Malezas y sequía: dos variables que marcarán la campaña de soja

Agronegocios

La falta de agua complica la labor agronómica. Advierten que a corto plazo también se generarán problemas de insectos.

En las próximas semanas comenzará a definirse la intención de siembra para la campaña de soja 2022/23 y sin dudas miles de productores tendrán que tomar decisiones en un contexto complejo desde el punto de vista económico, cambiario y hasta político.

Sin embargo, todas estas variables que provocan incertidumbre son sólo un extra que se suma a las más conocidas por los agrónomos y productores, que deberán lidiar con la falta de precipitaciones y la resistencia de las malezas.

En cuanto a la primera, un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario anticipó que la próxima campaña gruesa, donde se sembrarán cultivos como soja y maíz, se desarrollará bajo un contexto climático crítico, el más seco de los últimos 27 años.

La región núcleo, la parte del país que se destaca por los mejores suelos en cuanto a rendimiento, se encuentra actualmente con un 80% de sequía, luego de atravesar el invierno más seco desde 1995 al que se le suma el efecto arrastre de falta de lluvias del otoño y verano pasados.

José Luis Aiello, Doctor en Ciencias Atmosféricas y palabra autorizada en materia de pronósticos climáticos, resaltó que “la continuidad del forzante Niña nos acompañará hasta diciembre 2022”. con lo cual el escenario a futuro es crítico.

Frente a este panorama, los productores comienzan a evaluar nuevas propuestas que se vuelcan al mercado. Una de ellas, que sorprendió en el último Congreso CREA 2022, se denomina Kunza Soja. Se trata de un producto innovador a nivel mundial creado por la empresa Puna Bio, que desarrolló el primer bioestimulante “extremófilo” del mundo, formulado en base a bacterias que viven en los salares más altos de la Puna del noroeste argentino, es decir en condiciones extremas.

María Eugenia Farías, quien hasta hace pocos meses se desempeñaba como investigadora del Conicet, es referente mundial en ecología microbiana y una de las cuatro fundadoras de Puna Bio. En diálogo con Ámbito aseguró que “este descubrimiento esta basado en ciencia argentina, en 20 años de prospección de los salares y volcanes de la puna. Nosotros estudiamos los microbios que viven en esas condiciones donde nada mas puede vivir. Esos organismos desarrollaron una serie de herramientas que los hacen super poderosos y ayudan a las plantas a crecer en condiciones extremas. De la ciencia básica, que fue observar en los salares cómo la vida se abría camino gracias a la evolución natural de millones de años, se nos ocurrió pasarlo a una tecnología”.

El producto ya tiene la aprobación correspondiente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y esta disponible para la próxima campaña de soja.

Otra de las opciones para ganarle algunas batallas a la falta de precipitaciones, es la propuesta de Rizobacter, que sugiere la utilización de adyuvantes premium para frenar las malezas que -producto de la sequía- ganaron en rusticidad.

Los especialistas descuentan que la sequía limitará el impacto de los herbicidas en las estrategias de control, por eso para darle pelea a uno de los problemas más acuciantes de la producción agrícola se recomienda el agregado de adyuvantes específicos para lograr eficiencia y calidad en las aplicaciones sanitarias.

El objetivo es vencer la posición defensiva ante la sequía desarrollada por las diferentes especies de malezas presentes en los lotes.

Mariano Luna, Analista Desarrollador de Productos Adyuvantes de Rizobacter, aseguró en diálogo con Ámbito que “en este contexto hay que cuidar cada gota de lluvia que tengamos. Las malezas pasaron por un inverno muy duro, con mucha rusticidad. Sus hojas tienen más cera y eso es una barrera natural que el 95% de los herbicidas no puede romper. Y encima la actividad biológica es mucho más lenta. Por eso sugerimos la utilización de los adyuvantes, que son productos diseñados para suplir lo que los herbicidas no pueden, que es ingresar a la maleza”.

En este contexto, será muy difícil lograr que los herbicidas cumplan con su función. Juan Caporicci, gerente del servicio técnico de FMC, explicó a Ámbito que “muchas malezas funcionan con poca pluviometría pero no todos los herbicidas se activan. Con los post emergentes es similar la situación, porque las malezas ya estresadas por la sequia no están receptivas a un herbicida que es el que la debe maleza”.

Por eso, Caporicci recomienda “ser paciente y esperar las lluvias. El productor debe ver sus lotes, monitorear para ver qué malezas tiene, armar su planificación y tener el producto listo para que cuando exista la condición meteorológica para aplicar, lo haga. Hay que manejar la ansiedad y tener en cuenta que la planificación es clave: no hay disponibilidad de todos los productos, por eso armar una buena estrategia es determinante para enfrentar las malezas en años secos”.

Siguiendo esta misma línea, desde Syngenta aseguran que “las principales problemáticas estarán asociadas al retraso de los flujos de nacimientos de malezas como yuyo colorado y gramíneas y la relación con las fechas de siembra, que también se encuentran demoradas”. Alejandro Piñeiro, gerente de producto de herbicidas de dicha compañía explicó que en cuanto a la soja “las fechas de siembra y las lluvias van a jugar un papel crucial. Contar con lotes libres de malezas durante los meses de octubre y noviembre podría determinar la siembra en fecha adecuada o no. Por ello recorrer los lotes, evaluar las diversas situaciones y complejidades en conjunto con la estrategia de manejo de malezas será crucial para conseguir un lote libre de malezas al momento de la lluvia”. Seguramente ese sea el mejor escenario al que puede aspirar un productor agrícola en esta campaña que luce por demás desafiante.

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