Abona esta actitud el serio desprecio que tiene para con su sucesor radical, con el cual se enfrenta desde 1999, cuando también ambos accedieron a un ballottage, pero con resultado inverso.
A partir de este domingo, Manfredotti no tendrá más el cargo público que desdeñó durante los seis meses posteriores a su derrota, y se dedicará a su vida y prósperos aunque enigmáticos negocios privados en Ushuaia, Concordia (Entre Ríos, de donde es nativo) y Carlos Paz (Córdoba).
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