La producción de leche en la Argentina atraviesa una etapa de descenso, que comenzó en el mes de julio, continuó en agosto y se afianzaría hacia el cierre de año. Es marcada la desaceleración en el crecimiento interanual de la producción y los próximos meses proponen un panorama incierto con el clima como gran protagonista.
Cadena láctea: advierten que se agrava la informalidad
La caída en el consumo de productos de calidad y la alta presión tributaria están en la base del problema, según plantean los analistas.
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Los problemas de la actividad son macroeconómicos y golpean tanto al mercado interno como al externo. Aunque suene reiterativo, los controles de precios, las caídas en el consumo interno, el retraso cambiario y la presión impositiva le ponen un techo a la cadena productiva, que intenta cada vez que puede, aprovechar las oportunidades del mercado mundial.
Según el Informe Lácteo del mes de septiembre elaborado por los grupos CREA, la produccion de leche acumulada hasta el mes de julio fue de 6.233 millones de litros, lo que representa un tenue aumento del 0,7% respecto al mismo período del 2021, sin embargo este año terminaria con una produccion de +0,5%, es decir que casi no habría crecimiento.
Jorge Giraudo, director ejecutivo del Observatorio de la cadena Láctea Argentina (OCLA), explicó a Ámbito que “este año comenzó con mucho calor y sequía, que afectó la producción de pasto, heno y silo. Si se registraran lluvias en los próximos meses podría recuperarse un poco más la actividad pero los pronósticos climáticos no son alentadores”.
En cuanto al precio promedio pagado al productor, las cifras oficiales informadas por el SIGLEA indican que por cada litro se pagó $50,5 lo que implica un aumento del 5,6% respecto al mes anterior. Por tercer mes consecutivo el incremento se ubica por debajo de la inflación, por lo tanto desde el sector primario destacan una pérdida de competitividad que se agrava por la suba de costos. La comparación interanual (jul-21 vs. jul-22) del valor de la leche pagada al productor es aún peor: aumento 57,1% en pesos corrientes, mientras que la inflacion fue de 71,0%.
Informalidad
Fernando Córdoba, presidente de la Mesa de Productores Lecheros de la Provincia de Santa Fe (MEPROLSAFE) confirmó esa situación y detalló a Ámbito que por la producción de agosto reciben $52 pero según sus cálculos se podría obtener una rentabilidad lógica a partir de los $56.
En cuanto a las industrias, la mayoría logra cubrir sus costos, pero la rentabilidad no lo hace con sus expectativas. Según Giraudo, “cuando valorizamos los costos de producción y calculamos el costo de oportunidad del capital, la rentabilidad debería ser del 5% y hoy es del 2%”. De todas maneras, el mayor problema que tiene el sector lácteo en la actualidad y que golpea a toda la cadena es la informalidad. No es algo exclusivo de la lechería, esta situación se sufre en la molinería y en el sector cárnico, por mencionar dos casos vinculados a la góndola.
Para comprender el por qué del crecimiento de la informalidad, vale la pena analizar cuál es el comportamiento del mercado interno: según los últimos datos oficiales, las ventas en junio de 2022 fueron levemente inferiores a las del mismo mes del año anterior, pero un 4,6% menores que las del promedio de los ultimos 5 anos.
En este sentido, Córdoba detalló que “el consumo es cada vez más precario y se compran los productos que menos valor agregado tienen”. Misma situación confirman referentes de las industrias que fueron consultados por Ámbito al comentar que “la gente ya no compra productos de calidad, como los postres o los yogures. Además la calidad de muchos productos es menor, porque se hacen a base de suero, pero es lo que el mercado puede pagar”.
Con caídas en las ventas, los comercios de cercanía, despensas y almacenes ganaron protagonismo en los últimos tiempos dentro del negocio de los lácteos, porque ofrecen quesos y algunos otros productos a precios más bajos en comparación con las grandes cadenas. Esa situación se debería a la marginalidad con la que operan algunos actores en todos los eslabones dentro de la cadena. Habría empresas del sector que en mayor o menor medida compran parte de la producción de manera informal y eso luego llega a las góndolas. Pareciera ser que es la solución que muchos encontraron para que la leche y el salario tengan un punto de encuentro y el consumo de leche no muestre indicadores negativos.
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