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16 de abril 2007 - 00:00

Nueva jornada de huelga

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Sin embargo, hasta anoche parecía dudosa la participación de los gremios privados nucleados en la CGT, quienes en una reunión con las cámaras empresarias rechazaron el reclamo de renuncia de Jorge Sobisch (tras la muerte del docente Carlos Fuentealba en el marco de un operativo policial) y pidieron que se abra un camino de diálogo. Hoy el gobierno haría llegar una oferta por escrito, ante la inflexibilidad del gremio docente, que se niega a sentarse a negociar.
 Petroleros
En ese posicionamiento de los trabajadores privados es fundamental el rol que juega el sindicato de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado, que comanda Guillermo Pereyra. Pese a que Pereyra está fuertemente enfrentado a Sobisch, en esta oportunidad cerró filas junto a Jorge Sapag (el candidato a gobernador por el Movimiento
Popular Neuquino), quien también rechazó un renunciamiento del mandatario porque se quebraría el orden constitucional y pidió abrir un camino de negociación (ver aparte).
A la posición de los petroleros -24 mil trabajadores totalmente disciplinados se reportan a Pereyra, y son un factor clave para cualquier movilización- se agregarían los empleados de Comercio de Sergio Rodríguez. Este gremialista, que integra la conducción del PJ neuquino, coincide con un sector de ese partido que lidera el diputado provincial Ariel Kogan -presidente del Congreso partidario-, quien tampoco está de acuerdo con la destitución de Sobisch.
Para justificar su posición, desde los gremios privados se dejó trascender que el apoyo de Hugo Moyano desde la CGT está dirigido al reclamo docente -fundamentado en la muerte de Fuentealba-, pero que no se tiene comunicación oficial de una convocatoria a un paro cegetista.
Tampoco es menor el posicionamiento del intendente de la ciudad de Neuquén y candidato a gobernador por la Concertación UCR-PJ, Horacio Quiroga. Desde el sur provincial, Quiroga también rechazó el pedido de renuncia formulado por ATEN y pidió que se encauce el diálogo. Para el jefe comunal -cuya candidatura tiene el apoyo del jefe de Gabinete, Alberto Fernández-, el «verdadero juicio político se realizará en las urnas el próximo 3 de junio», cuando se realicen las elecciones provinciales.
A esto se suma una declaración de los Colegios Profesionales y Cámaras Empresarias de la Provincia del Neuquén, quienes ayer -mediante solicitadas- «exhortaron al diálogo permanente, garantizando la paz social y el bien común en el marco de la defensa de las instituciones». Fueron estos sectores empresarios los que, antes de la muerte de Fuentealba, presentaron denuncias ante la Justicia para pedir que no se permita el corte de rutas y se respete el estado de derecho.
A su vez, sugestivamente, el gobierno neuquino y UPCN local firmaron este fin de semana un acuerdo de recomposición salarial para administración pública y salud.
 Respaldo
Frente a este posicionamiento de la dirigencia política y empresarial provincial y al rechazo que comienza a surgir en la sociedad por el mes y medio sin clases, se especula que la medida de fuerza de hoy no tendrá la contundencia de la del lunes pasado, y tras la cual Sobisch desplazó a sus ex ministros de Seguridad, Susana Arévalo, y al subrogante en Educación, Alfredo Esteves, dos funcionarios de su más estrecha confianza.
En paralelo, también la irreductibilidad del gremio docente y el temor en la dirigencia de que la huelga sea capitalizada por sectores ultras del gremialismo y la política local comienzan a erosionar el apoyo al reclamo de los maestros.
Para purgar el error policial, y además del despido de Arévalo y Esteves, Sobisch destituyó al jefe y subjefe de Policía, Carlos Salazar y Moisés Soto, y al subsecretario de Seguridad, Raúl Pascuarelli. Sin embargo, el gremio docente no se dio por satisfecho y pidió la renuncia del gobernador, cercando la Casa de Gobierno, que paralizó su actividad administrativa y sólo quedó custodiada por unos 70 efectivos de la Policía provincial, quienes estuvieron entre 5 y 7 días sin agua y sin calefacción.
Recién ayer, después de negociaciones con los responsables del cerco -donde abundan banderas del PST (Partido Socialista de los Trabajadores), Ceramistas de Fasinpat (Fábrica sin Patrones -ex Zanón)- y otras agrupaciones ultraizquierdistas, junto a las de ATEN, ATE (empleados públicos) y salud, los policías pudieron salir y ser relevados por otros uniformados.
Previamente, los activistas habían rechazado la intervención de una fiscal para llevarle alimento a los policías y se estuvo por desatar un conflicto cuando desde el MPN, posterior a un acto partidario de apoyo a Sobisch, se estuvo a punto de concurrir en masa a liberar a los policías presos.
Sin embargo, la flexibilidad de la dirigencia tradicional de ATEN, que encabeza Marcelo Guagliardo -el más moderado de los gremialistas en paro- permitió destrabar el escenario.

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