Cada vez que sale un nuevo automóvil de alta gama los fanáticos del auto y la industria automotriz deben prestar mucha atención a ese acontecimiento porque suelen mostrar adelantos tecnológicos que, inclusive al pasar muchos años, no se trasladan a los vehículos de otros segmentos. Por ejemplo, el sistema de servocierre de las puertas que Mercedes puso en la Clase S en los comienzos de los años ’0 ahora también está presente en el BMW Serie 7, pero todavía no lo pueden tener el Clase E o la Serie 5, autos con un valor cercano a los 80.000 dólares. Sin embargo, existen otros elementos muy importantes que la nueva Clase E es la primera en tener de todos los vehículos en el mundo. Una prueba con el recién llegado E 320, naftero de 224 CV, nos permite descubrir un mundo diferente. Para empezar los dos asientos delanteros cuentan con calefacción, ventilación (es increíble como evita la transpiración del cuerpo), y tres memorias de posición a las que se suman la posición del volante y de los espejos retrovisores exteriores. La posición de manejo que se logra es excelente gracias a que el asiento tiene cámaras de aire por todos lados que sirven para regular la sujeción del cuerpo a la perfección. El volante, con su buen grip y grosor contribuye con sus amplias regulaciones de altura y profundidad. A pesar de tener una cantidad apreciable de mandos y botones todos se encuentran bien a mano pero el tablero de instrumentos no nos convenció mucho. Nos hubiese gustado que adopten el que lleva la Clase S ya que éste tiene un enorme reloj analógico y en forma digital y pequeña informa la temperatura del motor y los litros del tanque de nafta. El espacio interior es notable y cuatro pasajeros disponen de un espacio fuera de la norma, aunque es una pena que el quinto no tenga el mismo viaje por el diseño del asiento y la dureza del respaldo que contiene al apoyabrazos. En la década del ’0 Mercedes daba la opción del asiento enterizo más acorde para llevar muy cómodos a tres pasajeros atrás, pero ahora no lo ofrece. El baúl brinda una interesante capacidad de 540 litros y tiene un largo admirable con el cual se obtiene una practicidad notable. El motor regala prestaciones entusiasmantes como lo indican sus casi 245 kilómetros por hora de velocidad máxima y los 7,8 segundos que apenas solicita para pasar de 0 a 100 kilómetros por hora. La elasticidad que tiene es brillante como lo indican los 7,2 segundos que emplea para pasar de 80 a 120 kilómetros por hora. Un valor que se puede lograr gracias a la caja automática de cinco velocidades y con función tipo manual secuencial. Los consumos son razonables de acuerdo al porte y a la potencia del vehículo y la insonorización es muy destacable. El comportamiento dinámico es sobresaliente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Se nota mayor dinamismo y un agarre superior a su antecesor aunque para lograrlo ha resignado algo de confort de marcha, especialmente en ciudad, pero como ya era muy elevado sigue siendo un auto muy confortable y mejor que muchos. La dirección es más directa a las órdenes del conductor pero circulando a velocidades muy elevadas está un poco sobreasistida, algo que nunca nos ha pasado en los Mercedes grandes. Eso sí, en la ciudad al momento de maniobrar en espacios reducidos sigue siendo tan dulce y exquisita como antes. Los frenos incorporan un adelanto tecnológico ejemplar como el freno electrohidráulico (SBC), con el cual obtiene distancias muy cortas de frenado y otro tacto en el pedal de freno que permite una buena dosificación del frenado con una acción realmente tempestiva ante una frenada de emergencia ayudado por el sistema de asistencia al frenado (BAS). La terminación y la solidez estructural son dos virtudes que se aprecian con el correr de los kilómetros y es importante mencionar que es el sedan cuatro puertas más aerodinámico del mundo logrando un Cx de 0,26. El sistema de luces es impresionante. Dispone de xenón tanto para las bajas como para las altas y una iluminación interior ideal para dos enamorados.
De seguridad se destacan los 8 airbags, que trabajan como 10, el control de tracción (ASR), el de estabilidad (ESP), el ABS y el citado BAS. Por si esto fuera poco es el primer auto del mundo que cuenta con un sensor de vuelco que ante la inminencia del mismo activa los pretensores del cinturón y los windowbags, es decir los airbags que cubren las ventanillas laterales. No hay competidor que ofrezca un nivel tan elevado de protección pero es una pena que todavía no traiga el radar anticolisión (Distronic) que en Europa se consigue por 2.424 euros, y el control de presión de neumáticos, que cuesta 633 euros. Por el lado del confort tampoco trae el sistema keyless-go que se pide por 1.224 euros. Este sistema es una tarjeta que elimina a la tradicional llave para abrir las puertas y arrancar el auto. El conductor a través de emisiones de radio con sólo llevarla consigo logra que los seguros de las puertas ya estén abiertos y para arrancar el auto sólo necesita apretar un botón. Un sistema similar presenta Renault con el Laguna. Por otro lado el sensor acústico y con señales luminosas Parktronic ya está desactualizado ya que existen autos como el Nissan Primera, y Toyota Corolla Verso que disponen de cámaras para mostrar lo que se ve atrás. Hasta en un utilitario como el Citroën Jumper se puede pedirla. Aunque el equipamiento que tiene de confort y seguridad es para el elogio estos faltantes también merecen mencionarse. Mención aparte merece su eficaz equipo de climatización que es capaz de brindar cuatro temperaturas diferentes en su interior. La garantía de sólo 1 año también debe ser replanteada y el precio es elevado. En el Viejo Continente esta versión cuesta, en promedio, 49.000 euros y aquí vale 77.500 dólares. En suma, la Clase E es y ha sido históricamente el auto más vendido de su segmento en todo el globo terráqueo y los atributos de la nueva versión parecen confirmar que el camino del éxito está asegurado.
Dejá tu comentario