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3 de junio 2005 - 00:00

La máquina que lleva a esquiar

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"Se gana tiempo y se evitan porrazos con esta máquina. Además, se llega a la nieve entrenado y sabiendo todo lo que se tiene que saber para poder comenzar a esquiar", explica Alberto Wollmann, que está al frente del nuevo emprendimiento de entrenamiento deportivo que se ha instalado en un club de Palermo.

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Una máquina de especiales características es el centro de las actividades de la Academia de Esquí del Vilas Club. «En esa máquina, un deslizador de niveles alternativos, se tienen las mismas sensaciones, y hay que realizar los mismos movimientos que al esquiar, eso permite aprender o entrenarse, y se llega preparado a la nieve».

La máquina de esquí se construyó hace más de tres años en el Esquí Club de La Plata y se convirtió en un rotundo éxito. «En el mundo las máquinas de este tipo son muy caras. En Estados Unidos están por encima de los 100 mil dólares, pero acá se consiguió hacer con tecnología local, tomando como modelo las más sofisticadas del exterior. Una vez más se enfrentaron las imposibilidades con el ingenio y la capacidad criolla. La versión local es muy buena, da excelentes resultados. Tiene diferentes niveles de dificultad: más pendiente, menos pendiente, más velocidad, menos velocidad. Y sirve tanto para esquí como para practicar snowboard. Nosotros veníamos siguiendo todo lo que estaba pasando en el Esquí Club de La Plata y decidimos asociarnos. Ellos tiene el know how, los instructores muy adiestrados, y una larga experimentación de la máquina, así fue como llegamos a instalar nuestra Academia en el Vilas Club», explica Wollmann.

El esquí es uno de los deportes más selectivos, pero tiene una importante población en los niveles más altos. «Mucha gente que en verano va a Punta del Este, en invierno va a Bariloche, Las Leñas o Chapelco. Por lo general va una semana, y quiere disfrutar a pleno. Son clásicos de un sector, de un segmento de buen poder adquisitivo. Ir a esquiar supone una suma de gastos, el avión del traslado, la hotelería, los medios de elevación, los esquíes, la indumentaria, etcétera. Pero, hay mucha gente que esquía porque las zonas de esquí le quedan cerca, los lugareños, y hay mucha otra a la que le gustaría experimentar ese deporte, vivir alguna vez la sensación», comenta Wollmann. Esto lo confirmó, hace poco, el suceso que provocó la máquina de esquiar en ExpoEsquí 2005. La gente se bajaba de experimentar el esquí transpirada, cansada y feliz. «A los chicos los tentaba lanzarse», comenta Alberto Woolmann, «en la nieve al principio sería un riesgo dejarlos irse muy lejos, con la máquina los instructores están junto a la persona, que se siente contenida. En ExpoEsquí, la gente encontraba la experiencia motivadora, divertida, una linda forma de hacer ejercicio, porque si hay un ejercicio aeróbico es el esquí».

Una de las propuestas de la Academia de Esquí del Vilas Club es minimizar los riesgos de quien va a la nieve, sacarle los temores, dar una eficaz preparación. Si bien no se necesita ser socio del Vilas para tomar clases en la Academia de Esquí, el Vilas Club permite complementar la ejercitación en la máquina de esquí con un programa de piernas en el gimnasio o realizando otros ejercicios. El Vilas Club queda en el barrio de Palermo, en Valentín Alsina 1450, entre Olleros y José Hernández, a 200 metros de avenida Del Libertador y Olleros hacia el sector del bosque.

BODEGAS

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