¿Qué implica regular la Inteligencia Artificial? Muchas personas se preguntan esto, como consecuencia de una eventual regulación de esta tecnología en la Argentina. Y la realidad es que la Unión Europea y varios países como Estados Unidos ya están teniendo esa misma conversación.
La regulación de la IA apunta a establecer unas reglas de juego, saber que hay parámetros específicos para su uso y desarrollo, sin que esto implique un freno a la innovación. Es como estar todos en un partido de fútbol y tener claro que no podemos jugar fuera de la cancha o marcar un gol en el entretiempo. Eso busca la regulación.
Y para que juguemos lo mismo, la regulación debe incluirnos tanto a las personas, como a las empresas, porque hay muchos temas importantes en medio, como el uso correcto de los datos.
Hoy en día, los usos de la IA van desde asistentes virtuales y chatbots, pasando por análisis de torneos deportivos como el Masters de Augusta o el US Open, hasta herramientas para detectar ciberataques en tiempo real. Lo clave, independientemente de su uso, es que la Inteligencia Artificial se ‘alimente’ y entrene con información verídica, datos veraces.
Empresas como IBM, que lleva décadas desarrollando la IA para empresas, hablan de unos principios básicos para el manejo ético de esta tecnología: explicabilidad, equidad, robustez, transparencia y privacidad. Es fundamental garantizar que las recomendaciones o decisiones de la IA sean completamente transparentes, permitiendo a las empresas auditar los modelos y los datos de entrenamiento asociados. Esa es la base de las regulaciones que se están discutiendo de la IA alrededor del mundo.
Y mientras esas discusiones surten efecto, las personas podemos ser el primer filtro a la hora de usar IA, asegurándonos principalmente de dos cosas: uno, que se trata de una herramienta confiable, libre de sesgos y dos, que no debemos entregar datos personales, biometría o información confidencial a herramientas desconocidas.
Líder de Asuntos Gubernamentales y Regulatorios de IBM Argentina
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