No fue una expresión de deseo. Ni siquiera un centro a favor. Sin embargo, las declaraciones de Alberto Fernández en “El Fin de la Metáfora” (Radio 10) con respecto a la posibilidad de que Máximo Kirchner presida el comité provincial del PJ convirtieron en público la idea por la que desde hace meses brega un grupo de intendentes bonaerenses.
“Es un hombre preparado, un gran dirigente, con capacidad de diálogo. Tiene todas las virtudes para ocupar un cargo de esa naturaleza”, dijo Fernández con la corrección política que acostumbra cuando se trata de temas internos. No todos lo tomaron igual. Para muchos se convirtió en un guiño. Y así lo dejaron en claro a la hora de empezar a promover la asunción al comité partidario de Buenos Aires del diputado nacional.
Pero no se trata de una acción fácil. El binomio integrado por los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray tienen mandato hasta diciembre de 2021. Y según pudo averiguar Ámbito, el jefe comunal de Esteban Echeverría no tiene intención alguna de bajarse del lugar que le toca ocupar por el siguiente año.
“Para llevar adelante este movimiento, no solo hay que correr a las máximas autoridades sino también a 50 consejeros que tiene en su haber una gran cantidad de años de política, muchos de ellos exintendentes”, aclaran.
Se sabe que en el Conurbano hay dos líneas de alcaldes: los que responden de manera directa a Alberto y los que tienen mayor cercanía con Cristina Fernández. Las diferencias existen. Y pese a que el Presidente también quiso bajar el tono interno, la unidad del PJ hoy se sostiene por dos corrientes que, como en toda coalición, hacen fuerza por mantenerse pero que, cuando hay fuentes de poder en disputa, se cruzan.
Y ahí reside el problema principal. En los tiempos. “El peronismo tiene una liturgia. No se pueden resolver las cosas por un mensaje, ni arremeter. Todo tiene su momento”, sostuvo un asesor de la gestión actual. Algo que se contrapone por lo expresado por el propio Presidente que, en línea con lo antes mencionado sobre Máximo Kirchner, agregó que “el peronismo necesita abrirse, hacer un debate e incorporar nuevos elementos. Es absolutamente factible y hasta sería conveniente”. Las declaraciones no cayeron bien entre los intendentes albertistas. Para muchos fueron innecesarias.
Y desde allí fueron varios los que se envalentonaron. Uno de los primeros en dejarlo claro públicamente fue el jefe comunal de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, quien aseguró que “la enorme mayoría de los dirigentes y militantes deseamos que el compañero Máximo Kirchner sea el presidente del PJ de la Provincia”.
En la misma línea, Mariel Fernández, jefa comunal de Moreno, le dijo a este medio que “hay que abrir el juego y dar participación a compañeros y compañeras que son parte de la coyuntura política actual. Hay que abrazar a todo el peronismo. Me parece además qué hay que respetar las posiciones de nuestro Presidente que está apoyando a Máximo para la conducción del PJ de la provincia de Buenos Aires”.
Las diferencias existen. Y son claras. Sin embargo, el intendente de Hurlingham, Juanchi Zabaleta, uno de los más cercanos a Alberto Fernández, bajó el tono y en las últimas horas manifestó que “vamos a compartir con Máximo los espacios de construcción”.
La otra batalla
Con fecha confirmada para el 21 de marzo, la puja radical está cada vez más caliente. Las diferencias entre Maximiliano Abad y Gustavo Posse están cada vez más marcadas. Tanto que la compulsa también se pudo ver reflejada en la Cámara baja donde el diputado preside el bloque de Juntos por el Cambio y el intendente maneja el interbloque Cambio Federal.
La verdadera batalla de fin de año se viene dando en los municipios por fuera de Conurbano. Allí donde el representante del oficialismo tiene mayor aceptación y fuerza entre los jefes comunales. Así lo demostró en Mar del Plata, ante una buena cantidad de correligionarios.
“En los años previos al 2015 el radicalismo era un partido testimonial sin vocación de poder. En estos 4 años adquirimos musculatura, pasamos de tener 11 intendentes a 32, más legisladores y presidiendo los bloques con fortaleza y dando la impronta radical en el diseño de políticas públicas”, dijo Abad durante el encuentro.
Sin embargo, desde la oposición partidaria también dejaron a la vista sus avances. En Luján, por caso, diez de los doce candidatos de una lista de Abad se bajaron para pasarse al bando de Posse. Días atrás, en Mercedes, la excandidata a intendenta Julia de Paola bajó su candidatura provincial de la lista del oficialismo para sumarse a la oposición debido a que “necesitamos dirigente con una postura más fuerte dentro de la estructura de Juntos por el Cambio”.
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