Cabe además recordar que desde el Ministerio de Economía de la Nación, que conduce Felisa Miceli, se lanzó una advertencia al cierre del primer semestre a seis provincias (Formosa, Jujuy, San Juan y Tucumán, Río Negro y Chaco) por su alto nivel de endeudamiento. El achicamiento del superávit afecta especialmente a algunos distritos, lista que tiene como principal protagonista a Buenos Aires, cuyo gobernador Felipe Solá acaba de recibir aval legislativo para emitir un título por $ 990 millones, así como una extensión de gastos por $ 1.454 millones, $ 1.127 millones de los cuales serán destinados al pago de subas salariales. Solá necesita los recursos para cubrir de aquí a fin de año el déficit originado en relación con el Presupuesto de gastos y recursos sancionado para este ejercicio, con los aumentos salariales como principal factor de desequilibrio. Para lograr un cierre de año con cuentas equilibradas, en un período en que los gastos superarán los $ 23.300 millones, el gobierno bonaerense también cuenta con un esperado incremento en la recaudación impositiva y con los fondos que ingresarían vía la renovación de licencias para bingos, que alcanzarían los $ 430 millones antes de fin de año. Tucumán es otra de las provincias donde se lanzaron medidas para evitar problemas económicos a fines de 2006. Allí, el gobernador José Alperovich firmó un decreto para recortar en 15% los gastos de todas las áreas del Ejecutivo. Según se prevé, esto generará un ahorro de cerca de $ 45 millones, equivalente a una recaudación mensual del área de Rentas local, y no se pondrá en riesgo el superávit previsto para este año. Además, el recorte también alcanzó a fondos destinados a obras públicas, que recibirán alrededor de $ 20 millones menos En Córdoba, la administración de José Manuel de la Sota se maneja en un terreno muy estrecho, en el cual algunos cálculos privados ya hablan de un posible déficit de $ 15 millones al cerrar el ciclo, cifra a la que luego habrá que sumar la amortización de deudas. La provincia debe amortizar unos $ 658 millones, de los cuales necesita financiar $ 373 millones, que serán cubiertos a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF), que terminó de quedar rubricado entre De la Sota y Néstor Kirchner el lunes pasado. En medio de turbulencias políticas, el cordobés estuvo muy cerca de buscar financiamiento por su propia cuenta, ante la demora del PAF. En Tierra del Fuego, el mandatario Hugo Cóccaro tuvo que pedir semanas atrás un nuevo crédito al Banco Tierra del Fuego, por $ 4 millones, para cumplir con el pago a contratistas. Además, decidió emitir Letras de Tesorería para cubrir urgencias de corto plazo. Otro caso que puede citarse, si bien no se da en el marco de una situación financiera complicada, es el de Neuquén, donde el gobernador Jorge Sobisch ya logró el aval de la Nación para la emisión de bonos provinciales por u$s 250 millones, que serán colocados en el mercado internacional a fines de setiembre. «No es ningún crédito que nos da el gobierno, tampoco un adelanto de plata ni cosa que se le parezca», aclaró Sobisch el lunes pasado cuando se reunió con Kirchner por el tema. Con respaldo de regalías hidrocarburíferas por 10 años, los títulos servirán para iniciar una serie de obras que, según Sobisch, «permitirán consolidar una nueva matriz productiva de Neuquén»
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