El candidato que marcha primero en las encuestas para acceder a la gobernación tiró un puente de plata hacia Néstor Kirchner, quien había sido duramente calificado por Sobisch apenas 48 horas antes. Es que desde el gobierno neuquino se tiene el convencimiento de que tanto el paro docente como la posterior muerte de Fuentealba fueron utilizados políticamente por el kirchnerismo para desestabilizar a Sobisch y causarle un daño letal en sus aspiraciones a presidente para este año. Pero Sapag se mostró lejos de agraviar al Presidente, aunque también pidió respeto para el gobernador fuertemente vapuleado por la militancia estatal neuquina que responde al también candidato a gobernador, Julio Fuentes.
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A este gremialista, de fuerte inserción en la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), se le atribuye el mayor aporte intelectual a la devaluación de Sobisch para provocar su renuncia con la supuesta intención de aprovechar el desbande institucional que produciría un alejamiento prematuro del gobernador. Fuentes está último en las encuestas y sabe que si no fuera por una política de fuerte shock, sus posibilidades de suceder a su tradicional adversario -lo enfrenta desde el comienzo de la gestión Sobisch en 1991- son remotas. No sucede lo mismo con Raúl Podestá, intendente de Zapala y referente del progresismo a partir de su militancia en el Frente Grande. Podestá, tercero en las encuestas, tampoco quiere la cabeza de Sobisch fuera del marco constitucional aunque es partidario de iniciar el juicio político. Pero aunque se abra este mecanismo, es improbable que tenga éxito, y si ello ocurriera, los plazos excederían el 3 de junio, fecha de las elecciones.
Rechazo
Por eso, el candidato de la concertación plural, el radical Horacio Quiroga, y sus socios del peronismo tampoco lo quieren. Desde la concertación saben que se debe tirar de la cuerda, pero no cortarla. Memoriosos, recuerdan que cada vez que desde los sectores ultras o desde Buenos Aires se atacó a un gobernador del MPN, terminaron favoreciendo al partido provincial en elecciones inmediatas. Así ocurrió en 2003, cuando en medio de otro virulento paro docente, Sobisch ganó la gobernación con el más alto porcentaje de votos que se recuerda. Esta tendencia se remonta a 1973, cuando Felipe Sapag resistió con éxito una fuerte embestida del Poder Central, encaramado en esa época en Héctor Cámpora y Montoneros. Hasta Abal Medina llegó a Neuquén para apoyar a los candidatos peronistas, pero terminó con el triunfo de Sapag y una derrota del propio Juan Domingo Perón. En ese esquema, los quiroguistas quieren despegar de cualquier intervención federal porque también deben competir con la simpatía que genera en Kirchner el candidato emepenista. De allí que Sapag haya salido a suavizar la relación con la Nación y a prometer un mejor diálogo. Claro que ello no es tan dogmático. Detrás también influye el aprovechamiento de los recursos hidrocarburíferos, donde Julio De Vido y el sindicalista Guillermo Pereyra tienen mucho para decir. El sindicalista petrolero es el principal sponsor de Sapag, crítico de Sobisch pero enfrentado a la militancia gremial ultra que alienta este paro docente.
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