Ya pasó el primer mes del año y el fuerte recambio de fin de enero que colapsó las principales rutas, sobre todo las costeras, mientras Alberto Fernández emprendió su segundo viaje presidencial (esta vez con más agenda). Obvio que comenzó por el Vaticano (el Papa no acepta visitas de “rebote”), y ahora recorre varios países centrales, mientras Cristina se apresta también a partir nuevamente hacia Cuba, lo que posiblemente dejará por primera vez en mucho tiempo a una tercera persona al frente del país, la santiagueña Claudia Ledesma, en este caso quizás sólo por unas horas y sólo si los horarios del regreso de Alberto F. de Europa no coinciden con los de la partida de la vicepresidenta. Y, si bien el pleno verano impone un ritmo mucho más lento de reuniones formales, permite multiplicar los encuentros en quinchos, asados alentados por las muy altas temperaturas, y hasta hubo tiempo para un cierre a toda orquesta, de nivel mundial (a pesar del avance del coronavirus) pero que en Argentina tuvo su epicentro en la base de las barrancas de Belgrano donde, tras una semana de conmemoraciones diversas, el fin de semana tuvo lugar el acto central por el Año Nuevo Lunar (chino), que esta vez corresponde a la Rata de Metal de 4718; un almuerzo en el INDEC con el nuevo equipo de Marco Lavagna que sustituyó a Jorge Todesca, y hasta el lanzamiento de la tradicional Fiesta de la Chaya, encabezado por el gobernador riojano, Ricardo Quintela en el imponente CCK . Veamos.
Frugal, y “de trabajo” el almuerzo en la sede del INDEC que prácticamente casi sirvió de presentación de Marco Lavagna, al frente del revalorizado Instituto, aunque casi todo el resto del equipo técnico es el mismo que acompañaba a Jorge Todesca, a quién correspondió recuperar la confiabilidad del organismo que lleva las estadísticas oficiales, datos de precios, exportaciones, etc., claves para hacer el seguimiento de la economía del país. En este caso, el encuentro sirvió para una nueva tanda de datos del estratégico Censo Nacional Agropecuario, cuya última versión se había hecho en 2002, y que fuera presentado por Todesca pocos días antes de dejar el cargo en diciembre. Ahora, el estudio actualizado, también se podrá sumar al Censo Mundial Agropecuario que se realizará este año. Pero si en diciembre la sorpresa vino por la fuerte caída que aparecía en la cantidad de productores (unos 80.000 menos), de alrededor del 23%, los nuevos datos dan cuenta de una diferencia también en menos, muy importante, en las áreas estimadas de siembra de los principales cultivos. El dato no es menor considerando la importancia crucial que las exportaciones agroindustriales (en especial las del complejo oleaginoso), tienen tanto para el ingreso de divisas, como para las cuentas fiscales vía las ahora refortalecidas retenciones. El hecho, que pone en evidencia las diferencias en los datos oficiales en el seno del propio gobierno, obligará además, a una consolidación de cifras que, en el caso de la agricultura anual, puede representar superficies hasta 30% menores a las consideradas hasta ahora, debido al arrastre de las manipuladas encuestas que hubo en distintos momentos.
“Las 3 B: Belgrano Cargas; Biocombustibles y Bioceánico”, señalaban en un corrillo funcionarios norteños presentes en el CCK (ahora con espectacular vista de la renovada área cívica) donde el gobernador riojano, Ricardo Quintela, hizo la presentación de la famosa fiesta de La Chaya que se llevará a cabo en su provincia entre el 13 y el 17 de febrero próximos. El comentario no era casual ya que, especialmente en el NOA, se produjo una gran expectativa con el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández que encumbró a la Liga de Gobernadores (peronistas), quienes hora esperan reflotar muchos de sus proyectos estratégicos más postergados. “Si ahora no sale el Bioceánico, no sale más”, reconocía un secretario provincial, en alusión a la histórica salida al Pacífico que permitiría acceder a los puertos chilenos de aguas profundas, en Calderas, con un flete muchísimo menor (dentro y fuera del país) que el actual. El plan, postergado durante todos estos años, se une al también atrasado Belgrano Cargas, el ferrocarril que recupera este medio de cargas mucho más barato que el camionero. Y tanto es así que el gobernador tucumano Juan Manzur, sindicado como el “armador político” de Alberto Fernández, además de ocupar la estratégica secretaria de Relaciones Económicas Internacionales con gente de su equipo como Jorge Neme, también colocó a la cabeza del Plan Belgrano a dos de los suyos, como para asegurar que no hay nuevas demoras. La tercera pata son los biocombustibles, de particular importancia en el norte del país por el maíz y la caña de azúcar, recalentados últimamente por las fórmula que fija artificialmente los precios del producto, y que muchos de ellos consideran que en los últimos años fue manejado directamente por el lobby petrolero. Usualmente allí parece que hay nerviosismo creciente ya que el nuevo titular de YPF, Guillermo Nielsen, tendría guardado bajo 7 llaves el nuevo proyecto de Hidrocarburos, que nadie pudo ver. Dicen que hasta el propio multifacético Nielsen está nervioso, pues el titular de Producción, Matías Kulfas, puso como fecha límite “un año” para comenzar a ver resultados positivos.
Bastante más paisajistas los variados asados del caluroso fin de semana de recambio turístico, tanto en el este, como en Argentina. Del lado oriental ya se preparan, por caso, para la Gran Gala Aberdeen Angus de este año, sofisticado asado nocturno en el que se aprovecha para rematar destacados reproductores de una de las principales razas ganaderas inglesas, muy codiciadas en la región, y que se realizará el 21 de febrero, mientras que otros preferían comentar temas mucho más “cercanos”, como los avatares de la renegociación de la deuda argentina con el FMI, el baño de realismo político del gobernador Axel Kicillof, o las alternativas de este ultimo viaje presidencial al que se agrega ahora el titular de Economía Martín Guzman. “¿Vos de acordes del “Topo” Guzman, el famoso “tripero”, profesor de tenis de Gimnasia y Esgrima de La Plata?”, preguntaba un comensal a otro, aludiendo al fanático seguidor del club de futbol de la capital provincial. “Bueno, el hijo es tan fanático como el padre y, aunque nosotros lo conocíamos como Tincho, se trata del actual ministro, que además, hizo la carrera de economía en tiempo récord -algo más de 3 años-, antes de irse a Columbia en Nueva York”, seguían comentado con admiración, respecto al joven de apenas 37 años, ahora encargado de negociar la abultada deuda del país.
“La política no se toma vacaciones” fue la frase inicial de Miguel Pichetto al desembarcar en la zona norte del conurbano, para armar una estructura opositora de cara a las próximas elecciones. El convite tuvo lugar en el local del PRO, en el centro de Pilar, que lidera el exintendente Nicolás Ducoté, ausente en el evento. Además de analizar las primeras medidas del Gobierno de Fernández que, si las hubiera tomado Macri, “hubiera sido un incendio”, dijo que había que consolidar un frente opositor, sin dejar de lado al expresidente, pero que en 2023 veremos “quién pueda ser el mejor candidato”. Entre otros, se encontraban presentes la diputada nacional lilita Marcela Campagnoli -una de las organizadora de la charla abierta-, junto a sus colegas Toti Flores y Alberto Aseff, así como otros dirigentes de la coalición cívica, radicales, vecinalistas y el secretario general del partido Demócrata Nacional, Guillermo MacLoughlin.
Justo cuando la Legislatura porteña declaró de Interés Cultural la muestra Clasicismo y Modernidad del escultor José Fioravanti, que hasta el 8 de marzo se exhibe en el Fondo Nacional de las Artes (en la calle Rufino de Elizalde, Barrio Parque) un grupo de banqueros, amantes del arte e historiadores, se reunieron para celebrar con un brindis el éxito de la muestra. Allí estaba el anfitrión, Tulio Andreussi, dueño de gran parte de esos tesoros, contando cómo los rescató prácticamente de un galpón abandonado cuando su padrino, Carlos Pedro Blaquier, y su madre, Cristina Guzmán, orientaron sus pasos en el camino del coleccionismo. La casa blanca y abstracta de Victoria Ocampo, sede del FNA, es el lugar ideal para albergar los yesos también blancos de Fioravanti. La historia de la casa despertó el interés de varios entendidos y, sobre todo, del escritor neoyorquino James Gardner, autor de un libro sobre Buenos Aires y varios textos eruditos sobre la cultura rioplatense. Allí estaban Jorge Martorell, el historiador y docente Roberto Elissalde (columnista en temas de historia en La Gaceta Mercantil y La Prensa), Alicia de Antonis, directora del Banco Ciudad, el exgalerista y estudioso del arte Daniel Abate, Marina Radonjic, Javier Urani, arquitecto de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación Argentina, Walter Santoro, presidente de la Fundación Internacional Carlos Gardel, y Florencia Agra, docente de la Universidad del Salvador.
La historia de la “casa manifiesto” es una de las más tempranas expresiones de la modernidad porteña. En el año 1928 su arquitectura rompió con los criterios estéticos de la época y del gusto argentino, hoy todavía propenso a exaltar las volutas de los palacetes franceses que recrean el esplendor de París. Ocampo, conocedora del modernismo de Le Corbusier que le resulta excesivo, le encargó el diseño de la casa a Alejandro Bustillo, arquitecto de buen oficio pero ecléctico en su estilo, como lo prueba el academicismo absoluto de la sede de la Embajada de Bélgica, construida en 1930 a pocos pasos de allí, justo enfrente. Victoria Ocampo, que ya se había dado el gusto de diseñar una casa cúbica y blanca en Mar del Plata (hoy rodeada de caserones estilo Tudor), intervino en el diseño de los planos y le ganó una pulseada a Bustillo. El arquitecto se lamentaba: “Amenazaba con recurrir a otro arquitecto, así que finalmente tuve que hacer todo cúbico, sin molduras, tipo Le Corbusier”. Por su parte, Ocampo manifestó sus disidencias y algunas afinidades: “Bustillo detestaba lo que yo amaba y nos peleábamos antes de llegar a un acuerdo; (...) tenía un cierto sentido de la belleza y el orden y sobre todo un sentido de la calidad”. Lo cierto es que cuando a fines de 1929 Le Corbusier llegó a Buenos Aires, sólo elogió el “rascacielito” de Antonio Vilar y la casa de Ocampo, donde había visto los Picasso y los Léger “en el marco de una pureza que raramente se encuentra”.
El FNA comparte algunos objetivos de Ocampo, quien, como advirtió Waldo Frank, “trabajaba con la intención de convertir a Buenos Aires en un Centro Cultural”. Pero en la década del cuarenta Victoria vendió la casa que pasó al olvido, hasta que la compraron Claudia Sánchez y el Nono Pugliese, que arrasaron con las molduras, entelados, papeles y el ornamento afrancesado que desvirtuaba el estilo original. Mauricio Macri fue el último de sus habitantes y tan sólo construyó un jacuzzi. En la tercera planta, dedicada a las reuniones de directorio, está el juego de comedor que Ruth Benzacar tenía en su departamento de la calle Talcahuano. Al ingresar a la casa se divisa la famosa fotografía tomada en 1931, durante la primera reunión del Comité de Colaboración de “Sur”. “Estamos en la escalera”, señala Victoria Ocampo, acompañada por Pedro Henríquez Ureña, Eduardo Mallea, Norah Borges, María Rosa Oliver, Ernest Ansermet, Ramón Gómez de la Serna, Oliverio Girondo, Eduardo Bullrich, Guillermo de Torre (y ella, por supuesto).
Conocedora del arte que colecciona su hijo Tulio, Guzmán habló de las obras de Fioravanti. Pero ¿quién es Fioravanti? Pocos conocen su trayectoria. Su carrera se inicia en 1919 con un premio del Salón Nacional y pronto ocupa un papel estelar en los escenarios de la Argentina y Europa, donde recibe el elogio de la crítica y la aceptación del ambiente artístico e intelectual. Si bien tuvo “humildes maestros desconocidos”, Fioravanti es autodidacta y su arte es fruto del talento, pero también del esfuerzo. Su verdadera escuela fue la mirada. En 1934 expuso sus obras en el Museo del Jeu de Paume de París, honor que sólo mereció Antoine Bourdelle entre los escultores de Francia. La muestra se convirtió en un suceso y la crítica consolida su ascendente carrera. Sus monumentos cruzan el Atlántico, se exhiben en el Museo Nacional de Bellas Artes y se emplazan en Buenos Aires. Si se mira la trayectoria de Fioravanti desde la retrospectiva, descubrimos el tiempo hermoso que le tocó vivir. El artista conoció en la lejana Grecia y en Egipto el “no-tiempo” del arte, cercano a la idea de eternidad que buscaron expresar los renacentistas. Con esos tesoros en sus ojos trabajó en París, cuando era la ciudad de Rodin y Maillol, entre otros genios que influyeron en sus obras, en la misma medida que el arte de la antigüedad. Con el atractivo de las líneas puras que lo caracterizan, Fioravanti contribuye a construir, en el período que ingresan al país las grandes masas migratorias, la identidad de una nación cosmopolita, pero con valores propios. Con sus hábiles manos, traslada a la piedra personajes heroicos de la historia argentina como José de San Martín y Manuel Belgrano, y americanos, como Rubén Darío, Simón Bolívar y Franklin Delano Roosevelt. Precursor además del arte Pop, es autor del Monumento al Lobo Marino, copiado textualmente por la diva Marta Minujín que lo bañó de alfajores.
Una de las mejores anécdotas que se contó en ese brindis tuvo como narrador a Roberto Elissalde (contó varias, pero esta es la mejor): Enrique Udaondo, el famoso historiador y fundador de museos de nuestro país (el Histórico de Luján es una de sus obras principales), contaba entre sus piezas más importantes en ese museo dos banderas-estandarte que le habían sido sustraídas al ejército invasor inglés en el Río de la Plata en 1806 (Udaondo era muy generoso, y gastó gran parte de su fortuna como estanciero comprando este tipo de piezas). Durante el primer Gobierno peronista, contaba, se acercó un enviado del General, quien le dijo -no en con la mejor manera- que Perón quería obsequiarle esas banderas al general Stroessner, como gesto de hermandad entre países. A la sorpresa inicial de Udaondo, shockeado por la orden, continuó una imposible negativa, y luego una estrategia de negociación: “Dígale al presidente”, dijo entonces el director del museo “que eso no se puede hacer así nomás. Requiere de protocolo, tiempo (por lo menos un mes) y se me ocurre que lo mejor es un acto público, con la presencia de Perón y autoridades del Paraguay, en la que se haga la donación”. El enviado, suspicaz, dijo que lo consultaría, y a los pocos días le respondió afirmativamente. Udaondo no perdió tiempo: en ese mes llevó las banderas originales al taller de unas monjitas expertas en falsificar pinturas y otros objetos, y antes de que se cumplieran los 30 días tuvo una réplica exacta de esas banderas, que en festivo acto público se entregaron al país vecino.
Vamos a terminar con un chiste de la línea dura. Una pareja visita la exposición rural; llegan a un corral y allí el peón les explica que el toro que están mirando se había apareado 50 veces durante el año anterior. La esposa, con una sonrisa pícara, codea a su marido y le dice:
-¿Ves, querido? Eso es casi una vez por semana...
Siguen caminando, llegan a un segundo corral, y allí hay otro toro, con un cartel que indica su nombre, su número y la frase: “Animal que se apareó 120 veces el año pasado”. La mujer vuelve a pegarle un suave codazo a su pareja y exclama:
-¡Mirá! ¡Es más de dos veces por semana!
Llegan a un tercer corral, y allí ven a un robusto animal, un joven toro con un cartel que reza: “Se apareó 360 veces el año pasado”. La esposa, excitadísima, exclama:
-¡Mirá! Este toro tuvo sexo casi una vez por día! ¡Podrías aprender algo de estos animales...!
Y el marido responde, calmo:
-Andá; preguntale si fue todas las veces con la misma vaca...
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