Ese día, una violenta embestida de la Gendarmería disolvió el piquete levantado por los maestros sobre la Ruta 22, a la altura de Cutral Có, en protesta por la rebaja de sus salarios y con el fuerte apoyo de vecinos. Allí, una bala calibre 22 en la cabeza terminó con la vida de la joven Teresa Rodríguez, de 24 años, quien circunstancialmente pasaba por el lugar para dirigirse a su trabajo. A modo de homenaje, más tarde un movimiento de desocupados -de activa participación en piquetes- adoptó ese nombre.
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