Ni el feriado del miércoles, ni la aparente calma del caso mapuche permitió bajar los decibeles, mientras se alternaban las aprobaciones recortadas de DNU (con el Congreso anterior), la marchas de reclamo y los actos multitudinarios (a favor y en contra).
Previsible ritmo alocado en estas últimas semanas de diciembre. Aunque la asunción de los nuevos diputados y senadores capturó la atención, fueron la feroz interna de una parte de la UCR y el inesperado inicio de la negociación con el FMI lo que escaló a la pole position. Ni el feriado del miércoles, ni la aparente calma del caso mapuche permitió bajar los decibeles, mientras se alternaban las aprobaciones recortadas de DNU (con el Congreso anterior), la marchas de reclamo y los actos multitudinarios (a favor y en contra). Los intendentes pugnando por volver a la reelección, y todo enmarcado por una creciente aparición de casos de covid (local y en el mundo), que vuelve a inquietar. Solo el deporte, muy nutrido el sábado, permitió alguna distensión con final de polo y rugby; el clásico Carlos Pellegrini, y bastante fútbol. Veamos:
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Normalidad. El calor y la altura del año, con varios encuentros por las Fiestas, ahora ya “presenciales”, se vieron sacudidos por algunos hechos políticos y económicos que fueron alterando a la gente, agotada en estas últimas semanas del 21. Para los primeros Quinchos de la semana, la atención estaba básicamente concentrada en la asunción de los nuevos diputados nacionales, el martes 7, hecho que casi terminó convirtiéndose en un sainete en algunos momentos, con actuaciones y fórmulas de jura por fuera del protocolo y lo acordado que le quitaron el tono que institucionalmente debe tener ese acto, igual que algunas vestimentas (camperas, camisetas, etc.), y que en otro momento hubieran constituido un verdadero escándalo. Casi un circo por momentos. Como es habitual, la izquierda se volvió a constituir en lo más llamativo (“como siempre, son pocos pero muy ruidosos”, definió un diputado mandato cumplido), mientras otros comentaban la ubicación de la dupla Nicolás del Caño- Myriam Bregman del Frente de Izquierda, justo al lado de la pareja Javier Milei- Victoria Villarruel de Libertad Avanza, todos en la última fila de los escaños “Siempre en el fondo se suelen juntar los más revoltosos, como en la escuela”, se reía un testigo, ante lo que promete ser un enfrentamiento aparte en cada sesión. Tampoco pasó desapercibido el particular buen humor de Sergio Massa, lógicamente reelegido al frente de la Cámara, ni los acuerdos tácitos con Máximo Kirchner y con Cecilia Moreau, quienes barbijos mediante, intercambiaron varios comentarios y sonrisas durante el acto.
Laborales. Otros datos que llamaron la atención de algunos fue el abrazo que se dieron los “nuevos” María Victoria Tolosa Paz y el sindicalista de los bancarios, Sergio Palazzo quien al asumir pidió “turnos de menos horas, para generar más trabajo”, lo que generó algún murmullo. Sin duda, la llegada de Florencio Randazzo, hoy militando en Vamos con Vos, fue un capítulo aparte ya que fue saluda tanto por sus excompañeros del FdT, como por los opositores. Un aparte lo constituyó el Salón de los Pasos Perdidos por donde desfilaron todos los que querían lograr la atención de los periodistas allí ubicados. Y, sin duda, esa carrera fue para el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, quién cruzó varias veces el espacioso salón, aunque con resultado dispar. Algo más de éxito tuvo otro “nuevo”, Facundo Manes, quién para asegurarse, llegó entre los primeros logrando varias notas, igual que Del Caño que optó por la misma estrategia. El caso del Senado, el jueves, fue bastante más prolijo y ordenado, respetando la alta jerarquía tanto del acto, como del lugar. Lamentablemente, ayer se conoció el deceso de Silvia Sayago, recién asumida como senadora por Santiago del Espero por el Frente Cívico de Zamora, integrante del FdT. Esto se sumó al alejamiento de Esteban Bullrich (PRO) por razones de salud y que es reemplazado por el macrista puro José Torello. También, y con la conformación anterior, en una recortada maratónica sesión, se habían aprobado en la Cámara alta, 48 de los 116 DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia) emitidos por el Ejecutivo, la mayoría de ellos referidos a la pandemia, y que no lograron unanimidad, ya que la votación resultó 41 contra 23. Tanto esto, como el listado de los 68 que quedaron pendientes, “todavía está siendo analizado meticulosamente por políticos y empresarios, siempre atentos a las sorpresas legislativas”, comentó un dirigente encomendado por su entidad, al seguimiento del tema.
Interna sin fin. Pero si el Congreso concitó la atención inicial, mientras continuaban las protestas públicas por multitudinarias movilizaciones que ya son diarias, la irrupción del tema de las negociaciones con el FMI y la explosión de la interna radical, agregaron una cuota de “picante”, muy comentada en los Quinchos. Por supuesto que no era ningún secreto que había una serie de radicales perfilándose para el 23, y que predominaba en el partido la posición de que “esta vez nos toca a nosotros”, dentro del frente Cambiemos, y buscando una alternancia con el PRO. En ese sentido, el más destacado venía siendo el mendocino Alfredo Cornejo, y con perfil mucho más bajo, también Gustavo Valdés de Corrientes. Todo esto con la sospecha de un Enrique “Coti” Nosiglia en las sombras, respaldando al delfín Martín Lousteau. Lo que pocos imaginaron fue la virulenta irrupción del Gobernador jujeño Gerardo Morales contra el exministro de Cristina, Lousteau, “que cree que corre solo”, confió una fuente. Tampoco era demasiado imaginable el nivel de la rebelión cordobesa después del “batacazo” de Luis Juez y que desató una serie de cuestionamientos contra Mario Negri, y su titularidad del interbloque. El quiebre, tan ruidoso como el anterior, causó bastante satisfacción “alrededor de Uspallata”, sede del Gobierno porteño, pues varios creen que su titular, Horacio Rodríguez Larreta, también rozado por las elecciones a pesar de haber ganado, y con muchas internas, ahora logra algún aire, y se debilitan parcialmente (al menos ante la opinión pública) las pretensiones radicales para encabezar la fórmula presidencial del 23. Y otro tanto, se escuchó también en el oficialismo, con internas no menores, que se diluyeron con el escándalo radical, al menos por unos días.
Entendimiento. Mientras ayer, con lluvia, algunos repasaban los increíbles triunfos de La Natividad, sobre el histórico La Dolfina de Cambiaso, arrebatándole finalmente el emblema del polo mundial, como se considera al Abierto de Palermo, y otros preferían el Top 12 de Rugby de Cuba por sobre el clásico SIC, empresarios preocupados por la economía, repasaban las “novedades” de la negociación con el FMI, y objetaban tanto el tratamiento, hoy, del Presupuesto 2022 en el Congreso, como la prometida presentación del plan plurianual. “Si el acuerdo con el FMI es tan inminente, no tiene sentido tratar Presupuesto y Plan ahora, ya que seguramente van a tener luego ajustes y correcciones. Directamente habría que hacerlo después del acuerdo”, señalaba un analista convidado al análisis, café de por medio, “ahora va a ser una pérdida de tiempo”, agregaba, aunque alguno moderado destacaba que no se puede especular con nada hasta que “no aparezca la carta de intención” que va a marcar, en parte, el nivel de condicionamiento que tiene actualmente el staff del FMI. “Los técnicos están mucho más condicionados que los países”, reconocía un exnegociador en la misma mesa. De hecho, la “lista de entendimiento” que plantea el FMI en su comunicado del viernes, enumera los objetivos generales, que constituyen una guía para discutir, pero que distan de ser un acuerdo. Allí, la reducción de la emisión; las tasas de interés positiva; la política para acumular reservas; la coordinación de precios y salarios, o la política para promover inversiones externas y exportaciones, entre otros puntos, dan cuenta del arduo trabajo que hay por delante “si es que Argentina aceptó estos objetivos”, dijo con una sombra de duda en analista. Se sabe, de todos modos, que un plan de esa envergadura tendrá varios años de ejecución y por eso, el Congreso deberá aprobar el acuerdo, aunque no la propuesta. De ahí también que ya el radicalismo salió a adelantar que “si Cristina no vota la aprobación del acuerdo (cuando llegue al Congreso), nosotros tampoco lo vamos a votar”. Mientras tanto, las negociaciones seguramente se prorrogarán varias semanas, debido a su complejidad, alejando la posibilidad de una firma inminente.
Dólares. Para algunos, sin embargo, la reciente “flexibilización” del cepo a la exportación de carne (aunque sigue sin ser total), el alejamiento de la posibilidad de incrementar las retenciones; y el anuncio de “liberar” los mercados de maíz y de trigo, restringidos de hecho, estaría apuntando en la dirección de las negociaciones con el FMI que le adjudican un rol preponderante al crecimiento de las exportaciones argentinas, en relación al pago de la deuda, por lo que no estarían viendo “con buenos ojos” los recortes a los rubros más competitivos. En medio de todo esto, y mientras pasaba casi desapercibida la visita a la Argentina de Pablo Casado, presidente del PP español quién tuvo tiempo para sacarse algunas “fotos” con Rodríguez Larreta, Mauricio Macri, y Patricia Bullrich, entre otros, aunque no para explicar muy bien el motivo de la gira, que algunos atribuyen a su “deseo” de convertirse en el candidato a la presidencia de la derecha española encaramado, entre otras cosas, en el fuerte envión de votos que consiguió Isabel Díaz Ayuso, actual titular de la Comunidad de Madrid, aunque habría algunos cortocircuitos entre ellos. Mientras tanto, el embate de los intendentes bonaerenses (de distintos partidos) para lograr flexibilizar la norma que les impide una nueva reelección, se sigue colando solapadamente en las filas de los distintos partidos y amenaza con complicar más aún a todos los frente, en especial Cambiemos donde se ven las posiciones más opuestas.
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