El presidente de Asociación Civil Terpenos, Fernando Augusto Balaguer, se refirió a la realidad de los clubes de cannabis durante el cuarto panel de CannaB2B, el evento inaugural del año de Ámbito Debate, en conjunto con El Planteo.
El presidente de Asociación Civil Terpenos puso el foco en algunos riesgos de legislación durante su paso por CannaB2B, evento inaugural de Ámbito Debate.
El presidente de Asociación Civil Terpenos, Fernando Augusto Balaguer, analizó la realidad de los clubes de cannabis.
El presidente de Asociación Civil Terpenos, Fernando Augusto Balaguer, se refirió a la realidad de los clubes de cannabis durante el cuarto panel de CannaB2B, el evento inaugural del año de Ámbito Debate, en conjunto con El Planteo.
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Durante el ciclo, moderado por el profesor de la·UNPAZ / CONICET / High Times, Rolando García, Balaguer destacó a Terpenos como una entidad que “cultiva para las personas que deciden no cultivar por falta de tiempo, dinero, espacio o conocimiento”.
“Nos enfocamos en la producción y hacemos mucha actividad de vínculo social, acompañamiento o contención para colaborar con el bienestar de las personas con el cannabis como eje central”, resumió la actividad.
Entre las situaciones complejas de la industria, mencionó a la falta de legislación específica. “Estaría bueno que se pueda dar un tipo de solución al traslado en grandes cantidades, porque muchas veces no se cultiva en un solo lugar”, expresó.
En esa línea se preguntó: “¿Qué pasa si tengo que mover medio kilo de cannabis de una sede de cultivo a la otra?”. “En teoría podés hasta 40 gramos, entonces te ponés en riesgo”, advirtió.
En menor medida, puso como ejemplo la importancia del trato respetuoso con la comunidad. “Al instalarte en un lugar, hay que ser muy cuidadoso con los vecinos. Estás trabajando con el futuro de 10 o 15 familias y quizás los vecinos no saben que tenés todos los papeles en regla”, apuntó.
Con respecto a la función social de los clubes, Balaguer resaltó: “Tenemos contacto directo y permanente con los socios. Tratamos de que no funcione como un kiosco, sino que se puedan quedar un rato”.
“En ese contacto nos queda el planteo de qué hacemos con sus problemáticas e incluso se pueden generar nuevos programas como sesiones de terapia, capacitaciones sobre la normativa o talleres para compartir la materia”, señaló y mencionó la oportunidad de la colaboración entre miembros. “Si tenemos terapeutas entre los socios y otros necesitan contención, buscamos vincular estos dos mundos”, confió.
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