Trigo y cebada: el área asegurada crecería al ritmo de las hectáreas sembradas

Agronegocios

Luego de las lluvias del fin de semana miles de productores pondrán a trabajar sus sembradoras durante los próximos días.

En la última semana comenzaron implantarse los primeros lotes de trigo. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se trata de más de 226 hectáreas ubicadas en el norte del área agrícola nacional, que representan el 3,5% de las 6,5 millones de hectáreas estimadas para la nueva campaña.

Es sabido que la agricultura es un negocio de alto riesgo, por lo tanto los productores año tras año buscan cubrirse de las dos variables que más pueden afectar su actividad: el precio y el clima. En cuanto a precio, los productores tienen disponibles herramientas financieras tales como los contratos de futuros y opciones que les permiten capturar rentabilidad o cubrirse ante determinados cambios en las reglas de juego. Ya desde el punto de vista climático, la posibilidad llega con las pólizas de riesgo, por lo tanto las aseguradoras comienzan a desplegar sus propuestas.

Gustavo Mina, gerente de Seguros Agropecuarios de Sancor, aseguró que “la perspectiva para este año es más alentadora que en la campaña pasada, porque comenzamos con mejores condiciones de humedad en suelo y con buenos precios, aunque también con mucha incertidumbre porque existen dudas acerca de lo que pueda ocurrir con el mercado de trigo, si es que habrá algún tipo de intervención, restricción o retenciones”.

Desde el Grupo Asegurador La Segunda, Carlos Comas, gerente de Riesgos Agropecuarios y Forestales, coincidió con su colega y hasta se permitió aventurar que el área asegurada crecería un 3%, tomando como premisa que para el presente ciclo el área sembrada aumentará en la misma proporción.

Para la contratación de un seguro agrícola es fundamental observar el punto de partida. El año pasado hubo problemas para la siembra por falta de humedad en gran parte de la zona centro del país y el nivel de aseguramiento disminuyó. Justamente lo contrario ocurrió en la zona sur de Buenos Aires, donde las condiciones climáticas fueron óptimas durante gran parte de la campaña.

El productor agrícola tiene siempre presente el valor de una póliza en su estructura de costos al armar el plan de siembra y según cálculos privados se estima que el 50% de las hectáreas de trigo y cebada se aseguran con coberturas de granizo y adicionales de heladas.

La modalidad de pago de la prima también cobró protagonismo en los últimos tiempos, donde el canje de granos -por los beneficios impositivos- y el uso de las tarjetas rurales se afianzaron fuerte. El productor puede financiar el pago de la póliza hasta fin de diciembre o enero, pesifica la deuda y toma todos los beneficios que le da el seguro durante todo el ciclo productivo.

Una de las variables más importantes a la hora de contratar un seguro es la manera en que la compañía ejecuta la póliza y realiza el pago del incidente. Desde La Segunda aseguran que en una encuesta realizada a productores, los que más valoraron a la compañía fueron quienes tuvieron un siniestro y eso tiene una relación directa con el trabajo del tasador y de la evaluación del daño real.

Por último, un aspecto central en el negocio de coberturas es la incorporación de tecnología. En el caso del Grupo Asegurador La Segunda, se afianza el uso de tecnología ya que fueron los primeros en tener un sistema de tasación georreferencial a través de teléfonos inteligentes. Para calcular un daño, el tasador sigue una prescripción técnica que esta probada con miles de siniestros ejecutados. En tanto, desde Sancor Seguros, con la contratación del servicio se les brinda a los productores la posibilidad de acceder a un servicio de monitoreo satelital para sus lotes, al que pueden acceder desde cualquier dispositivo. Se trata de herramientas muy valiosas que cada año aportan eficiencia y rigurosidad en una actividad que debe seguir creciendo para que cada campaña existan más propuestas y servicios con la idea de aumentar el área agrícola asegurada.

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