El Partido Justicialista (PJ) de Salta oficializó el llamado a elecciones internas que se realizarán el 2 de agosto, en un escenario marcado por la intervención partidaria, cuestionamientos judiciales y fuertes tensiones políticas dentro del peronismo provincial. El próximo 7 de julio se conocerán las listas que competirán por la conducción partidaria.
Según la resolución dispuesta por el interventor judicial José Luis Gambetta, designado como tal el pasado 15 de mayo por la jueza federal con competencia electoral María Servini, se renovarán la totalidad de las autoridades partidarias por un período de cuatro años. La resolución estableció la conformación de la Junta Electoral encargada de llevar adelante el proceso, así como la aprobación del cronograma y reglamento que regirán los comicios.
En juego estarán la presidencia del Consejo Provincial junto a 17 consejeros titulares y 9 suplentes, además de 119 congresales titulares e igual número de suplentes para el Congreso Provincial. También se elegirán autoridades en los consejos departamentales (12 miembros titulares y 6 suplentes por departamento) y municipales (10 titulares y 2 suplentes en cada distrito), así como en la Juventud Peronista, que elegirá a su presidente provincial, integrantes de juntas ejecutivas departamentales y delegados para la junta provincial.
Cuenta regresiva
El calendario ya está en marcha y comenzó este último miércoles 27 de mayo con la convocatoria oficial. La presentación de fichas de afiliados será hasta el 3 de junio; el padrón provisorio se exhibirá del 4 al 8 de junio, mientras que las tachas y enmiendas podrán realizarse hasta el 10 de junio. El padrón definitivo será exhibido entre el 15 y el 16 de junio.
La presentación de listas se realizará entre el 18 y 19 de junio y su reconocimiento será hasta el 23 de junio; mientras que la presentación de candidatos será del 24 al 27 de junio y la exhibición de listas de candidatos y eventuales impugnaciones podrán realizarse hasta el 29 de junio. La oficialización de las listas será el 7 de julio.
Cuestionamiento
El ahora exinterventor Pablo Kosiner, designado en febrero -junto a Nora Canunni- por las autoridades nacionales del PJ, salió al cruce de la convocatoria. En diálogo con Ámbito, calificó a la intervención judicial como una "intromisión directa" en la autonomía de los órganos partidarios, al coexistir con una intervención previamente establecida por el Congreso Nacional Federal.
"Esto implica una reconfiguración de las decisiones tomadas por el Congreso Nacional Federal", advirtió, y señaló que la superposición de intervenciones genera "incertidumbre institucional" y abre la posibilidad de una "coexistencia de dos intervenciones" sobre el mismo distrito.
Además, Kosiner cuestionó con dureza el cronograma electoral, al que calificó como "express". Según denunció, el llamado omitió etapas clave como la actualización de afiliaciones, en un contexto donde el partido que registra una importante pérdida de afiliados -25.000 en los últimos años- hacia opciones provinciales y una baja presencia de jóvenes en el padrón. "El objetivo de las elecciones internas no debe ser solo la legitimación de posiciones de poder, sino generar mayores condiciones de participación", sostuvo.
La apelación
En paralelo a la convocatoria, el PJ Nacional presentó un recurso de apelación contra la intervención judicial y solicitó su suspensión inmediata hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo. La apelación fue decidida en el último congreso del partido a nivel nacional y busca revertir la decisión de la jueza federal María Servini, quien había dispuesto la intervención.
El planteo nacional advierte que, de mantenerse la intervención judicial mientras se tramita la apelación, se afectaría la validez de los actos y decisiones adoptados por los interventores, generando un escenario de paralelismo institucional que podría invalidar el proceso electoral en sí mismo.
Por otro lado, la convocatoria a internas para el 2 de agosto se da en medio de una fuerte disputa que combina tensiones judiciales, políticas y financieras. Mientras Gambetta avanza con la normalización institucional bajo el amparo judicial, el PJ Nacional y Kosiner insisten en que cualquier definición electoral debe quedar supeditada a una resolución judicial firme, en defensa de la autonomía partidaria frente a lo que consideran una injerencia de funcionarios judiciales en la vida interna del partido.
Con menos de tres meses para las internas, el peronismo salteño enfrenta un escenario de incertidumbre porque si la apelación de la conducción nacional prospera y se suspende la intervención judicial, la convocatoria del 2 de agosto podría quedar en entredicho. Si, por el contrario, la Justicia ratifica su decisión, el PJ Nacional deberá reconocer una normalización impulsada desde los tribunales y no desde sus propios órganos de conducción.
"Pareciera que a algunos les viene bien este juego y lejos están de trabajar por la unidad", sostuvo Kosiner. "Si esta apropiación del PJ se concreta, quienes intergramos Fuerza Patria en Salta no lo convalidaremos e iremos por fuera a las próximas elecciones", cerró.
El contraste con Tucumán
Mientras en Salta el peronismo atraviesa una crisis institucional, en Tucumán el PJ exhibió en las últimas horas una imagen opuesta, al mostrar un partido cohesionado y en movimiento bajo la conducción del gobernador Osvaldo Jaldo.
Este último miércoles, Jaldo encabezó una reunión en la localidad de El Cadillal junto a intendentes, senadores, diputados, concejales y dirigentes de toda la provincia, en un acto que incluyó por primera vez la intendenta Rossana Chahla, de San Miguel de Tucumán. El encuentro tuvo como eje fortalecer la unidad del justicialismo, rumbo a las elecciones provinciales de 2027.
La ausencia del senador nacional Juan Manzur, presidente del PJ tucumano, no pasó desapercibida. Jaldo explicó que se debe a sus responsabilidades nacionales y aunque remarcó que "alguien tiene que hacerse cargo del distrito", al ocupar él la vicepresidencia. De todos modos, remarcó que "todos son necesarios adentro del PJ", en un mensaje que buscó despejar versiones sobre supuestas diferencias internas.
Durante un discurso de casi media hora, Jaldo dejó una definición central de cara al escenario electoral de año próximo. "El adversario electoral es La Libertad Avanza y nadie más", dijo, y pidió terminar con las diferencias políticas internas y advirtió que el oficialismo provincial no puede llegar dividido a las próximas elecciones. "No hay Mundial para nadie; el partido se juega desde ahora y desde el vestuario", expresó.
Jaldo también pidió "limar asperezas" dentro de la estructura partidaria y sostuvo que el PJ tucumano debe mantenerse unido para enfrentar a la oposición. "Esta es una familia que tiene que crecer y se tiene que cuidar", manifestó, al tiempo que instruyó al ministro del Interior, Darío Monteros, a "comprar un felpón" para dejar afuera del PJ a quienes no acompañen al oficialismo. "Yo me pondré un zapato número 45 para correrlos", advirtió.
La intendenta Chahla calificó al encuentro como "una reunión familiar" y destacó que "por primera vez después de tantos años, capital e interior nos sentimos integrados". El vicegobernador Miguel Acevedo y Monteros también participaron de manera activa, en una demostración de que la dirigencia tucumana marcha alineada detrás de la conducción de Jaldo, quien iría por su reelección.