Fue con tres bonos, con plazos de cinco, diez y treinta años. El más largo pagó una tasa del 6,25%. S&P mejoró la calificación y facilitó la operación.
El Gobierno emitió deuda en euros por 2.750 millones, con la colocación de tres bonos en los mercados internacionales, en lo que fue la quinta y última emisión en el exterior en 2017. Aunque lo destacable de la operación fue que el equipo económico de Mauricio Macri logró colocar el primer bono a 30 años del país en dicha moneda, lo que permitió ampliar la curva de rendimientos para este tipo de títulos. También se ofrecieron bonos a cinco y a diez años.
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Como anticipó ayer este diario, funcionarios del Ministerio de Finanzas y representantes de los tres bancos colocadores (el Citi, el BBVA y el Santander) habían mantenido diversas reuniones con más de 65 inversores europeos en Londres y Fráncfort, quienes finalmente suscribieron a los títulos ofrecidos por el Gobierno.
Previo a esto, la Argentina ya había colocado en el año bonos bajo ley de Nueva York por u$s10.100 millones en dólares y en francos suizos. Con esta colocación, las emisiones internacionales cerrarán el año en torno a los u$s13.000 millones, un 70% menos que en 2016, año en el que el Gobierno colocó u$s22.000 millones, en un marco donde se buscó poner fin a los litigios con los holdouts. En tanto, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, anunció a mediados de septiembre que los pasivos brutos del Estado ascendieron a u$s302.700 millones al 31 de agosto y que se espera que para fin de año representen el 58% del PBI.
En el caso de los bonos a cinco y diez años, la cartera de Finanzas emitió 1.000 millones de euros en casa caso, ofreciendo tasas del 3,375% y del 5,25%, respectivamente. Por su parte, los bonos a 30 años se colocaron con un rendimiento del 6,25% y se emitieron 750 millones de euros. La transacción contó con una participación de 373 inversores de países como Alemania, España, Holanda, Irlanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suiza, entre otros, que realizaron ofertas por un total de 11.500 millones de euros.
La fuerte demanda, que prácticamente cuadruplicó el monto adjudicado por el Gobierno, demuestra el apetito por el elevado retorno ofrecido por los títulos argentinos, en un contexto donde prevalecen las bajas tasas de interés a nivel global. No obstante, la administración de Macri continúa apostando por reducir el spread con los países de la región, en un marco donde el riesgo-país se ubica en niveles mínimos en diez años.
Tras la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas del pasado 22 de octubre, la calificadora de riesgos Standard & Poor's decidió elevar la calificación argentina a B+, lo que favoreció el clima para llevar a cabo esta operación, ya que ofreció un mayor optimismo respecto al futuro del país para los inversores. Lo que se espera es que el Gobierno continúe avanzando con la serie de reformas que viene aplicando desde que asumió a fines de 2015. La calificación de deuda soberana argentina quedó así en B3/B+/B de acuerdo con las agencias Moody's, S&P y Fitch, respectivamente.
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