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17 de abril 2007 - 00:00

Santa Cruz: el PJ se fractura en medio de paros y de cortes

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En paralelo, y acorralado por los paros docentes con epicentro en Santa Cruz y Neuquén, ayer el ministro de Educación y candidato porteño, Daniel Filmus, se ofreció a mediar en el conflicto santacruceño.
«Vamos a estar presente si nos convocan, como sucedió en La Rioja; esperamos dialogar con los docentes y que no lleguen al paro»,
giró ayer Filmus, tras haber asegurado semanas atrás que se trataba de una protesta que pertenecía a la «órbita provincial». En los últimos días, -tras haber alimentado la ola de protestas con un aumento inconsulto del salario mínimo de los maestros-, Filmus debió enviar a un funcionario suyo a La Rioja para apagar los paros docentes con fondos nacionales.
No se mostró igual de condescendiente, en cambio, con el escenario neuquino, donde dijo que el problema «supera lo educativo». «Nosotros no tenemos nada que ver», se despegó.
Volviendo a Santa Cruz, la provincia parece vivir el primer conato de alzamiento legislativo, según fuentes locales, desde que Néstor Kirchner irrumpió en la provincia como gobernador. Por este escenario de disconformidad con las imposiciones que «bajan» desde la Casa Rosada, en las próximas horas podrían separarse del FpV al menos dos legisladores.
Pero el tenso escenario ya impacta también en filas opositoras, ya que la UCR dio la venia el sábado para conformar un frente electoral, aunque con un candidato a gobernador radical como requisito excluyente. La movida aleja la posibilidad de un entendimiento con el justicialista Eduardo Arnold, quien también aspira al máximo cargo provincial.
En el entorno de Arnold, leen este reposicionamiento como un intento del senador nacional Alfredo Martínez de capitalizar la escalada de protestas, escenario por el cual ahora ve más posible una pelea menos desigual con la poderosa candidata del oficialismo, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.
En paralelo, no cesa la tensión en la provincia. Hoy arrancará un paro docente de 96 horas. Ayer, el ministro de Economía, Juan Bontempo, consideró que la medida caerá por peso propio «en muy poco tiempo» porque entrará «en un proceso de desgaste porque no se puede sostener».
En tanto, trabajadores de hospitales anunciaron que pararán el jueves, en sintonía con la nueva megamarcha que maestros y estatales prometen para ese día. Además la CTA planea activar una huelga estatal durante esa jornada, que se convertiría en el inicio de una escalada de medidas de fuerza si es que no hay una respuesta de Carlos Sancho a los reclamos. Desde la Mesa de Unidad Sindical, en tanto, no descartan cortes de ruta.
En este marco, mañana desembarcará en la provincia el titular nacional de ATE, Pablo Miceli, para respaldar la estrategia de la conducción de ATE.
 Malestar
Es en este tenso escenario que se profundizaron los cortocircuitos en el oficialismo. El jueves, el bloque kirchnerista impuso un proyecto por el cual se instó sólo a los gremios a deponer su actitud en el conflicto, en detrimento de otro que bregaba porque tanto el gobierno con los sindicatos se abrieran a un diálogo. La maniobra disparó la toma de la Legislatura por parte de estatales.
El primero en reaccionar fue el justicialista Jorge González, quien presentó la renuncia a su cargo de vicepresidente del bloque el mismo jueves. Se trata de la segunda autoridad de la fuerza, detrás de Miriam Aguiar.
En paralelo, el también justicialista Juan Carlos Figueroa mostró su malestar ante el diario «Tiempo Sur» por lo sucedido en la sesión. Los legisladores dejaron entrever que en las próximas horas oficializarían la divisiòn del FpV. Según trascendió, a la movida podría sumarse un diputado más (en la hipótesis de mínima), y hasta otros siete más (en la lectura más extrema de los hechos).
Figueroa había presentado un proyecto de resolución, muy distinto del que finalmente se aprobó, en el cual instaba a «construir un camino de diálogo, deponiendo las actitudes antagónicas que impiden la búsqueda de una solución al conflicto existente». Según «Tiempo Sur», ministros del Ejecutivo intentaron convencer a Figueroa de la poca conveniencia de avanzar en ese sentido. El escrito llevaba la firma de otros ocho legisladores justicialistas.
Sin embargo, de concretarse, el terremoto no amenazaría el dominio kirchnerista sobre la Legislatura, donde de las 22 bancas hoy «activas» (hay dos legisladores de licencia), el FpV maneja 20 y sólo dos están en manos radicales. Semanas atrás, también el presidente del Concejo Deliberante de Río Gallegos, Raúl Cantín, mostró malestar por el manejo del conflicto docente llevado adelante por Sancho.
Mientras tanto, recrudecieron ayer las versiones sobre un autoacuartelamiento policial la semana que viene, luego de los desplazamientos de jefes de la fuerza en Río Gallegos.

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