Finalmente lo inesperado ocurrió y la difusión del coronavirus (aunque en China ya había aparecido hacia fines del año pasado), fue impactando en diferentes niveles hasta provocar en las últimas semanas una conmoción mundial como no se había vivido en décadas. Además de las pérdidas humanas, el abrupto cambio de conductas que se está imponiendo, impactó en una sociedad poco preparada para las reacciones inmediatas, y Argentina no fue la excepción. Tanto así que hasta hace pocos días atrás, muchos pretendían minimizar el hecho, y hasta se continuaron programas que implicaron gran movimiento de gente (como una gran exposición agropecuaria, finalmente obligada a suspender), y otros no tan riesgosos, como la exposición en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau, o el concierto en el Salón Anasagasti del Jockey Club, además de almuerzos y encuentros en una ciudad cada vez más quieta y vacía hasta este fin de semana, cuando el presidente Alberto Fernández tomó definitivamente las riendas de la cuestión y ese dejó de perder tiempo. Veamos un poco los temas, además del obvio sanitario:
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Charlas de quincho
El presidente Alberto Fernández encabezó una reunión de gabinete "interdisciplinario" sobre el coronavirus, en la Casa Rosada.
Pocos, por no decir ninguno, logró prever el nivel del impacto social y económico que está causando el problemas sanitario que, finalmente, hasta los más distraídos (y no pocos pícaros) trataron de relativizar hasta este fin de semanas con conductas rayanas, incluso, en la categoría de atentados públicos, y sin ninguna responsabilidad social. A esta altura no hay dudas que va a haber un antes un después de esta crisis que ya obligó a un cambio de conductas individuales y colectivas a nivel mundial, de una magnitud conocida por la mayoría, apenas por los libros de historia. Y este fue el eje de todas las charlas y discusiones de los últimos días, incluso en el seno del propio gabinete. Y, si bien algunos especularon hasta hace unos pocos días atrás, con que el hecho podía servir para “enmascarar” otros problemas económicos que enfrenta el país, fue el propio Alberto Fernández el que tuvo que terminar poniendo las cosas en su lugar, obligando a las medidas más drásticas (pero efectivas, a la luz de lo que ya estaría ocurriendo en China), y asumiendo que “la Argentina estaba mal, y ahora va a estar peor”, según reconoció el mandamás de un importante grupo empresario. Es que la natural caída que se va a registrar en la actividad económica, tanto mundial como local, y el incalculable costo que va a significar el parate, no diluye los problemas previos de deuda, negociación, recesión, etc., que atraviesa el país, sino que los acumula, y es en torno a esto, y a las ayudas que se van a necesitar, que giraron todos los Quinchos, hasta los virtuales (cada vez más frecuentes según pasan las horas).
Por supuesto que esto recién comienza y, aunque algunos como el sector energético ya comenzó a “abrir el paraguas” solicitando al Gobierno garantizar un precio más de 60% por encima del que marca el derrumbe internacional, que supere los u$s50 el barril, para que la crisis no lleve al cierre y replanteo de varios proyectos. Lo mismo ocurre con el turismo, mientras otros sectores comienzan a evaluar que, al menos, no los penalicen con impuestos extra, tal el caso del campo con las retenciones. Y, tanta fue la sacudida del Corona Virus justamente en este sector, que hasta casi pasó desapercibido el 12º aniversario de la Resolución 125 de retenciones móviles de Martín Lousteau (que, dicen, de haberse aplicado ahora serían menores a la quita que está teniendo la soja por 33% de retención más desdoblamiento cambiario, ya que se liquida por el oficial) e, incluso, el paro de comercialización de granos y de hacienda de 4 días, la semana pasada. Por supuesto que en los asados pasados por agua del fin de semana se evaluaba que ahora habrá que barajar y dar de nuevo, ya que el Gobierno estará más exigido aún que antes, y es desde la exportación del campo, desde donde puede venir más o menos rápido, algún tipo de ingreso. A ese nivel, la gente de comercio exterior ya comenzó a ver algunos “movimientos” de parte de China que estaría, otra vez, revisando tropas y frigoríficos, y ya habría recomenzado algunos embarques de pescado. El punto es que con virus o sin él, y aún con recesión, la población demanda comida y los stocks de intervención chinos estarían muy disminuidos a esta altura. Las preguntas que todos se hacen ahora es que magnitud puede llegar a tener el rebote; en que niveles de cotización se podrán ubicar los nuevos negocios, y si llegará a tiempo para evitar la debacle de muchas de las empresas que eran proveedoras, y hoy están jaqueadas, por la economía interna y por la mundial.
Los problemas en el Senado tras la gestión de Gabriela Michetti no paran de acumularse. El viernes último, la fiscal federal Paloma Ochoa imputó a la exvicepresidenta -junto a un colaborador y un empresario- por supuestas irregularidades millonarias en contrataciones efectuadas en la Cámara alta. Días atrás, el Departamento de Obras y Conservación adjuntó una copia del informe técnico referido a filtraciones en el noveno piso del Anexo, producidas “por el avanzado deterioro en las cañerías de agua que ha provocado riesgo de derrumbe de mampostería y existencia de riesgo eléctrico debido a la cantidad de agua que se filtra”. Bajo el amparo de la resolución administrativa 371/20, que dictó la emergencia edilicia por 36 meses, se autorizó un llamado a contratación directa por urgencia para solucionar el conflicto en el noveno piso del Anexo del Senado por $10.000.000 -costo estimado-, en medio de las emergencias múltiples ejecutadas por el Gobierno kirchnerista. Algunos excolaboradores de Michetti -refugiados dentro del bloque PRO, y con jugosos sueldos- aún esperan el “libro” que prometió escribir su exjefa sobre la gestión entre fines de 2015 y 2019. Por estas horas también se aguarda, tras resolución de la justicia en lo contencioso administrativo, que la administración que comanda Cristina de Kirchner entregue toda la documentación con respecto a la conflictiva obra social DAS, situación que evitó Michetti a toda costa luego de la causa iniciada por un empleado legislativo.
Deliciosa la comida peruana de un restó casi en plena city que, dada la demanda habitual que tiene, no hace reservas. El viernes, sin embargo, un reducido grupo de empresarios de la alimentación, no tuvo ningún problema para acceder a una de las codiciadas mesas donde debatieron, entre plato y plato, el panorama que enfrentan y que probablemente hoy aborden en la Secretaría de Comercio. “Más allá de la estampida de compras de estos últimos días, las ventas no venían nada bien. Solo la yerba tenía algo de demanda”, reconocía uno de ellos, aunque el panorama a abordar con las autoridades es hoy significativamente más amplio, ya que si la crisis se prolonga habrá más recesión, por lo que se está evaluando también el impacto de una caída de la recaudación ya que “¿quién va a pagar los impuestos y aportes, en esta situación?”, preguntaba preocupado el que llevaba la voz cantante del grupo, mientras otro se animaba hasta a hablar de un eventual “desagio”, dada la “cercanía” al equipo económico de Daniel Heymann, un especialista en esa materia. Apenas el impecable ceviche, rociado con pisco y un llamativo vino rosado (de casi 4 puntos obre 5), lograron mejorar un tanto los ánimos.
Las (malas) conductas individuales generaron varias reacciones algunas, incluso, bastante virulentas, y también hubo mucha difusión de las actitudes más responsables, tal el caso de artistas, deportistas, y hasta del Club River Plate que cerró su estadio. Lo mismo ocurrió con Marco Lavagna, el titular del INDEC que, tras volver al país desde el exterior, se “guardo” en la recomendada cuarentena, aunque “online” con su gente. El mismo debate se dio entre padres de estudiantes primarios y secundarios, y hasta en algunas facultades que teniendo desarrollado el soporte virtual para algunas cátedras, se negaban a ponerlo en marcha e insistían con el presencial, al menos hasta ayer.. En el caso de La Matanza, que cuenta hace varios años con el sistema para algunas materias, parece que ahora reactivarán las aulas virtuales para no perder tanta cursada… Todo esto en medio a malestares diversos en la región dado que, tanto Bolivia como Uruguay, adoptaron rápidas medidas restrictivas a los movimientos turísticos a las que muchos argentinos están poco acostumbrados.
Pese a la alarma por el coronavirus, sorprendió la gran concurrencia de público que asistió al vernissage de la primera muestra del año con la que Menéndez Libros abrió la temporada de exhibiciónes de artes plásticas: para esta oportunidad, Marta Menéndez eligió al conocido artista Eduardo Gualdoni, cuya muestra se titula “Raíces”. Son trabajos que fueron reelaborados en base a los dibujos que él presentó en París en la “Cité Internationale des Arts”. Óleos que representan invenciones botánicas que el artista las denomina “Botánica fantástica”-Una de las obras que se destaca es “El árbol de la Vida”. “Gualdoni es un gran observador de las cotidianidades; une conceptos, experiencias, que traduce en imágenes de enorme riqueza visual”. Entre los asistentes estuvieron destacados plásticos como Marcelo Maira, la artista y académica Matilde Marín, Lucrecia Orloff (premio Konex), el Dr. Jorge Meijide ( además de artista plástico , pediatra y dibujante de historietas), Carlos Carmona, Jorge Garnica, Gabriela Heras ,Carlos Scannapieco, Ángeles González Zuelgaray, (quien está preparando su próxima muestra en Menéndez), y por supuesto la mujer de Gualdoni, la escultora Claudia Aranovich. También se acercaron a Menéndez, Gabriel Mecca, el coleccionista Jorge Coronel, Daniel Miranda, Peter Ocariz, Marcela Ashley y Fernando Guitart, (este último también artista plástico y profesor quien reside gran parte del año en Londres donde tiene su cátedra de arte ) y la PR Ana Lorenzutti.
Vamos a terminar con un chiste de la línea suave.
En un pueblo, una casa de ancianos realiza el baile anual y se anotan muchas parejas de los alrededores. En el salón, se conocen una mujer de 90 años y un hombre de la misma edad. Comparten una copa, bailan, ríen y conversan, y pasan una velada muy agradable.Tanto es así que, al terminar la fiesta, intercambian sus números y deciden continuar viéndose. En sus encuentros van a cenar y a bailar, y un día él le propone casamiento.
En su noche de bodas van a la cama y, al taparse con las sábanas, se toman fuertemente de la mano, y después de un rato se quedan dormidos. A la segunda noche, también al acostarse, él busca la mano de ella, se la estrecha con vigor, y al rato se quedan dormidos. La tercera noche lo mismo: él vuelve a aferrarle la mano pero ella le dice:
--Hoy no, querido, me duele la cabeza.
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