El kirchnerismo perdió, en menos de cuatro años, casi una veintena de intendentes que se vieron involucrados en casos de corrupción, escándalos, derrotas electorales y fatalidades, como la que alcanzó ayer al intendente de Trenque Lauquen, Jorge Barrachia, quien murió tras descompensarse luego de un acto público en esa ciudad.
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Piezas claves de la gestión, los casos más sonados tuvieron lugar en la provincia de Buenos Aires, donde el oficialismo controla a 74 de los alcaldes; aunque el interior del país también aportó ejemplos.
Victorio Migliaro, de Salto, Mario Ishii, de José C. Paz (en su distrito Néstor Kirchner triunfó en 2009 pese a no obtener el 60% de los votos como le había prometido el propio Ishii), Baldomero «Cacho» Álvarez (saltó de Avellaneda al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia), Ariel Franetovich (juró en Asuntos Agrarios bonaerense tras renunciar a su cargo en Chivilcoy), Adrián Mircovich (Madariaga, se mudó a Agricultura) y Andrea García, de Ameghino (se plegó al staff de Julián Domínguez en Agricultura), son apenas un puñado de alcaldes que abandonaron o amagaron con hacerlo, tal el caso de Ishii, por uno u otro motivo el pago en el que fueron electos.
Casos
Otros, como José Echeverri (Olavarría) y Gustavo Pulti (Mar del Plata), y hasta el propio Barrachia fueron candidatos, pero testimoniales. Y el mandatario de Balcarce, José Luis Pérez, pegó un portazo en 2008 cercado por el fuego del conflicto del campo. El de Lomas de Zamora, Jorge Rossi, renunció multado por no limpiar el Riachuelo. El próximo, el intendente de General Lavalle, Guillermo Marchi, que había sido suspendido en noviembre por el Concejo Deliberante por «mal desempeño de sus funciones», será destituido el próximo mes. Hacia el interior, el intendente de Tartagal, Salta, Sergio Napoleón Leavy; y la jefa comunal de la localidad de San José, Catamarca, Deolinda Mónica Hernández, también debieron abandonar su cargo envueltos en escándalos y denuncias.
En julio de 2009, el intendente de la ciudad de Santiago del Estero, Julio Alegre, debió dejar el cargo acusado de corrupción en el manejo de fondos públicos. El radical K respondía directamente al gobernador Gerardo Zamora.
Mucho antes, nadie olvida al intendente de Pinamar, Roberto Porretti, quien renunció acusado de extorsión, aunque luego fue sobreseído y en 2009 regresó a la política local como concejal.
El año 2007 aportó un caso memorable: en General Acha, La Pampa, el 10 de diciembre asumió el intendente Omar Ávila y pocos días después fue condenado por casos de corrupción. Lo mismo ocurrió, aunque con más tiempo, con el intendente de Bahía Blanca, Rodolfo Lopes.
Ayer, con la muerte de Barrachia, el kirchnerismo sumó otra baja, justo en las puertas de un año electoral. «Me acabo de enterar de la muerte de Jorge Barrachia. Un gran tipo y uno de los mejores intendentes. Una enorme pérdida. Mi reconocimiento», indicó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, vía Twitter al conocer la noticia.
Barrachia era un reconocido médico cirujano, inicialmente vinculado al peronismo, luego dirigente del ARI y actualmente cercano al kirchnerismo, que estaba cumpliendo su quinto mandato en la localidad de Trenque Lauquen, la más importante del oeste de la provincia de Buenos Aires.
Se estima que el fallecido intendente será reemplazado en el cargo por el presidente del bloque de concejales del Frente para la Victoria, Raúl Feito.
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