Héctor Sendoya: "Estamos ligados a la historia de la agricultura en la Argentina"

Agronegocios

El director comercial de Vasalli Fabril destacó el buen año que tuvo la compañía, que a fines de 2019 y después de varios meses de inactividad, acordó reabrir su fábrica gracias a la inversión de un grupo empresario.

La empresa de cosechadoras Vasalli Fabril es una de las empresas más emblemáticas del agro argentino. Con 60 años de experiencia en el mercado local y después de una larga crisis, logró avanzar con su concurso preventivo de acreedores que superó los 500 millones de pesos y elaboró un plan productivo que aplicó durante 2020.

Repasando la historia reciente, a mediados de 2017, cuando el directorio de la empresa planteó la necesidad de ofrecer retiros voluntarios para reducir la plantilla laboral que ascendía a más de 500 personas, comenzaron los problemas gremiales y al poco tiempo la fábrica tuvo que parar su actividad ante la falta de pago de salarios. En este sentido, Sendoya destacó que la empresa “transitó dificultades, subidas y bajadas como la mayoría de las empresas en Argentina, pero lo concreto es que a finales de 2019 un grupo inversor nacional se intereso en el presente y también en el futuro de Vasalli y puso nuevamente en valor a la empresa”.

Antes de finalizar el 2019, Mariana Vasalli -nieta de Roque Vasalli, fundador de la planta- recuperó las acciones de la compañía que había cedido a un grupo de concesionarios y acordó con un fondo de inversión la inyección de capital necesaria para que los 300 operarios que habían aún pertenecían a la firma, vuelvan al trabajo.

Comenzó el 2020 y entre los planes de trabajo para todo el año se trazó el objetivo de fabricar entre 20 y 30 máquinas, algo que debió interrumpirse ante la llegada del covid-19. Con apenas un mes de actividad se debió parar por la cuarentena obligatoria decretada a fines de marzo pero en menos de dos meses volvieron a poner la planta en funcionamiento. “El año había comenzado con mucha esperanza y si bien la pandemia complicó la operatoria, a partir de mayo la fabrica comenzó a tomar ritmo”.

Expoagro fue una experiencia de reencuentro con clientes y a la vez el puntapié necesario para concretar operaciones comerciales. “El mercado nos recibió con los brazos abiertos, fue notable ver cómo en la exposición había gente a la que se les llenaban los ojos de lagrimas, porque todos los contratistas han tenido en algún momento de su historia una cosechadora nuestra”.

La empresa santafesina radicada en Firmat llegó a tener el 50% del mercado local de cosechadoras y si bien intentará ganar nuevamente esa participación del mercado, ahora la competencia es muy distinta a la que supo haber en 1949. Hoy, las marcas más fuertes en el rubro cosechadoras son de origen extranjero aunque muchas fabrican en nuestro país.

Para Vasalli se alinearon los planetas, porque el 2020 fue el año del regreso después de haber estado al borde del abismo pero al mismo tiempo fue uno de los mejores años para la maquinaria agrícola, porque la coyuntura económica jugó a favor de producción nacional.

Según datos del INDEC, en el tercer trimestre del año las ventas de producción nacional de todos los segmentos de maquinaria registraron un aumento, lideradas por los implementos, con una suba de 72,8%; cosechadoras, 42,9%; y tractores, 27,7%. Por citar un ejemplo, al cerrar el tercer trimestre del año en comparación con el mismo período de 2019, las ventas de cosechadoras crecieron un 51%.

“Volvimos a estar en el portal de las buenas noticias”, asegura Sendoya. Vasalli es una empresa nacional con tecnología comparable con cualquier cosechadora disponible en el mercado”. Desde la empresa aseguran que existen más de 3500 maquinas funcionando en campos agrícolas. “Sabemos que tenemos que pelear y competir. Logramos un 10% de participación en el mercado pero vamos por el 20%. Cuando finalice el año habremos producido entre 50 y 60 maquinas, lo que implica un muy buen comienzo. Hemos vuelto a producir activamente repuestos, y pusimos en valor la red de distribución, nos pusimos de pié y estamos muy entusiasmados.

Más allá de lo que implica el regreso de una marca emblemática al mercado, uno de los aspectos más destacados es el impacto que estas pymes agroindustriales tienen en sus lugares de origen. Este año será el primero en mucho tiempo en el que se abonan sueldos y aguinaldo en tiempo y forma. Son millones de pesos que en gran medida quedarán en los comercios de Firmat y ese impacto social permitirá cuando finalice el año que en muchas familias se respire otro aire.

Temas

Dejá tu comentario