13 de mayo 2005 - 00:00

En crisis

Pero lo que realmente puede llegar a provocar una sangría en las finanzas cooperativas y darles un golpe de gracia es el convenio colectivo de trabajo que rige para el gremio de Luz y Fuerza desde el gobierno de Isabel Perón. El incremento de sueldos dispuesto por decreto deriva (por las características del convenio de Luz y Fuerza) en un aumento que oscila entre 70% y 80% según la cooperativa. «Ninguno de los incrementos señalados pudo trasladarse a las tarifas del sector residencial», se quejaron. Subas
Muchas de esas cooperativas -
Luján, Olavarría, Pehuajó, Trenque Lauquen, casi todas las de Cuyo, las de La Pampa, CALF Neuquén, las de Córdoba- están reclamando aumentos. Las bonaerenses -las que no están alineadas con el felipismo como APEBA (Asociación de Prestadores Eléctricos de Buenos Aires)- le reprochan al gobernador Felipe Solá de «mirar hacia la Capital Federal (Casa de Gobierno), esperando que desde allí surja alguna solución». Las otras dos que simpatizan con el mandatario bonaerense y tienen fluida llegada a la residencia de 6 y 51 creen que «muchas de las cooperativas que están al borde del quebranto deberían buscar los motivos de su angustiante situación en su propias administraciones».
En
Córdoba, las 205 cooperativas nucleadas en Fecescor y Face le reclamaron al gobernador José Manuel de la Sota 20% de aumentos mientras que los neuquinos -administran la entidad más grande del país- aspiran a una cifra similar. Los cuyanos reclaman 30% de incremento y otro tanto aducen desde APEBA. «De persistir la situación y no mediar la intervención del Estado, determinando el reajuste de las tarifas residenciales o aportando auxilio económico, se presume la quiebra del sistema cooperativo que otorga trabajo a miles de operarios altamente calificados», resume Jorge Martín, conocido dirigente del cooperativismo bonaerense.

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