Es una de las peores cosechas de las que se tenga registro. La soja recibió el golpe más certero que la sequía podía asestar y en pocos días finalizará una campaña que apenas podría rozar 21 millones de toneladas. De ser así, se ubicaría como la más baja desde el ciclo 1999/2000, cuando el volumen se ubicó en 20,1 millones de toneladas.
El último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó que la cosecha del cultivo de soja refleja un avance del 99,4% sobre la superficie apta. Resta avanzar sobre 88.400 ha, concentradas principalmente sobre el sudeste de Buenos Aires. En diálogo con Ámbito, Cecilia Conde, Jefa de Estimaciones Agrícolas de la entidad, detalló que la producción llegaría a las 21 millones de toneladas.
Con estos datos, el impacto de la sequía -contemplando todos los cultivos- dejará unos 50 millones de toneladas menos de producción y una pérdida de divisas superior a los u$s20.000 millones. Por eso, desde el Gobierno se avanzó en reiteradas oportunidades con medidas de incentivo para apurar la liquidación de divisas, tales como el dólar agro y las ya conocidas versiones del “dólar soja”.
Javier Preciado Patiño, consultor y exsubsecretario de Mercados Agropecuarios, aseguró en diálogo con Ámbito que “hay una gran necesidad de generar divisas en un contexto como el actual donde la posibilidad de tener recursos genuinos es muy limitada, por eso la aparición del dólar soja”.
Al ser consultado acerca de la posibilidad de una cuarta edición de este instrumento de la economía, Patiño detalló que “en lo que va de junio la venta de soja se desplomó. Está cayendo arriba del 80% respecto del mes pasado y eso va a impactar en todo el sector, por eso creo que el Gobierno a volver a darle a la cadena de la soja un tipo de cambio mas favorable, para incentivar la venta. Es una medida extraordinaria que en cuanto al tipo de cambio podría ubicarse entre el dólar oficial y el dólar financiero, con la idea de motivar la comercialización”.
LA SOJA Y EL
PRÓXIMO GOBIERNO
Según Patiño, “el próximo Gobierno va a tener que proponer una discusión seria acerca del sistema de los derechos de exportación. Hoy el principal complejo agroexportador que es la soja se está cayendo a pedazos”.
“Mas allá de la sequía, en 2015 producíamos 60 millones de toneladas y hasta el año pasado estábamos en 44 millones y vamos a seguir cayendo si no hay una reorganización de los DEX entre productos que compiten entre sí por su área de siembra, como lo son la soja y el maíz, que tienen 33% y 12% de retenciones respectivamente”
En cuanto al dólar soja, Patiño cuestionó que “estos dólares especiales te impulsan la exportación de poroto” en comparación con las ventas de harina y aceite, por eso sentenció que “eso hay que revisarlo para impulsar la industrialización de la soja y exportar valor agregado”.
El impacto que puede tener una menor producción de soja en nuestro país es peligroso, no sólo por lo que implica ese complejo agrícola para la economía local, sino porque además estaría perdiendo el protagonismo que supo ganar en los últimos años dentro del contexto internacional. En este sentido, el consultor detalló que “antes, si nos iba mal, eso repercutía en el precio internacional, pero ahora que Brasil triplicó su producción, ya no importa si tenemos o no sequía, ya no gravitamos en los precios globales”.
Con este escenario, parece difícil para un productor tomar decisiones a mediano o largo plazo, que son en definitiva las que llevan a un aumento de área de siembra y por ende de producción. Cuando llegue el último cuatrimestre del año tendrá que tomarlas y según qué incentivos vea, tendrán un impacto positivo o negativo en la economía que administrará quien asuma en diciembre próximo.