Se completa así una necesidad de financiamiento en torno a los $ 11.980 millones, según indica un informe de la consultora Economía & Regiones. Este rojo obliga a nuevo endeudamiento, el cual se contrae mayoritariamente con la Nación e incrementa la dependencia económica y política con el gobierno central. Este año, el stock de deuda provincial tocaría nuevamente un récord histórico, alcanzando $ 87.000 millones (al sumar los $ 6.000 que aportará Nación por medio del PAF), monto que equivaldría a 85% de los recursos totales que percibirían las provincias y a 11% del PBI nominal proyectado. No se trata de un panorama alentador y el informe destaca que a seis años del canje de la deuda provincial por BOGAR 2018, que permitió reprogramar la mayor parte de la deuda de las provincias a más largo plazo (18 años) y reducir las tasas de intereses (2% anual), el endeudamiento continúa siendo una pesada carga para las finanzas públicas provinciales y un factor determinante de su solvencia. Entre 2001 y 2006, la deuda provincial casi se triplicó, hasta llegar a $ 82.400 millones, y este año llegaría a los $ 87.000 millones, en un proceso donde el Estado nacional tiene un rol cada vez más importante como acreedor.
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