Boom apícola: la pandemia disparó el consumo de miel

Agronegocios

Un informe realizado por Coninagro asegura que la producción apícola vive un momento de plenitud. Crecen el consumo interno y la exportación, pero genera incertidumbre un reclamo de Estados Unidos, principal comprador de nuestra miel.

El cambio de hábitos durante la pandemia provocó que aumentara el consumo de alimentos saludables. Existen varios estudios que indican que luego de la aparición del covid-19, millones de consumidores comenzaron a tomar conciencia de la importancia de cuidar la salud, estar mejor alimentados y, por consiguiente, empezaron a demandar una mayor transparencia en la producción de los alimentos que ingiere. Comenzaron a ganar protagonismo las opciones naturales, cuyo origen y producción sean amigables con el medio ambiente. También aumentaron los consumos de alimentos que se perciben como reforzadores del sistema inmune, tales como el jengibre, las verduras, los cítricos o la miel.

Este fenómeno se dio a nivel global y por supuesto también en nuestro país, donde al menos hasta ahora no existía una cultura de consumo de miel. Lucas Martínez, presidente de la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA), aseguró a Ámbito que “si bien no hay cifras oficiales, los últimos datos prepandemia indicaban que el consumo era de entre 250 a 300 gramos por habitante por año, pero en el último tiempo creció fuerte. Es difícil determinar cuánto y dónde, pero algunos productores y fraccionadores aseguran que según la zona el consumo se habría incrementado en casi un 50%”.

Martínez destacó que “el comercio de cadena corta está teniendo un boom importante, por eso desde nuestra entidad estamos trabajando para evitar la adulteración en el mercado interno, algo que es muy complejo porque se trata de una venta que en su mayoría se da en canales no tradicionales”.

Con el mayor consumo, también aumentó el valor que recibe el productor. Pablo Vallejos, productor y presidente de la Cooperativa de Apicultores de Monte Caseros (Corrientes), destacó a Ámbito que “los precios mejoraron sustancialmente respecto al 2020. Hoy recibimos $ 300 por kilo cuando el año pasado nos pagaban $ 160. Esto es importante porque la recuperación del precio tiene un efecto muy directo en la renovación de colmenas y abejas y nos permite mejorar las salas de extracción por lo tanto todo el sector proveedor de insumos para la actividad se empezó a mover nuevamente”

En cuanto al mercado externo, según estadísticas de la FAO, Argentina es el segundo productor y exportador mundial de miel, detrás de China. El 95 % de la miel que se produce en Argentina se exporta a más de veinte países diferentes aunque el principal mercado es Estados Unidos.

Martinez explicó que “existe una demanda en proceso por acciones de antidumping contra las mieles de Argentina, Brasil, India, Ucrania y Vietnam por parte de la Asociación de Productores de Miel de Estados Unidos (AHPA) y la Sioux Honey Assn. (SHA). Hoy en día ese reclamo lo lleva adelante el Departamento de Comercio de EEUU y se resolvería en noviembre.

“Estados Unidos es un gran comprador de miel. Importa cerca de 180 mil toneladas por año y no puede satisfacer su mercado interno porque sus apicultores tienen un grave problema de mortandad de colmenas. Además en los últimos años se dedicaron a dar el servicio de polinización para almendros, paltos y berries”. Según Martinez nuestro país exporta cerca de 70 mil toneladas de las cuales 40 mil van a Estados Unidos y el resto se envía a Alemania, Japón y otros mercados en Europa y Medio Oriente.

Más allá de los problemas a resolver vinculados al comercio, existe el temor de miles de apicultores locales de no poder satisfacer la necesidad exportadora. Es que la actividad se vio perjudicada por el avance de la agricultura, que hace que las colmenas se vean disminuidas por el uso incorrecto de productos químicos. Vallejos precisó que “es necesario producir más kilos de miel pero no es posible al convivir con el modelo productivo”.

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