El polo de nuestro país es un poderoso imán turístico

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Hoy los argentinos de buen nivel han vuelto a jugar al polo, como otros juegan al golf. El Abierto de Polo muestra que esto es más que una moda, y que apasiona a gente que viene a verlo de todas partes del mundo», sostiene Francisco Aguilar, encargado de la estancia La Eloísa Golf & Polo Lodge, de General Las Heras. Francisco Aguilar se fue a Suiza a estudiar hotelería y trabajó en Le Montreaux Palace y en el Four Seasons de Ginebra. Cuando la estancia entró en el marasmo de la crisis, sus padres se plantearon reconvertirla, y a las canchas de polo fueron agregando otros elementos, y desde hace un año la abrieron plenamente al público general. «Nos pasó lo que a muchas otras estancias, la devaluación, el interés por el polo y el boom turístico, nos ayudaron», explica Aguilar.
Periodista: ¿Todo lo iniciaron a partir del polo?
Francisco Aguilar: Empezamos con el polo, como un deporte y un negocio. A partir de ahí se empezó a producir la demanda hotelera, el deseo de quedarse a pasar el día o el fin de semana, entre invitados, conocidos y amigos. Hace un año decidimos abrir las tranqueras de la estancia a todo tipo de público. Ayuda el atractivo de que la estancia esté a 95 kilómetros
de la Capital, cerca de General Las Heras, entre Cañuelas y Luján, a una hora y media de viaje.
P.: En esa zona han aparecido muchas estancias que empezaron con canchas de polo y luego agregaron hospedaje.
F.A.: Toda esa zona ha tenido un gran despliegue por la autopista Buenos Aires-Cañuelas. Todo lo que hasta tiempo atrás parecía abandonado tuvo un fuerte desarrollo. Las autopistas hacen revivir la zona que recorren y generan emprendimientos y negocios. El fácil acceso, la seguridad y la comodidad de llegar impulsó la aparición de barrios cerrados y las estancias que se convirtieron en lodges, clubes, lugares para turistas.
P.: ¿Ustedes están ligados a algún equipo profesional de polo?
F.A.: No, nosotros nos dedicamos a la venta de caballos, y al polo de bajo hándicap, para principiantes o patrones, a los que quieren empezar a jugar. Sí somos un club oficial de polo y miembros de la Asociación Argentina de Polo. No tenemos ningún equipo porque éstos se forman para cada torneo. Y como van en base a un máximo y mínimo de hándicap, del nivel de juego de cada jugador, y el hándicap del equipo es la suma del de los cuatro jugadores, se arma el equipo para alguna copa. La Eloísa ha jugado algunos torneos de bajo hándicap, de 0-6 o 12-16 goles. Pero no es un equipo de polo conocido como los que se ven durante el Abierto, sobre todo ahora en que arranca.
P.: ¿Por qué el polo ha crecido en popularidad, se ha puesto de moda, impulsando estos emprendimientos?
F.A.: Hay varios factores, el principal es el económico. La devaluación hizo que la Argentina se volviera barata para el extranjero, eso fue en su momento, tiempo atrás, ahora se está encareciendo de nuevo. Venir acá salía 100 dólares por día y servía para jugar polo, tomar clases, tener caballos y pensión completa, les resultaba extremadamente barato. Otro factor es que el argentino ha vuelto a jugar. La economía ha crecido, hay sectores que tienen buen pasar y regresan a lo premium, entre ello a jugar al polo, que es un deporte caro, de elite. Esto, además, unido a los proyectos inmobiliarios para salir de la ciudad, los barrios cerrados con canchas de polo. Todo eso provocó el auge. Más allá de la materia prima que la Argentina siempre tuvo: una gran cantidad de caballos disponibles a bajo costo, y la capacidad que tiene cada estancia de tener un número de caballos impensable en el exterior. En mi caso cuento con 40 caballos de polo, todos disponibles para quienes vienen a jugar durante la temporada, que empieza en agosto y llega a diciembre, cuando termina el Abierto. Mi temporada, que está unida a los visitantes extranjeros, comienza en setiembre y llega a marzo. Es que muy pocas personas podrían tener en el exterior 40 caballos de polo. Aun mantener unos pocos caballos les supone un enorme costo para un deporte o un hobby.
P.: ¿De dónde provienen los turistas polistas?
F.A.: De todas partes, básicamente de países donde se juega polo. Muchos de Estados Unidos, Inglaterra, la India, después de Bélgica, Alemania, Austria, Hungría, Italia, España, Francia, Rusia y se ha expandido a Australia, Nueva Zelanda. Venirse desde allí por una semana es un viaje largo y un poco caro, y, sin embargo, vienen. A la estancia llegan principalmente de Italia, Austria, Hungría, que son nuestros mercados más desarrollados. Esto tiene que ver con el hecho que tenemos profesionales de polo de la zona de General Las Heras que juegan en esos destinos. Ellos traen sus patrones a La Eloisa. Antes teníamos un jugador que estaba en Palm Beach, y nos traía gente de los Estados Unidos. El tema del polo es muy particular porque todos los patrones...
P.: ¿A qué llaman los patrones?
F.A.: Son quienes quieren jugar al polo y no tienen con quién, quieren mejorar y contratan a profesionales para poder jugar en mayor handicap. Dejando Inglaterra de lado, el polo en Europa es de bajo nivel, no se encuentran jugadores de alto hándicap. La masa está entre 0 y 3, entonces los torneos son todos de bajo hándicap. Entonces se busca organizar torneos de mayor hándicap contratando gente
de afuera del más alto nivel, entre esos hay argentinos, brasileños, norteamericanos, australianos y se está abriendo el mercado cada vez más. En la Copa de la Reina, que se juega en Inglaterra, todos los equipos están compuestos por dos o tres argentinos y uno o dos ingleses. Ese inglés es el patrón que contrata al argentino, le paga por jugar ese torneo y le ofrece los caballos y todo el resto. La particularidad que tiene el polo es que hay una relación muy cercana entre el patrón y el profesional. Es así como el patrón va a viajar adonde el profesional diga. Si el profesional es argentino, el patrón va a venir a la Argentina. Supongo que ése es el caso de Tommy Lee Jones.
P.: ¿Cómo fueron armando el emprendimiento?
F.A.: Hace 12 años, como teníamos amigos en el polo le vimos su atractivo. Hicimos las canchas, se adquirieron caballos, nos asociamos con Luis von Neufforge, de la zona de Las Heras, quien estaba en lo mismo. Ahí empezamos con la venta de caballos a extranjeros. Nuestro socio viajaba a Europa como profesional de polo, y la idea fue ofrecer a sus patrones italianos y alemanes venir a la Argentina durante la temporada, porque la estancia tiene capacidad y comodidades para albergar a los turistas, 15 cuartos con pensión completa. Y agregamos junto al polo otras actividades incluidas en la tarifa como cancha de golf de 9 hoyos, par 36, canchas de tenis y pádel, piscinas, paseos en carruaje, cabalgatas, avistaje de pájaros. Buscamos satisfacer los pedidos de los clientes cuando no jugaban al polo, y sobre todo para los acompañantes.

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