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13 de junio 2008 - 00:00

Corrientes: Un paseo por la historia grande de la provincia

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En 1782, a esta ciudad del Alto Paraná que hoy se llama Paso de la Patria, se la conocía como Paso del Rey. Una serie de factores topográficos e hidrográficos le dio una importancia estratégica a este sector que se enfrenta a la desembocadura del río Paraguay. Numerosos bancos de arena y rocas costeras firmes y abundantes lo convirtieron en lugar de cruce del anchuroso afluente del Plata. Cuando quedaron establecidos los límites políticos, la zona se transformó en punto fronterizo entre el sur de Paraguay, el norte de Corrientes y el este del Chaco.
El nombre real se «nacionalizó» cuando nuestro país se independizó de la Madre Patria. Ahora la Patria estaba en estas tierras y, por lo tanto, ¿qué mejor que colocarle Paso de la Patria? El tiempo pasó y cien años más tarde desde las costas del Paso de la Patria ya no cruzan caballos, soldados y pertrechos para el destacamento de Curupaytí en Paraguay.
Al contrario, zarpan lanchas en búsqueda de los grandes dorados, surubíes, pacúes y bogas, mientras otras embarcaciones prefieren la navegación contemplativa, el esquí acuático o el kayakismo.

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AYER Y HOY

Durante la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) en 1866, el general Bartolomé Mitre, bajo el mando de las fuerzas aliadas, dio la orden de trasladar el cuartel general desde Concordia hasta la punta que hoy lleva su nombre en Paso de la Patria y se ha convertido en zona de camping y hermoso mirador hacia el río. La espada, como era habitual en estas partes de América, iba acompañada de la cruza. Prontamente, entonces, se erigió la primera capilla que funcionó como hospital de campaña. Luego de muchas modificaciones, y unas cuantas crecientes del río, el actual bello templo ha sido dedicado a la Inmaculada Concepción de María y guarda algunas reliquias de la época jesuítica. Muy cerca de la iglesia se encuentra el anfiteatro «Pinín» Palma, de excelente vista al río y usado, principalmente, para festivales musicales.
Lleva el nombre de uno de los funcionarios que más impulso le dio a la paseña Fiesta Nacional del Dorado, que este año cumple 45 ediciones, el doctor Juan Carlos Baldomero Palma. «Pinín», tal su apodo, fue director de Turismo de Corrientes, padre del actual subsecretario de Turismo de dicha provincia, Facundo Palma.
En El Paso, como se la conoce popularmente, pueden verse las fachadas de varias casas construidas en las primeras dos décadas del siglo pasado, donde funcionaron almacenes y comedores, como la propiedad de Angélica de Sotomayor, devenida en Palacio Municipal desde hace tres décadas. La casa Quijano data de 1905 y fue construida con cimientos asentados en adobe y piedras del río con puertas de madera de corazón de algarrobo. La casa Sicardi, tres años más joven, con su clásico frente de ladrillo a la vista, se mantiene enhiesta gracias a sus paredes de 45 centímetros de espesor. Otras viviendas antiguas son las casas Ramírez y Caracho que, como en todos los casos, llevan el apellido de su primer dueño o de aquel cuya presencia marcó un hito en la vida cotidiana del pueblo.
En esta población de 3.500 habitantes, desde 1963 se celebra, todos los años en agosto, la Fiesta Nacional del Dorado, el pez que la transformó en centro turístico. El comentario de los pocos pescadores que llegaban hasta estos pagos más las notas periodísticas de Roberto Zapico Antuña, que había trabajado como guía de pesca durante varios años desde la década de 1950, hicieron tan popular a El Paso y sus dorados, que hasta grandes personalidades de nuestro país y del mundo, como Julio Iglesias, la visitaron con ese objetivo.
Actualmente, la pesca con devolución y nuevos guías dedicados a la pesca con mosca y el baitcast, como los hermanos Botta, le dan a la ciudad un cariz más acorde con la novísima manera de practicar este deporte en los países avanzados.
Con el tiempo se le sumaron atractivos para el verano, como los carnavales y las magníficas playas de arena fina.
Además, la cercanía con la capital correntina (38 km por la RN 12) le ha dado un gran movimiento nocturno durante el verano y los fines de semana. Su ubicación estratégica en el corredor que une el norte y centro-oeste del país con Misiones y el litoral brasileño la erigen como lugar de paso de muchos veraneantes que saben comprobar sus bondades para las señaladas fases del turismo recreativo.

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