CampoLimpio fue distinguido con el Premio de Sustentabilidad de Argentina Economía Circular, en la categoría ONG – Gestión de residuos para la circularidad, en el marco del Foro Federal de Economía Circular 2026. La iniciativa fue seleccionada entre más de 200 postulaciones de empresas, gobiernos, organizaciones sociales, ONG y representantes de la comunidad científica.
El Foro reunió a referentes de los ámbitos público, privado y productivo para intercambiar experiencias, generar alianzas y promover iniciativas que contribuyan a una Argentina más circular y sostenible.
La distinción reconoce un modelo de gestión basado en la articulación y la responsabilidad compartida entre productores, aplicadores, distribuidores, empresas, autoridades y organizaciones vinculadas al agro. “Este reconocimiento refleja un trabajo que se construye todos los días en el territorio, con productores, distribuidores, autoridades, operadores y equipos de todo el país. Haber recuperado más de 27 millones de kilos de envases desde 2019 y contar con presencia en 22 provincias demuestra que, cuando existe articulación y responsabilidad compartida, la economía circular puede traducirse en resultados concretos y sostenidos.”, sostuvo Juan Machera, Gerente de Regiones de CampoLimpio.
El proceso comienza en el campo con un paso indispensable: el triple lavado o lavado a presión de los envases Tipo A. Esta práctica reduce los residuos presentes en los envases, contribuye a una manipulación más segura y permite que el plástico pueda ingresar posteriormente a circuitos de tratamiento y valorización autorizados.
Para CampoLimpio, avanzar en economía circular implica transformar una gestión ambiental responsable en valor ambiental, social y productivo. Actualmente, el plástico recuperado a través del sistema puede destinarse a más de 20 usos permitidos, entre ellos caños tritubo para fibra óptica, envases tricapa, materiales para la construcción, elementos viales y autopartes.
El trabajo conjunto con operadores habilitados permite que materiales que antes quedaban fuera de los circuitos formales puedan tener nuevos destinos seguros. El desafío hacia adelante es continuar ampliando esas posibilidades, acompañando el desarrollo de nuevos mercados y marcos regulatorios que permitan aprovechar cada vez más este material como un recurso para nuevos procesos productivos.