22 de abril 2005 - 00:00

Pelea bonaerense complica a gobernadores de Cuyo

En una conferencia de prensa posterior al encuentro, el propio Solá reconoció públicamente el problema de «las tasas por supuestos servicios de inspección por parte de algunos municipios del conurbano que han comenzado a cobrarles a productos que llegan del interior, entre ellos el vino, pero también frutas y hortalizas en conserva».El gobernador hasta le puso un costo a ese perjuicio: «Estas tasas, en algunos casos, llegan a niveles altos, por ejemplo 10 centavos el litro de vino, cuando el precio del mercado es de 50 o 60 centavos, eso afecta la rentabilidad del productor y su margen de ganancia se achica», dijo razonablemente.
Solá incluso no les dio la razón a los intendentes para cobrar esos tributos: «Es potestad de los municipios más que de la provincia, pero nosotros no estamos de acuerdo con las tasas que no implican un servicio concreto como retribución y con que la recaudación se base en el único hecho de que el producto ingrese al municipio».
Prometió acto seguido iniciar una ronda de consultas con los intendentes bonaerenses para buscar una solución -incluso denunció que inspectoras la cobran en intendencias donde no ha sido legalmente establecida la «tasa de abasto»- y los visitantes agradecieron en boca de Cobos: «Encontramos un aliado en el planteo que le hicimos sobre la tasa de abasto».
Pero en la intimidad previa del encuentro,
Solá dio explicaciones mucho más concretas a los dos gobernadores y a la senadora. Sabiendo que hablaba frente a tres kirchneristas militantes -el mendocino por ser radical no deja de profesar admiración por la Casa Rosada- fue al punto: «Yo voy a negociar para solucionar esto, se los prometo. Pero, en este momento, en medio de la interna no puedo ir a cada intendente a decirle que tiene que cobrar menos».

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