Anoche el oficialismo intentaba avanzar en el Senado para convertir en ley los proyectos del gobernador. Pero, como ocurrió anteriormente en Diputados, la pulseada amagaba con hacer fracasar la pretensión. Hasta anoche Solá había tenido que hacer una única concesión de peso: incluir un artículo en el que la provincia se compromete a atender la situación presupuestaria de los municipios. Es decir: asistir, si puede, a los distritos en crisis. En el tumulto, el PJ aceptó acompañar -con observaciones- el pedido de Solá y arrimar sus votos para que el pedido de endeudamiento y la ampliación del gasto para 2006 obtenga el respaldo necesario. De los 1.454 millones extra, unos 1.127 millones será destinado al pago de subas salariales. Hay dos lecturas obligadas: c El debate previo, con un bloque de rebeldes referenciados en Julio Alak y Aníbal Fernández, más una posición más moderada del sector que comanda Carlos Mosse, y otro grupo denominado K puro, con presencia en el Senado, ponía al desnudo la fragilidad legislativa de Solá. Pero Solá ganó: logró lo que pretendía casi sin hacer concesiones aunque corrió con la ventaja de que pocos, llegado el momento, estarían dispuestos a no votar una ley que garantiza que los empleados cobren sus sueldos. c Aunque puede leerse como una victoria política, en términos económicos la lectura no es tan favorable: Solá logra un aval para que, por primera vez posdefault, se salga al mercado a pedir préstamos. Pero ahora tendrá que salir a negociar, ver qué nivel de adhesión obtiene y a qué costo se consigue el endeudamiento. Falta, quizá, la etapa más densa. P.I.
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