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24 de mayo 2013 - 18:54

La Década de la Igualdad

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Diego Bossio.
Por Diego Bossio, especial para ámbito.com.- 


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El 25 de mayo de 2003 se inició una nueva etapa histórica en Argentina, con logros concretos en materia de inclusión social y de ampliación de derechos. El cambio más significativo que vivimos en esta década es que el pueblo volvió a creer en la política y en el Estado como las únicas herramientas válidas y eficaces para la transformación social, recuperando de este modo la verdadera democracia. La autoridad presidencial es una de las primeras instituciones que Néstor Kirchner recuperó, tomando decisiones largamente reclamadas por la ciudadanía, como la renovación de la Corte Suprema de Justicia, las políticas por la Memoria, la Verdad y la Justicia y la negociación con los organismos internacionales de crédito desde la legítima defensa del interés nacional. 

Un nuevo Estado con la legitimidad que le otorga una conducción sometida a la soberanía popular emergió para ser el contrapeso necesario a los poderes fácticos de las corporaciones y los grandes grupos económicos y mediáticos. Reconciliando al peronismo con la historia, Néstor Kirchner le otorgó como principal razón de ser a este nuevo Estado la defensa de los humildes y los más vulnerables. Se fijó como meta central mejorar la distribución del ingreso y profundizar la igualdad en todos los ámbitos, combatiendo los privilegios que abundaban en un país gobernado durante demasiados años por unos pocos y para unos pocos. 

En el año 2003 se inicia la construcción de un país para todos y todas, que continúa y se profundiza con las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner. Un ejemplo claro de este nuevo Estado es la ANSES que implementa políticas inclusivas en forma eficaz, las cuales han resultado en cambios innegables en la calidad de vida de todos los argentinos y argentinas. 

Estas nuevas políticas inclusivas parten de un reconocimiento y ampliación de los derechos sociales que son la base moderna de la vida en sociedad y del ejercicio de una ciudadanía efectiva. Los países con mayor desarrollo humano del mundo son aquellos donde los derechos sociales son amplios y están garantizados por un Estado fuerte y eficaz. No hay casos de países avanzados que hayan llegado allí gracias a políticas neoliberales de un Estado mínimo, que propicie la liberalización financiera y la desregulación como recetas únicas para el desarrollo, quitándole importancia al empleo, la distribución del ingreso y la inclusión social. 

En estos diez años, se avanzó enormemente en garantizar el derecho a una vejez digna. Las políticas implementadas resultaron en 2,5 millones de nuevos jubilados o pensionados, el aumento garantizado dos veces por año de todos los haberes previsionales, la eliminación del sistema individualista de capitalización y la creación de un sistema solidario, administrado por el Estado. 

En ese sentido, en los últimos 4 años, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad pasó de $80.000 millones a $280.000 millones, con lo que el Estado demostró una vez más que puede administrar y además puede hacerlo bien, con eficiencia, eficacia y transparencia. Como titular de la ANSES ya me presenté 16 veces en el Congreso Nacional a explicar en qué se invierte cada uno de los pesos que componen el FGS, que es el ahorro de los trabajadores argentinos. Esta información está disponible en la página del Fondo. Esto antes no ocurría, nunca un gerente de las AFJP dio explicaciones sobre sus inversiones. 

Los únicos privilegiados son los niños. No hay mejor expresión que apueste al futuro del país. Gracias a la creación de la Asignación Universal por Hijo y la Asignación Universal por Embarazo, más la ampliación de las asignaciones familiares por hijo, hoy más de 7 millones de niños reciben una prestación que ayuda a sus familias a cubrir necesidades básicas vinculadas con el embarazo y la crianza. Pero más importante, la AUH y la AUE implican garantizar la asistencia escolar y la atención sanitaria de todos los menores de 18 años, combatiendo así las fuentes estructurales de la pobreza. 

Con Conectar Igualdad también estamos apostando fuertemente a la educación y a la inclusión digital de millones de jóvenes de escuelas secundarias públicas, de educación especial y de los institutos de formación docente, porque el plan se propone, además, capacitar a los docentes en el uso de esta herramienta y elaborar propuestas educativas que favorezcan su incorporación en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Este año buscamos llegar a las 3.500.000 de netbooks entregadas. Cada vez que una llevamos una computadora a una escuela, sentimos el orgullo y la emoción de estar apostando por la juventud y por el futuro. Las netbooks están fabricadas por 10 empresas argentinas dentro del país, con un 100% de ensamble y soldadura nacional. 

Estamos trabajando a toda capacidad para darle oportunidades a muchas familias argentinas de acceder, a través del esfuerzo y del trabajo, a su primera casa. En este sentido, en el programa PROCREAR BICENTENARIO más de 108.000 familias ya empezaron su trámite para obtener un crédito, luego de salir sorteados en sorteos públicos llevados a cabo por Lotería Nacional y transmitidos por la TV Pública, a nueve meses de su lanzamiento. 

Estas políticas pudieron implementarse gracias a una mejora sostenida en la capacidad operativa de la ANSES. Por ejemplo, hace diez años, la demora promedio en obtener un beneficio jubilatorio era de 127 días hábiles y hoy es de 67, siendo que se procesan por mes más del doble de solicitudes. Este es sólo un dato, pero testimonia la capacidad de un organismo estatal de implementar efectivamente aquellas políticas sociales que la Presidenta decide impulsar. 

Un tecnócrata del PRO dijo una vez que la AUH era una "política del fracaso". Esto expresa un desconocimiento básico de cómo funciona el mundo. Los países que tienen éxito son los que generan este tipo de políticas sociales, las que resultan en sociedades más sanas, más educadas, con mayor expectativa de vida y con una mejor distribución del ingreso. La igualdad y la preocupación por la situación de los más vulnerables es la condición central para alcanzar el progreso económico, ya que mediante estas políticas de redistribución se asegura un crecimiento constante del consumo, de la demanda agregada y del empleo. 

La AUH, y el resto de las políticas sociales que se han generado y ampliado en esta década, son las políticas del éxito. Así lo entiende la mayoría de los ciudadanos, ya que en todas las encuestas de opinión aparecen con niveles de aprobación superiores al 60%. Son la base que nos permite mirar con optimismo el futuro y, como dijo el miércoles pasado la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, le pese a quien le pese, podamos alcanzar el sueño de una sociedad más igualitaria y más próspera.

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