De esta forma, y disparando nuevamente una postal de virtual quiebre del PJ local, los diputados mostraron su disconformidad con la forma en que pilotea la crisis el gobierno del justicialista Carlos Sancho, quien a instancias del Presidente sostiene tanto la postura de no recibir a los gremios mientras estén de paro como su decisión de mantener la veda que pesa sobre las paritarias. Se trata de uno de los reclamos centrales de los sindicatos, quienes prometen para hoy en Río Gallegos una nueva megamarcha, en medio de otro paro estatal de 24 horas. Ante la falta de diálogo, desde las 62 Organizaciones convocaron ayer a un encuentro para acercar posiciones, al que fueron invitados gremios, el gobierno y la Iglesia. Al convite asistieron anoche docentes, judiciales y municipales, además del obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín, pero los funcionarios, previsiblemente, no concurrieron. «La agenda la tiene que poner el gobierno, y no un gremio que extorsiona a través de un paro», aseguró ayer el ministro de Economía local, Juan Bontempo. Paritarias Es en este marco que ayer siete legisladores enrolados en el bloque oficialista de la Legislatura adelantaron desde la localidad de Caleta Olivia que presentarán en las próximas horas en el recinto un proyecto que, en rigor, tiene fuertes similitudes con el que hace tres años impulsa, hasta ahora sin éxito, la UCR local, con el objetivo de que los sueldos ya no los fije el Estado unilateralmente, sino mediante una negociación con los gremios. La movida corrió por cuenta de los justicialistas Juan Carlos Figueroa, Osvaldo Pérez, Jorge González, Nieves Beroisa, Hugo Suárez, Carlos Suárez y Clara Ruiz. Se trata de parte del grupo de diputados que el jueves presentó un proyecto en el que convocaba al diálogo entre gobierno y gremios para salir del atolladero institucional. Pero el escrito fue escandalosamente dejado de lado por el sector ultrakirchnerista del bloque (a partir de directivas dictadas desde la Casa Rosada), para imponer en cambio un texto en el que se exigió sólo a los sindicatos a deponer su actitud para abrir un diálogo. Esta postal desató la toma de la Legislatura por parte de activistas estatales, que sólo logró ser levantada al mediodía siguiente, por orden judicial. Tal como lo informó este diario, el malestar por este episodio se cobró la renuncia, ese mismo día, del peronista González, vicepresidente segundo de la Cámara. La movida de ayer de los siete diputados despertó muchas especulaciones en la provincia, ya que mientras algunos la leyeron como un intento de los legisladores de despegarse del mal manejo oficial de la crisis para no perder más votos en el marco de sus pretensiones electorales, otros abrieron la incógnita acerca de si no se trata de una maniobra que en definitiva le resultará funcional a Sancho, al abrir la posibilidad de volver a discutir por paritarias sin que se lo vea como una marcha atrás del funcionario. Ayer, Bontempo aseguró que la decisión del grupo de diputados de diferenciarse dentro del bloque del PJ «no sorprendió a nadie del gobierno». «Tienen el derecho a plantear su disenso», consideró, aunque aclaró que ello «no va a alterar en nada la situación mayoritaria que tiene el Fpv en la Cámara». En la otra vereda, ayer los legisladores en cuestión intentaron dejar en claro que se trata de un aporte para lograr salir del conflicto, y que su posicionamiento no implica un quiebre ni con el bloque oficialista ni con el Presidente. En 1991, bajo el imperio de Kirchner gobernador, la Legislatura sancionó un proyecto de ley que dictó la emergencia económica en la provincia. Dos años después, ese paraguas extraordinario caducó, aunque el Ejecutivo mantuvo por ley la potestad de fijar los sueldos de los tres poderes. Es en este marco que hoy docentes y estatales (ayer desembarcó en la provincia el secretario general de ATE nacional, Pablo Micheli) concretarán una nueva marcha en la capital santacruceña que -prometen- será más masiva que las dos anteriores movilizaciones. En esta oportunidad, la medida incluirá por primera vez el desembarco de columnas de maestros provenientes del interior provincial. En medio del segundo día del paro de 96 horas, ayer siguieron las protestas de la Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC), en reclamo de que el gobierno de Sancho active una mesa de diálogo. A las 6 de la mañana abandonaron la toma de una escuela de la capital provincial (iniciada en la tarde del martes), tras lo cual cerca de 200 maestros dispararon una cadena de escraches que alcanzó el frente de las casas de Sancho y del secretario general de Gobierno, Roque Ocampo, además del canal privado de cable de Rudy Ulloa, hombre muy cercano a Kirchner. En paralelo, en el norte provincial, el gremio activó piquetes para entregar volantes en las rutas 3 (Caleta Olivia) y 12 (Pico Truncado) que complicaron el tránsito (con filas de hasta 200 autos).
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