13 de octubre 2006 - 00:00

Está en pleno apogeo el alquiler para turistas

Los departamentos ofrecidos cuentan con todos los servicios, además de estar en excelentes condiciones para el alquiler. El tipo de muebles y la ubicación son factores para tener en cuenta en el momento de tasarlos.
Los departamentos ofrecidos cuentan con todos los servicios, además de estar en excelentes condiciones para el alquiler. El tipo de muebles y la ubicación son factores para tener en cuenta en el momento de tasarlos.
No es una idea nueva ni es el único lugar en el mundo en el que se lleva a cabo, pero puede decirse que en los últimos cuatro años el alquiler temporario de departamentos amoblados se convirtió en un boom en el amplio mercado turístico que tiene la Argentina. Sólo basta escribir algunas palabras clave como travel, alquiler, Buenos Aires o departamento amoblado en cualquier buscador de Internet para corroborar la gran oferta de sitios que hay sobre este tema sólo en la Reina del Plata.

Algunas empresas manejan menos de cien departamentos y otras cientos, pero todas supieron interpretar el deseo de un turista que llega a nuestro país para sentirse como «en casa», ya que la mayoría, además de utilizarlo como una opción un tanto más barata que un hotel de categoría, prefiere vivir en su propio departamento para poder integrarse y conocer mejor la ciudad en la que estarán transitoriamente, ya sea haciendo las compras en el supermercado o viajando en los mismos medios de transporte que los porteños, el idéntico motivo por el que hay argentinos que eligen alquilar en ciudades como Praga, Madrid o Barcelona.

Son diferentes las empresas que brindan este tipo de servicio. Algunas están desde hace varios años trabajando con clientes corporativos (como gerentes que son traídos por sus empresas con base en la Argentina para trabajar aquí) y estudiantes que vienen a realizar sus carreras de grado o posgrados en las universidades de Buenos Aires.
En el medio hay firmas que están desde hace un año, y hasta inmobiliarias tradicionales que han sumado un sector para dedicarse a este servicio. Claro que no sólo es el turismo el motivo principal de los alquileres temporarios, sino que también hay personas que los utilizan porque tienen objetivos de viaje tan variados como realizarse una cirugía plásti-
ca o razones personales como un divorcio.

En la mayoría de los casos, las empresas establecen como regla un mínimo de una semana de alquiler y el máximo llega a seis meses (límite establecido por la Ley de Alquileres Temporarios) pero que puede ser renovado por otro tiempo igual. Los precios parten de alrededor de los 500 dólares por mes, dependiendo de las comodidades que tengan tanto el departamento como el edificio y la zona donde está ubicado. Por ejemplo, un departamento de 2 ambientes (55 m2) con capacidad para dos pasajeros ubicado en Riobamba y Marcelo T. de Alvear en un edificio con piscina, sauna y seguridad las 24 horas puede costar alrededor de mil dólares, mientras que un monoambiente (ahora llamado studio) de 30 m2 y con capacidad para dos personas en Esmeralda y Tucumán, situado en pleno centro porteño (aquí otro cambio de nombre: también se lo denomina Downtown) cuesta un poco más de 500 dólares por mes. Las reservas se manejan por Internet (incluso hay muchos que se comunican por el messenger).

Los preferidos

La idea es darle al turista una solución inmediata y facilitarle su estadía en la ciudad. Todos piden una garantía y aparte del precio de la renta están los honorarios de cada compañía, que en algunos casos son fijos y en otras se manejan de forma distinta: cobran un porcentaje según el monto de la operación. Y aseguran tener altos porcentajes de ocupación (entre 80 y 90 por ciento) dependiendo, obviamente, de la categoría del departamento (no hay una guía estándar pero cuanto mejor esté amoblado y cuantos más servicios ofrezca, será mejor cotizado), aunque en promedio, los turistas «tradicionales» permanecen sólo alrededor de quince días y demandan los lugares más pequeños pero de mayor precio. Se les ofrecen servicio de limpieza semanal o diaria y los lugares deben estar lo mejor preparados posible. También las firmas suelen tener convenios con otras empresas que les proveen al turista servicios de excursiones, alquileres de celulares y transfer al aeropuerto, entre otras cosas.

«Recoleta es una marca registrada», asegura Jorge Young, socio gerente de Buenos Aires Travel Rent (BATR), una compañía íntegramente familiar -los cuatro hermanos trabajan en distintos sectores para la firma y también saben lo que es llegar a una ciudad diferente, pues son de Pergamino-, que nació luego de la crisis de 2001, ya que contaba con varios departamentos y decidió ingresar a este negocio viendo el auge del turismo que se estaba avecinando. Hoy tiene un portfolio de 450 lugares para alquilar en distintas zonas de Buenos Aires (desde Palermo hasta Almagro). Pero, tal como dijo Young, el barrio del Cementerio y la iglesia de Nuestra Señora del Pilar es el que más identifican los turistas, seguido por Palermo y el centro, y un poco después Las Cañitas. «El resto se alquila, pero no se registra la mayor demanda», afirma, para agregar que «en Puerto Madero no hemos detectado un alto grado de interés a pesar de su desarrollo». BATR también dispone de habitaciones en departamentos de familias, que en la realidad, son más solicitadas por los estudiantes, sobre todo quienes vienen a aprender idiomas, ya que así pueden formar parte de una familia y practicar.

Por su parte Nicolás Medina, de Easy Rent & Real State -una compañía que nació hace siete años para alquileres temporarios- agrega a esa lista de los barrios más buscados el clásico Barrio Norte. Esta compañía tiene una curiosidad. Además de sus oficinas, también colocó un stand en la zona de arribos internacionales del aeropuerto de Ezeiza, desde donde se capta a alguno de los miles de turistas que anualmente llegan a la Argentina. Así aseguran que cuadruplicaron su negocio. «Firmamos de 400 a 600 contratos mensuales que varían entre una semana y una quincena, sobre un total de 3 mil departamentos. Después tenemos más de 400 contratos largos. El rango más buscado es el de dos ambientes, pero la calidad del amoblamiento y equipamiento condicionan al cliente. Lo cierto es que en estos siete años el mercado ha ido cambiando, pero no siempre para mejor. Antes teníamos muchos contratos corporativos con pisos importantes. Ahora vemos que no todo el turista que llega sirve para alquilar un departamento, ya que algunos poseen un presupuesto de 250 dólares. Y tenemos experiencias con personas que creen que en Sudamérica todo vale 60 por ciento menos de lo que te dice el vendedor, creen que en todo el continente existe el 'regateo'. Eso pasa más con el denominado turista de 'mochila'. Obviamente que hay muchos que no preguntan el precio. Si les gustó, se quedan.»

Guido Hofman
, quien proviene de una familia con tradición en el rubro inmobiliario y desde hace cuatro años es socio gerente de Liveinnba, reafirma que «en estadías largas siempre se eligen los departamentos más económicos. Los lujosos suelen ser alquilados por estadías cortas ya que comparativamente a un hotel los precios son más competitivos. De todas formas, tanto los departamentos más económicos como los más lujosos están muy por debajo de los precios que los turistas pagan en sus países de origen por la renta de viviendas permanente. Pero, de todas formas, nunca pierden la oportunidad de pedir algún descuento. Todo el tiempo pasa que nos envían un mail solicitando un departamento en un edificio ultramoderno, con piscina, Internet, quincho y todas las comodidades, y luego comentan que su presupuesto es un número siempre 200 dólares menor que lo que cuesta lo que están buscando. Quieren que nos convirtamos en algo así como hacedores de milagros».

En cuanto a la nacionalidad de quienes deciden vacacionar de esta forma, Fernando Spagnuolo, manager de Rentahouseinbsas, asegura que «la mayoría de los turistas que reciben son de América latina y España, pero también hay argentinos que visitan Buenos Aires y optan por esta modalidad, siendo la relación 70 por ciento extranjero y 30 por ciento del interior del país».

En Buenos Aires Travel Rent, donde se enorgullecen de dar un servicio verdaderamente personalizado ya que los turistas no son atendidos por varios empleados de la empresa sino que es el mismo el que llevará adelante toda la operación hasta el check out, tienen preparada una perfecta estadística de sus inquilinos, pero en un momento se ve alterada porque aseguran que tienen muchos clientes argentinos que residen en el exterior y al momento de registrarse en el sitio lo hacen como de nuestro país. En este tema manejan mucho la estacionalidad, ya que el pico de este tipo de visitantes se da en las fiestas de fin de año.

En su caso, la mayoría de los clientes proviene de Estados Unidos, España y Venezuela. Las nacionalidades de la mayoría de los inquilinos se dividen entre esos países, más algunos otros de Europa, y nunca falta algún asiático.
En general, las agencias intentan darle al turista todo lo que necesitan. Pero hay problemas que necesitan de una pizca de sentido común para poder ser resueltos. A veces los turistas que llegan a Buenos Aires no saben perfectamente cómo es la ciudad a la que vienen. Creen que tendrán campo, que verán verde, creen que en la Capital es «donde está la tierra de los gauchos». Por eso es que a veces suelen ocurrir hechos, que ahora pueden resultar anecdóticos, como el de una turista suiza que quería abandonar un departamento porque cuando salía al balcón veía otro edificio enfrente y no los Alpes. ¿Cómo fue solucionado el tema? El propietario accedió a comprar plantas para llenar de verde el departamento y cambiar la vista. La turista permaneció y seguramente los recomendó. La Argentina ganó así un visitante más.

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