Por eso no extrañó que en uno de los tantos corrillos en la habitualmente vacía “City” porteña, algunos empresarios y legisladores de distintos lugares que se acercaron para presenciar “en vivo” la original protesta, surgieran los datos y especulaciones más variadas. Lo cierto es que uno de los comentarios más coincidentes, incluyendo a algunos oficialistas, fue que “entre Moyano (camioneros), y Aníbal Fernández (ministro del Interior) lograron triplicar (o más) la asistencia que se esperaba para el sábado. Es que ambos son considerados bastante ríspidos.
En el primer caso, el intento de cruzar varios camiones en la Ruta 9 para frenar el avance de los tractores desde el interior terminó en un fiasco (“se olvidaron que esas máquinas pueden circular por badenes y banquinas”, se reía un productor, mientras miraba cómo sorteaban la barrera de camiones). Además, hizo acordar al 2008, cuando un grupo de ese sindicato se hizo presente en Ceibas, Entre Ríos, con la idea de “frenar” a los productores que se “venían por la 125”, y terminaron corridos por los rurales, para no volver más por aquellos lares. El caso de Fernández (Aníbal) provocó más malestar aún en el seno del Gobierno, debido a lo que definieron como “su habitual incontinencia verbal”, de la que tuvo que desdecirse rápidamente por el amparo que terminó brindando la Justicia a la movilización, pero que ya había enfurecido a los autoconvocados.
Igual, como para no correr riesgos, y ante la amenaza de Aníbal, buena parte de la treintena de tractores que terminaron desfilando, mezclados entre autos y camionetas, fueron traídos a la Ciudad varios días antes y guardados en estacionamientos y depósitos muy cercanos, o en la Costanera. No pasó mucho más. La mayoría de los dirigentes mayores del PRO prefirió no acercarse a la Plaza (se reunieron con parte de la manifestación en Libertador y Udaondo), y terminado el acto y leída la proclama, la desconcentración fue rápida y ordenada. “ Qué le pasaría al Gobierno si le metieran 900 tractores como pasó en la protesta por los tulipanes en Holanda, o las 1.200 ovejas que largaron los franceses bajo el Arco de Triunfo para protestar por la falta de precio?”, se preguntaba un diplomático experimentado, mientras se alejaba de la Plaza.
AGASAJO
Cena en el Hotel Alvear para agasajar al presidente de Ecuador, Guillermo Lasso. Reconocidos empresarios argentinos de diversas industrias se sumaron, en muchos casos, para conocer al presidente, junto al canciller y ministro de economía de ese país que hicieron una presentación sobre Ecuador y las posibilidades de invertir en el país vecino. En el mano a mano que tuvo con los empresarios, Lasso manifestó su particular interés por alcanzar mayor penetración del café ecuatoriano en Argentina.
Algunos de los empresarios que estuvieron presentes con Lasso fueron Martín Cabrales, Francisco De Narváez, Sebastián Bagó, Marcelo Mindlin, Adrián Werthein, José Urtubey, el presidente de la Cámara de Comercio, el nuevo presidente de Toyota, Gustavo Salinas, y Ezequiel Barrenechea, entre otros. “Lasso es muy expeditivo. Como Alberto suspendió dos veces su viaje a Ecuador, él se vino directamente”, trataba de interpretar un empresario de retail presente las razones “de fondo” del viaje, que seguramente se sabrán con posterioridad. Lo que sí trascendió es que el avión en el que se movilizaba tuvo un desperfecto y no se pudieron conseguir los repuestos en el país para que continuara su viaje a Uruguay. Un empresario local le habría prestado su aeronave para continuar la gira.
ESTRATEGIAS
La división del bloque oficialista en el Senado, estrategia con la que se intenta obtener un sillón extra en el Consejo de la Magistratura (el que le iba a corresponder al cordobés Luis Juez), conmocionó a varios estamentos de la política comenzando, naturalmente, por el propio Juez. El tema se dio inmediatamente después de la decisión de la Corte Suprema de avanzar sobre el Consejo de la Magistratura, directamente con su propio presidente, Horacio Rosatti, al frente poniéndolo en marcha tras un largo estancamiento.
Esto, sumado a una serie de cuestionamientos (desde la división del bloque oficialista para tomar también la minoría, o los plazos para presentar los nuevos candidatos, etc.), generó más preguntas que respuestas, y más de una situación confusa. “¿Massa se desmarcó de Cristina ahora?”, preguntaba un histórico de los pasillos del Congreso ante la decisión del titular de la Cámara baja de entronizar a la radical Roxana Reyes de Santa Cruz como la representante de Diputados en el Consejo. “¡No!, es parte del entendimiento que tiene con (Horacio) Rodríguez Larreta”, respondía otro entre el cúmulo de versiones de todo tipo que se multiplican día a día. De todos modos, la pulseada entre el Poder Ejecutivo y la Suprema Corte todavía parece lejos de calmarse, y desvela a varios funcionarios. La sensación opuesta, al menos por unos días, es la de las demandas de las organizaciones sociales, después de los $200.000 millones que destinó el Gobierno para monotributistas, informales, y jubilados que buscan calmar los reclamos callejeros.
Según algunos observadores, la medida fue adoptada después de recibir un informe de situación de fuerzas de seguridad, y aunque no habría disponibilidad de esos fondos, sin volver a recurrir a más emisión que, a su vez, es inflacionaria. Justamente este es uno de los puntos que el ministro Martín Guzmán estaría explicando al FMI en EE.UU., donde aprovechó su asistencia a las reuniones de primavera del organismo, y del Banco Mundial, para encontrarse con la titular del Fondo, Kristalina Georgieva.“Hasta ahora venía haciendo los deberes, y había frenado la emisión, aunque no la colocación de bonos”, confiaba en voz baja un mediático economista, mientras se asoleaba en una vereda de un tradicional bar de avenida Del Libertador.
SIEMPRE IMPUESTOS
“¿Y quién creen que les va a llenar los caños?”, se enojaba un directivo del sector energético ante las versiones de un nuevo impuesto extraordinario, el de “ganancias inesperadas” que parecen estar estudiando en algunos sectores del Gobierno, y al que algunos califican como otro impuesto adicional a las Ganancias. El hecho que alcance “sólo” a las empresas que operan $1.000 millones por año no es consuelo, “ya que son apenas u$s5 millones del blue, al que llegan muchas compañías”.
“Si trabajamos más, la facturación crece y, por ende, el impuesto”, era la lógica del empresario que, a su vez, enfrenta movimientos de paritarias muy por sobre los niveles que se habían hablado con las autoridades. A su vez, desde el Gobierno algún funcionario también intenta desarticular la protesta del interior, con el argumento de que la medida “no los alcanza” desconociendo, aparentemente, que por ejemplo, las exportadoras, normalmente trasladan sus mayores costos al primero, o al último eslabón de las cadenas, o sea, productores de materias primas, y/o consumidores dentro, y fuera del país. Y todo esto sigue dándose en el contexto de un mercado internacional que sigue alterado, tras cumplirse ya dos meses de iniciado el conflicto en el Mar Negro que alteraron la oferta y demanda de algunos insumos clave, como granos, aceites y gas, entre otros, afectando simultáneamente los valores de la energía, fertilizantes, etc. que van a incidir en los costos de los países productores, lo que dispara aumentos de precios que suman más inflación.
De hecho, la preocupación mundial por el conflicto determina que siga cayendo el crecimiento previsto para la economía mundial, que venía en un rebote tras la pandemia de covid del 20-21, y que ahora se espera por debajo del 4% con la Unión Europea más afectada que los Estados Unidos.
ARDE CHINA
“Hay cerca de 500 barcos sin poder partir en Shanghái por el nuevo rebrote de covid, y eso se suma a los problemas de logística por el conflicto en el Mar Negro que está plagado de minas”, señalaba un operador del mercado de granos, durante la multitudinaria reunión “presencial” que se llevó a cabo en la histórica Bolsa de Comercio de Rosario, en el primer remate de soja, que da inicio a la comercialización formal de la oleaginosa de la campaña 21-22 que se está cosechando en este momento.
Jaqueados por las fuertes subas de los precios internacionales, y de los costos, tanto de producción como de logística, los empresarios enfrentan una encrucijada ante una cosecha cuyo volumen no va a estar entre los mayores.
De hecho, tanto la soja como el maíz (los más voluminosos) ya están por debajo de los 40 y 50 millones de toneladas respectivamente. Aun así, la ubicación estratégica de Rosario, y su conformación como el principal polo agroindustrial argentino, llevó al titular de la entidad, Miguel Simioni, a denominarla como “la plaza cereales por excelencia”, mientras que “la necesidad de mejora de la infraestructura de transportes terrestres y fluviales; la presión tributaria; las reglas de juego claras, y la expectativa sobre el fin de la actual cosecha” constituyeron los ejes principales de su discurso ante el gobernador de la provincia, Omar Perotti, entre otras autoridades. Ahí también, mientras en uno de los puertos de la poderosa cooperativa ACA se cargaban 46.000 toneladas de maíz con destino a Egipto, se pudo saber que finalmente, “el Paraná creció algo más de un metro, y ahora ya supera los 2 m de profundidad” después de dos años casi sin caudal, y con la Hidrovía aún complicada por la falta de la licitación final que permita las obras estructurales que requiere. Para colmo, de acuerdo con los pronósticos hidrométricos, se espera que la altura del río vuelva a bajar hasta alrededor de 1,30 metros, manteniendo la necesidad de completar carga en puertos de aguas profundas.
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