lo que se conoce como “a cola de camión”. Entonces, entre la actividad a full y las necesidades de flujo de billetes, los certificados de Vialidad se convirtieron en objetos dignos de plegaria. Al no llegar a tiempo -se abonan a 60 días y a veces tampoco se cumple ese ritual, según acusan desde las empresas-, quienes comandan los hilos reales de esas travesías pusieron el grito en el cielo y tuvieron que coordinar despidos, previo llamado a la Uocra. En otros lugares ni siquiera consultaron al gremio, como ocurrió en Junín al día siguiente del arribo de Macri. Allí hubo una traba extra: en ocasiones, las obras tienen que modificar ítems del plan original para readecuar los trabajos técnicos, y la densa e insólita burocracia que se mantiene en aquel sector pone en siesta a soluciones que deberían ser ágiles. Santa Fe es otro distrito donde aparecen incomodidades e incluso hablan de rutas que son “ruletas rusas”.

Sergio Massa siguió su gira en Estados Unidos. Actúa el tigrense allí por invitación de organismos como el Centro Wilson en Washington o de Susan Segal del Council of the Americas en Nueva York, donde hablará hoy en reunión cerrada. El tiempo entre esos eventos Massa lo pasó en reuniones con bancos y fondos de inversión. Todos quieren saber cómo será el posible Gobierno de Alberto Fernández y dónde quedará ubicada Cristina de Kirchner en ese armado. Nadie mejor que Massa para explicárselo, sobre todo por su historia pasada con la expresidente. Casi se puede aplicar en esto un teorema de Baglini inverso: cuanto menos aparece Cristina en horizonte de las decisiones, más aparece Massa. No sólo hubo banqueros desesperados en el fin de semana neoyorkino del exintendente de Tigre. En este fin de semana con algo de sol y una temperatura que rondó los 20 grados, la ciudad todavía invita a caminar y salir, antes de que empiecen a sentirse con más fuerza los primeros fríos del otoño. Amigos desde siempre (así lo explican ambos), el finde sirvió para que Massa se encontrara a almorzar con Nicolás Massot, el jefe del bloque de diputados del macrismo que está licenciado en su banca porque se fue a estudiar a Yale. No le fue difícil a Massot correrse desde New Haven (ciudad frecuentada por peronistas últimamente ya que hasta allí viajó Juan Manzur para el homenaje que se le rindió a César Pelli hace 20 días) a Nueva York para el almuerzo. Massa tuvo un susto de proporciones en la ciudad: le avisaron desde Buenos Aires que su esposa Malena había sido operada de urgencia. Hubo una reserva en avión para volver inmediatamente al país, hasta que la propia Malena (despertada de la anestesia) le garantizó que la crisis había pasado. El resto se mantiene en la intimidad familiar, pero lo cierto es que anoche la esposa de Massa ya estaba tuiteando para felicitar al salteño Gustavo Sáenz que salió ganador en la PASO para gobernador por encima del Frente de Todos, pero que mantiene buena relación histórica con Massa. Velocidad se llama eso en política.

Tras la trifulca entre gobernadores y Nación por coparticipación perdida -para bajar IVA de alimentos y subir techo de Ganancias-, que de manera curiosa resolvió días atrás la Corte Suprema, desde el interior comenzaron a elevar temperatura por el llamativo olvido del Ejecutivo para cubrir los desajustes en el transporte público de las diferentes ciudades, ausente en el proyecto de Presupuesto 2020 enviado semanas atrás al Congreso y explicado por el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. El año pasado, el oficialismo tuvo que agregar un paquete de $5.000 millones más $1.500 M extra para arañar los votos de la ley de gastos del corriente año, hoy ya dinamitada si de números y objetivos se trata. Aquí también apuntan a Dietrich, quien prometió fondos hasta fin de año, pero todos ya miran de reojo 2020 y las graves dificultades que podrían darse en varias ciudades a lo largo del país. Injusto en este caso para el macrismo -más allá de la pésima actualidad económica del país-, quien dio a mandatarios provinciales miles de millones de pesos a cambio de gobernabilidad, pero sin exigir tantas cosas a cambio. En resumen: caramelos y chupetines que se regalaron exigiendo poco a cambio y que ahora se acabaron.

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Campaña. Juan Curutchet, Matías de Velazco, María Eugenia Vidal y Leonardo Sarquís en las jornadas de Carbap.

Sin duda, la presencia de los candidatos a Gobernador de la provincia de Buenos Aires, el plato fuerte de las próximas elecciones, encabezada por los pretendientes de la pelea de fondo: la oficialista María Eugenia Vidal y el retador, Axel Kicillof, en la sede de una entidad -fuerte- del sector agropecuario, como Carbap, fue uno de los hechos políticos de la semana. Y, si bien Kicillof venía antecedido por la abrumadora mayoría que la oposición cosechó en las PASO, no es menos cierto que el recuerdo de la relación que tuvo la administración Kirchner con el campo, no era muy tranquilizador. Sin embargo, tampoco María Eugenia Vidal la tenía fácil, ya que la relación con el campo no fue todo lo fluida que su jefe, Mauricio Macri, le quiso imponer desde la Nación, ni acorde con los esfuerzos que su ministro, Leonardo Sarquís, ni el titular del Bapro, Juan Curutchet, fueron tejiendo a lo largo del tiempo, lo que Vidal no capitalizó. Tanto era así que, excepto la gobernadora, todos los restantes (incluyendo Kicillof) estuvieron previamente en las oficinas ruralistas de Congreso, como para limar asperezas y hacer acuerdos para el gran día, o simplemente, para hacer “sociales”. El saldo del encuentro fue parejo, con muchas más anécdotas y chimentos, que compromisos ciertos. Por el lado de Kicillof, que se presentó solo en el estrado, y más cómodo con la macro, preparó un power point (¿efecto Marcos Peña, o solo coincidencia etaria?) en el que como buen manejador de números, mostró en más de un caso, que “al campo” no le fue tan mal en la era Kirchner o, al menos, que durante el macrismo tampoco le fue tan bien. Cumpliendo la consigna, Vidal, rodeada por Sarkis; su nuevo ministro, Adrián Bonoris (en lugar de Lacunza, ahora en la Nación) y Curutchet, fue contestando cada uno de los ítems que se les había adelantado en la consigna. Ambos hablaron de “mesas de impuestos”, sobre todo para abordar el muy ríspido tema del Inmobiliario Rural bonaerense, y el igualmente controvertido tema de la herencia (legado de Daniel Scioli). Un tema que causa escozor es la aparente decisión de Kicillof de optar por la “estratificación” para las distintas políticas sectoriales, tema que en el campo fue generalmente impracticable, entre otras cosas, por la imposibilidad de controlar. Así, mientras uno se mostró amigable e inclinado al diálogo, y la otra pasaba revista a todo lo hecho, el titular de la entidad, Matías de Velazco respiraba con cierta satisfacción, y mucho alivio, por el final de las jornadas.

El tema de los ambientalistas, y de los ¨verdes” no es nuevo, aunque localmente cobró cierta virulencia durante La Rural cuando activistas veganos pretendieron frenar un espectáculo en la pista central que levantó polvareda (porque lo gauchos de a caballo, los corrieron de allí). En Europa, sin embargo, pasó algo similar hace pocas semanas atrás cuando fueron los consumidores de carne, los que hicieron lo mismo en un supermercado austríaco, cuando los seguidores de la clorofila buscaban impedir que se acercaran a las góndolas de la carne. Más allá de la anécdota, como en otros tiempo con los que se oponían a la ingeniería genética, etc., ahora se sabe que detrás de este tipo de movidas, hay fuertes intereses económicos de tipo comercial que pretenden beneficiar, o perjudicar, a alguna de las partes y que aprovechan la ingenuidad, voluntarismo y/o desconocimiento de ciertos influencers para lograr sus objetivos. Esto le pasó en su momento a una reconocida pareja de periodistas conductores televisivos, a algún actor siempre cercano al Oscar y premios internacionales, etc. y ahora parece haber cobrado un nuevo participante con el conductor televisivo Marcelo Tinelli que, aunque recién ahora comienza a levantar (este) perfil, viene actuando junto con su mujer, hace más de un año en la materia. Pero no le fue bien. Igual que en Europa, donde los productores cansados de ser sindicados como los que más afectan y dañan el ambiente, comenzaron a reaccionar; o los consumidores, a defender su derecho a comprar (y comer) lo que se les da la gana, también en Argentina Tinelli logró un efecto seguramente contrario al que buscaba y, no solo le demostraron todos los errores de sus aseveraciones, sino que también apareció un grupo dispuesto a observar “atentamente” como es su esquema de producción en su campo de Baradero, y como controla allí las plagas y malezas de su explotación agropecuaria, para ver si es consistente con su postura pública”. Ni siquiera sabe que el sol es mucho más nocivo que el agroquímico que él cuestiona, lo mismo que el café…”, dicen productores totalmente dispuestos a no admitir en silencio, más acciones críticas que no cuenten con el soporte técnico que las justifiquen. ¿Otra grieta?

Se comentó con sorpresa lo que sucedió en San Isidro durante el festejo por la obtención del título de campeón de rugby de la URBA Top 12 en manos del SIC sobre Belgrano Athletic. Fue el sábado hasta altas horas de la noche. Quizás el gran componente millennials y las nuevas costumbres explican el insólito hallazgo ayer por la mañana en medio de la cancha del SIC. Apareció un vehículo, abandonado, por una joven participante de la fiesta del campeón (se supo horas después). Esto impedía el normal desarrollo de los partidos de los juveniles (menores de 15) de ayer, por lo que un grupo de socios, habría roto uno de los vidrios para correrlo a un costado.

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Complicado. El festejo en el SIC por el campeonato en la URBA Top 12 terminó complicado con un auto abandonado en medio del césped.

Después de fuertes cruces durante todo el año en varias zonas del país, anoche se vivió un clima de tranquilidad en Salta, que realizó sus elecciones primarias para definir los candidatos que pelearán para suceder al gobernador y acompañante del ticket lavagnista, Juan Manuel Urtubey (ver Ámbito Nacional). A las 20, ya se encontraba el 95% de la provincia escrutada a través de un sistema de Boleta Única Electrónica. Cuestionado por algunos opositores locales y por supuestos “especialistas” a nivel nacional, el mecanismo elegido ya por otros distritos toma volumen y empuja aún más la discusión a nivel nacional, frenada por kirchneristas y peronistas a fines de 2016. Mientras tanto, se continúan con situaciones intermedias como Santa Fe y su boleta única de papel, o papelones como el tucumano de 2015. Más allá del sistema, también se deben repensar siniestros esquemas de listas sábana, espejos -Neuquén- y el regalo máximo de los lemas -a veces, el más votado no es el ganador-, con Santa Cruz y Formosa como exponentes máximos. En el último distrito es curiosa la forma de presentarse de funcionarios que responden al inoxidable Gildo Insfrán. “Métase en esos mapas satelitales por internet y vea nuestras obras”. Al hacerlo sobre la capital, por poner un ejemplo, todos los techos de obras realizadas son pintados con un conmovedor azul peronista para que se puedan visualizar desde el cielo.

La desaceleración de la economía mundial y la perspectiva de una inflación (local) de alrededor de 40% en los próximos dos años, fueron algunos de los temas más conversados entre empresarios y analistas económicos, inquietos por los indicadores. Es que los trascendidos que comienzan a dar cuenta de los resultados tras las PASO, y la falta de definiciones más contundentes de parte del principal grupo opositor, contribuyen a aumentar la inquietud de los hombres de negocios, algunos de los cuales sostienen que “la crisis marco está afectando ya los derechos de propiedad”. Es que las pérdida de u$s17.800 millones de reservas que se estima que se perdieron desde mediados de agosto; las restricciones para operar con dólares, el hecho de que esta sea la peor de las últimas 5 recesiones, o la nueva caída de 2,5%-2,7% que se prevé para el PBI de este año no ayudan, justamente, a calmar los ánimos.

Vamos a terminar con un chiste de rejuvenecimiento.

Una mujer, aun atractiva pero ya de mediana edad, decide regalarse una cirugía plástica para su cumpleaños. Va con uno de los mejores médicos y gasta mucho dinero, pero la operación resulta un éxito.

Muy contenta, al poco tiempo va a comprar ropa y le pregunta al vendedor:

--Perdoname, ¿vos qué edad me das?

El vendedor la mira, lo piensa un momento y dice:

--¿35 años?

--¡Gracias, querido! --exclama ella--. Tengo 47.

Al día siguiente, en un McDonald’s, le pregunta lo mismo al muchacho de la caja:

--Disculpame, ¿cuántos años decís que tengo?

--Ehh... ¿29?

--¡Qué lindo! No, tengo 47, vuelve a responder ella realmente feliz.

A la noche, toma un colectivo, se sienta al lado de un anciano, y le vuelve a hacer la misma pregunta.

--Disculpe, abuelo, ¿usted qué edad me da?

Pero el hombre le responde:

--Mire, querida, tengo 85 años, está oscuro y casi no veo. Pero, desde que era joven, conservo una habilidad: adivino la edad exacta de una mujer si me deja palparle los pechos.

La mujer mira a su alrededor, no hay nadie más que ellos en el vehículo y, como están sentados lejos del conductor, se encoge de hombros y le dice al anciano que lo haga.

Éste le introduce la mano en el escote, palpa lentamente sus pechos, y finalmente le responde:

--Usted tiene 47 años.

Sorprendida, la mujer le pregunta:

--¿Y cómo hizo para adivinar con tanta precisión?

--Yo estaba detrás de usted en el McDonald’s.

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