11 de septiembre 2023 - 00:00

Con más área e inversión, el maíz temprano gana protagonismo

La producción del cereal podría generar ingresos por alrededor de u$s8.000 M. La siembra alcanzaría las 7,3 M de hectáreas, un 2,8% más que en el ciclo previo.

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Las últimas lluvias cambiaron por completo las expectativas del sector agrícola. El semblante de los productores ya no es el mismo que hace unos meses, cuando todavía se sentía y se sufría la sequía. La llegada del agua mejoró la condición de los cultivos de fina pero también la perspectiva de siembra de los de la campaña gruesa y allí es donde están puestas todas las miradas. Las intención de siembra ya lo marca: la soja podría tener un gran desempeño y el maíz volverá a ser un protagonista indiscutido.

Recientemente, la Asociación Civil Fertilizar presentó sus perspectivas para la campaña de maíz 2023/24. Durante el encuentro, quedaron claro algunas premisas para el cereal, como por ejemplo que la siembra estaría en torno de 7,3 millones de hectáreas y que los precios se mantendrán sostenidos durante el ciclo agrícola como consecuencia de la mala condición de los cultivos estadounidenses por la sequía, la continuidad del conflicto entre Rusia y Ucrania y el fenómeno climático de El Niño que puede tener efectos no deseados en regiones del norte de Brasil en un contexto de alta demanda por parte de China.

Los datos coinciden con los que publicó esta semana la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que ve un incremento de área en el cereal del 2,8% para llegar a las 7,3 millones de hectáreas. En base a estos números, se estima que la cosecha de maíz se ubicaría en torno de las 55 millones de toneladas, un 61,8% más que lo conseguido en la campaña pasada.

En nuestro país, la siembra ya comenzó en la zona del litoral. Según Francisco Pérez Brea, gerente de marketing de NK Semillas, “hasta la semana pasada no había llovido nada en todo el invierno. Si bien todo el mundo creía en los pronósticos de los especialistas, eso no se veía eso traducido en agua en los perfiles entonces no teníamos la seguridad para avanzar con la siembra. Ahora el sur de Santa Fe, este de Córdoba, norte de la provincia de Buenos Aires recibieron agua y todos están expectantes y con buen ánimo. Empezaron a ver que arrancan el año con agua y ese es el punto de partida de una buena cosecha. El clima se acomodó, obviamente que hay mucha incertidumbre porque es un año electoral y como todo año electoral estás sembrando con un gobierno y cosechando con otro mas allá del signo político, pero eso implica una incertidumbre adicional a lo que es un año estándar”.

Según detalló Pérez Brea a Ámbito, “lo que sí va a cambiar este año es la relación de siembra temprana versus tardía. Históricamente era un 70% de maíz temprano y un 30% de tardía. Eso fue cambiando en las últimas campañas y se había llegado más un 50-50. Incluso el año pasado por la sequía fue atípico, 70% de maíz tardío y un 30% de temprano. Vemos que esta campaña se va a volver al menos a un 60%-40%, donde la siembra temprana y su búsqueda de kilos y rendimiento cobran protagonismo”.

Expectativas

En Nidera, la expectativa es enorme. Ricardo Ulloa, Líder en Extensión de la Zona Centro, aseguró a Ámbito que ven “un campañón” aunque todavía falta que se concrete un Niño más marcado. “En la zona núcleo los especialistas dicen que falta una acumulación en los dos metros (de suelo) de cerca de 200 a 250 milímetros. Si bien en algunos lugares llovió, todavía no se lograron esos 150 milímetros mínimos”.

“De todas maneras, según nuestra información estadística en la que analizamos rendimiento en función de la fecha de siembra para la zona núcleo, vemos que retrasando el inicio hacia 10 o 15 de octubre no se pierde potencial de rendimiento o se pierde es muy poco pero se gana tiempo para acumular más agua y ese escenario da previsibilidad. Es sembrar en un escenario mas ganador, más confiable”. Otro de los temas en cuestión son la fertilización y el cuidado de los lotes ante la aparición de insectos. En cuanto al primer punto, el titular de Fertilizar, Roberto Rotondaro, recordó la importancia de los diagnósticos de suelo para hacer las recomendaciones de fertilización y advirtió que si bien cada vez hay más análisis, sólo el 30% de los productores lo hace. El dato es indiscutiblemente necesario en función de la inversión y la rentabilidad esperable ya que para lograr 10 toneladas de maíz se requieren de 193 kilos de nitrógeno; 165 de potasio; 35 kilos de fósforo; y 35 kilos de azufre. Sin esta información, sería muy complicado llegar a los techos de rendimiento y se dilapidarían recursos financieros.

Acerca de la protección de cultivos, el Ing. Agr. Juan Caporicci, gerente de Servicio Técnico de FMC, explicó a Ámbito que “con las lluvias y la temperatura la siembra de maíz irá avanzando, pero debemos cuidarnos de la aparición de la oruga cortadora, fundamentalmente al sur de Río Cuarto, norte de La Pampa y oeste de Buenos Aires, que son zonas endémicas donde sí o sí hay que hacer tratamientos. Pero además, recomendamos aplicar en el resto de las regiones porque teniendo en cuenta el costo de implantación del cultivo, sumar 2 o 3 dólares en un tratamiento no cambia la ecuación y evitamos que nos corten la planta. Además el mismo producto -con diferente dosis y costo de aplicación- agrega protección contra la chinche de los cuernos, una plaga que viene creciendo fuerte en los últimos años”. Más allá de los avatares que implicó tener insumos para las empresas, desde FMC confirmaron a este medio que “hay disponibilidad del insumo en cuestión (Mustang) para esta campaña”.

Llegaron las precipitaciones el la siembra esta en marcha. La campaña gruesa podría darle a los productores la revancha que todos están esperando y al próximo Gobierno un respiro gracias al ingreso de dólares por la exportación del cultivo.

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