La multiplicidad de fotos y apretujones que una treintena de sindicalistas del petróleo de Neuquén y Río Negro descerrajó ayer contra Cristina de Kirchner al terminar el acto de lanzamiento del programa Petróleo Plus, que congregó a la Presidente y a sus ministros con gobernadores de las provincias productoras de hidrocarburos en la Residencia de Olivos, fue el epílogo de una prolongada negociación que llevó adelante el gobierno de Neuquén y el gremio que los agrupa con el gobierno nacional, y especialmente su ministro petrolero, Julio De Vido. Para el gobierno de Jorge Sapag y el sindicalista Guillermo Pereyra -aliados en el Movimiento Popular Neuquino y socios estratégico del matrimonio presidencial-, los anuncios formulados por De Vido sonaron a música celestial. En medio de una dura crisis financiera y ante la amenaza de una fuerte recesión que podría poner en peligro la gobernabilidad -Sapag enfrenta un fuerte desafío de los gremios estatalesla reactivación de la industria petrolera arroja beneficios a varias puntas. Por lo pronto, no habrá paralización de una actividad que da trabajo a 16.500 operarios con los sueldos más altos del país, de entre 6 mil y 12 mil pesos. Desde el punto de vista económico, motivará a las multinacionales y argentinas del sector -YPF SA, Pluspetrol, Petrobras, Medanito-a inyectar fondos frescos para aumentar sus reservas y agregar crudo adicional, que será negociado a otros precios que el exiguo u$s 47 por barril que se le reconoce a Neuquén -tiene un diferenciado a favor de u$s 5 por ser de mayor calidad-y por el que la provincia recibe 12% de regalías. Pero también salvará de la quiebra a varias pequeñas refinerías cuya rentabilidad está bajo cero debido al reciente aumento de las retenciones de 45% que comenzó a aplicar la Secretaría de Energía para deter-minadas naftas que se exportan. Una de ellas -Fox Petrol-acaba de anunciar el cierre de su planta de Senillosa y el despido de 45 operarios. Otro tanto podría ocurrir con Oil American y Petrolera Argentina, que se encuentran en la zona de Plaza Huincul, símbolo épico del petróleo en la Argentina. «En lugar de ir a cortar rutas y quemar gomas, resolvimos negociar con las empresas y el gobierno y acá está el resultado», dijo a este diario Pereyra. Desde lo político, tanto el sindicalista como el gobernador han hecho de su apoyo incondicional a la Presidente una bandera que arranca desde los albores de la campaña. Sapag hoy exhibe el beneficio de haber apostado por una alianza con los Kirchner, haciendo girar 180 grados la anterior política de su antecesor Jorge Sobisch. Es que el aumento de las regalías, los anticipos por la renovación de la concesión y la reactivación de una industria que significan 80% de los ingresos al Tesoro provincial le presagian un verano sin sobresaltos y un 2009 -año electoral-con mejores perspectivas que las visualizadas hace un mes. A éstos se sumarán viviendas y obras públicas, como las represas Chihuidos I y II.
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