Desde 1903, cuando un montón de niñitos vestidos de naipes desfilaron muertos de risa ante la cámara de Cecil Hepworth y Percy Stow, se han hecho, entre largos y cortometrajes, videos, series y videojuegos, más de 200 títulos inspirados en la obra de Lewis Carroll. Algunos procuraron ser fieles, otros divagaron a gusto. Así la pobre Alicia apareció entre las ballenas, en Zombieland, en el mundo de internet, hay Alicias Lego, afroamericanas, afrobrasileras (esto incluso antes del batifondo publicitario de “La sirenita”), hay Alicias adolescentes, drogonas, que siguiendo al conejo aparecen en un nightclub, y también está una pequeña biznieta de Alicia en una serie para niñas con ganas de hacer pasteles, “Alice’Wonderland Bakery”, amén de una precuela sobre la infancia de la Reina de Corazones, unas cuantas ilustraciones del Jabberwocky, en fin. Renglón aparte, el dibujo de Disney, 1951 (más que renglón, cartel francés), la catalana “Alicia en la España de las Maravillas”, 1978, época del destape general y las primeras recriminaciones abiertas al franquismo, y la singular, morbosa y elegante “Alice ou la derniere fugue”, 1977, del maestro Claude Chabrol, con Sylvia Kristel, la protagonista de las eróticas “Emmanuelle”, que acá se estrenó como “Más allá del amor”.
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Una olvidable versión del clásico “Alicia”, de Lewis Carroll
Ahora aparece “Alicia en el país de las pesadillas (en el original, “Alice in Terrorland”), inglesa, que luce una fotografía exquisita, atendibles interpretaciones, y dedica buen espacio a la lectura de fragmentos y poesías de Carroll, lo que es de elogiar, pero se desvía un poco del relato original. Acá hay una Alicia bastante crecidita, que ha quedado huérfana y va a parar a la casona de su perversa abuela, vecina al bosque. Y, la verdad, hay alguna que otra pesadilla poco memorable, nada de terror, cuanto mucho algunos planos que parecen tomados en una carnicería de barrio, un tipo con antifaz de conejo que envenena a quienes llegan tarde a su encuentro, y en vez del gato una chica en camisa de fuerza, la Destripadora de Cheshire, entrevistada por Alicia, que toma nota en un cuadernito. Ah, y la Reina, una vieja pintarrajeada encarnada por la veterana Rula Denska, nacida Róza Maria (como Mirtha) Leopoldyna Lubienska, hija de una condesa y un héroe de guerra, que en cine hizo cosas como “La cazadora de Auschwitz” y “El exorcismo de Karen Walker”. Autor, el prolífico Richard John Taylor, que todavía no ha hecho una del todo buena, pero insiste.
“Alicia en el país de las pesadillas” (Alice in Terrorland, G.B., 2023). Dir.: R.J. Taylor. Int.: R. Lenska, L. Willis, J-P. Gates, S. Wraith.


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