- ámbito
- Secciones Especiales
''Han vuelto a florecer los arreglos florales''
La moda de adornar con calas, las mujeres que regalan flores a los hombres y el proyecto de crear un destino para turistas son algunos de los hechos que destaca Martín Mascia como los mayores cambios.
El padre de Mascia, que se dedicaba a la distribución de flores, legó a sus hijos una amplia experiencia que hoy les permite continuar con esa actividad. Movido por su espíritu emprendedor, Martín Mascia desde hace apenas un par de meses instaló en La Plata con unos amigos la empresa Flores de Buenos Aires que, dedicada a la decoración floral y a la entrega de pedidos en todo el país, ya cuenta con sectores del Alvear Palace Hotel o el Spa Evian, por mencionar a dos de sus clientes. Sobre la eclosión de las flores como decoración, los nuevos gustos y hasta la necesidad de construir un lugar de flores que sirva para el turismo, conversamos con Mascia.
«Las flores están todo el tiempo con nosotros, nos acompañan del nacimiento a la muerte. Se envían flores por un nacimiento, un bautismo, un cumpleaños, un bar mitzbá o una fiesta de quince, un noviazgo, un casamiento, un festejo, un aniversario y como despedida final. La costumbre de regalar flores, que parecía haberse perdido, está volviendo. Y no sólo para el Día de la Madre o el Día de la Secretaria. Hoy son las mujeres quienes les regalan flores a los varones. Y más que los hombres a ellas. Hoy se regalan flores entre amigos. Aunque en una buena parte de esos casos lo que se suelen regalan son plantas, macetas.»
Pero para Martín Mascia aún no hay un boom de las flores. «Hace 20 años se vendía el doble que en la actualidad», señala y agrega que «lo que hay es un redescubrimiento como decoración que fue impulsado por los hoteles 5 estrellas, que desde siempre tienen flores frescas como un detalle de distinción. Lo mismo que los restoranes de primera línea. Además de que esto haya llegado al gran público al ver por televisión que Susana Giménez quiere todas rosas amarillas o los maravillosos centros de mesa de Mirtha Legrand.»
La moda y la ecología, la defensa del patrimonio de nuestra flora, también pesan en las actitudes de lo que Mascia podría denominar «el reencuentro de la gente con las flores». Explica: «Ahora está de moda la cala, que siempre se asoció con las coronas fúnebres, es la preferida para adornar tanto una fiesta como el ingreso a un casino. Acaso en esto hayan tenido mucho que ver los floristas japoneses, que hacen maravillas, y de blancas, regándolas con anilinas las han convertido en verdes, rojas, amarillas y púrpuras».
Hay modas que convierten en exclusivas a algunas flores, por caso el incremento de la demanda ha hecho que se conviertan en difíciles las llamadas ave del paraíso, que son espigadas de casi un metro de alto y una mezcla de blanco con violeta. En cuanto a la protección de especies vegetales, una de ellas son las orquídeas.
En su tiempo fue el summun de la flor que se regala, como lo demostró en los años 40 la película de Francisco Mugica «Los martes orquídeas», donde tuvo su primer protagónico Mirtha Legrand. Hoy la necesidad de sustituir esa especie en la naturaleza ha hecho que las que se encuentren en el mercado sean de cultivo artificial, lo que, a la vez, hace que se cuente con decenas de variedades. Algo semejante es lo que ha ocurrido con acaso el mayor emblema de la flor, la más cantada por los poetas, la rosa.
Especialista en decoración con flores, Mascia sostiene que algo clave es saber combinar diversos tipos de flores y como poner toques de verde, los ornamentos que se les llama «follaje». «Una flor de corte dura una semana antes de marchitarse. Nosotros enviamos flores a los más diversos destinos. Hay ciudades muy consumidoras como Rosario, Santa Fe y Córdoba. Que un envío de flores llegue, por ejemplo, a Jujuy tarda un día y medio, es decir que estará en el mejor estado para una decoración. Hoy se tienen pedidos de todo tipo, se va de lilium a los claveles, de los gladiolos a las fresias, de las azucenas a los crisantemos».
Mascia considera que desde su sector se debería acompañar al boom turístico. Si bien tenemos muchas ciudades de las flores, como Colonia Urquiza o Escobar, acaso aún nos esté faltando una pequeña ciudad de las flores que sería un atractivo recorrido turístico, como lo son los mercados de las flores en Holanda o en Bélgica, y que muchas veces se pensó que ese carácter debería tener nuestro famoso mercado de las flores. «Para hacer algo así no nos faltan flores. Y el turismo a la Argentina... está floreciente», comenta sonriendo Mascia.
Entrevista de M.S.


Dejá tu comentario