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11 de septiembre 2006 - 00:00

Santiago: serios incidentes con policías autoacuartelados

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Por la noche, a pedido del gobernador, arribaron a la provincia unos 500 efectivos de Gendarmería Nacional, que se sumaron a los cien que ya se encontraban realizando tareas de seguridad desde el fin de semana.
«Pido por favor (a los policías acuartelados) que vuelvan a la actividad y cumplan con la orden juicial de desalojar la jefatura», manifestó Zamora, luego de negar un supuesto encuentro con el comisario retirado Ricardo Gutiérrez, vocero de los rebeldes, al que trató de «mentiroso» por haber informado que sería recibido por el Ejecutivo.
En el mediodía de ayer, por medio de un decreto de necesidad y urgencia, Zamora dispuso la emergencia policial por 180 días, junto con el pase a disponibilidad de 115 de los policías acuartelados, entre los que se encuentran un comisario mayor, cuatro comisarios y ocho subcomisarios.
La decisión fue justificada en coincidencia con las figuras de los presuntos delitos de sedición, desobediencia judicial y apología al delito, entre otros, tal como lo había definido el juez Gustavo Herrera la semana pasada, cuando ordenó el desalojo de la jefatura.
Conocidas las medidas disciplinarias ordenadas por Zamora, se produjo una fuerte concentración de manifestantes (cerca de 2.000 personas, algunas de ellas armadas- afines al gobierno, que marcharon en apoyo a las autoridades del Ejecutivo y luego se dirigieron hasta la jefatura policial, donde intentaron entrar por la fuerza al edificio y expulsar a los policías.
 Reacción
Ante la reacción de los uniformados -150 de los cuales están retirados-, que se encerraron en el edificio ubicado frente a la Plaza Central de Santiago, se generaron fuertes enfrentamientos.
Los civiles tiraron piedras y palos hacia el interior de la jefatura, mientras que los policías respondieron con gases lacrimógenos. Como resultado, la puerta central de la jefatura de la Policía santiagueña fue incendiada y parte de la fachada se desplomó por efecto del fuego. Además hubo roturas de vidrios y agresiones contra los vehículos policiales ubicados en la zona, lo mismo que contra viviendas cercanas (también se registraron algunos saqueos).
Expectante, a dos cuadras de los incidentes, se encontraba en forma preventiva una patrulla de Gendarmería Nacional arribada a la ciudad de Santiago del Estero este fin de semana para cumplir con las tareas de vigilancia que la Policía suspendió en el marco de la protesta. Ayer, se sumaron otros 500 hombres de Gendarmería, bajo la orden de «controlar que los policías no salgan ni entren de la jefatura», explicó Zamora, quien agregó que «la situación está controlada y ya no podrán salir a las calles a hacer disparos y amenazas como sucedió ayer (por el sábado)».
Sin embargo, aclaró que «por ahora no se pidió el desalojo, porque sería generar un enfrentamiento entre dos fuerzas que cuentan con armas de fuego». Horas antes, el gobernador había dicho que «lamentaría mucho tener que desalojarlos con la Gendarmería, pero si me veo obligado lo haré».
Por su parte, Zamora informó que se comunicó por la tarde con el ministro del Interior, Aníbal Fernández. «Está analizando el expediente y ya vamos a ver qué hacemos», indicó el mandatario a este diario.
El sábado, el gobernador había informado que la Policía tendrá un aumento salarial de 19%, al igual que todos los empleados públicos.
Pero a raíz del sostenimiento de la protesta de los efectivos, el mandatario afirmó entonces que la manifestación policial había dejado de ser un reclamo salarial «para convertirse en un golpe institucional», «promovido por oscuros intereses políticos» y por mano de obra desocupada que responde a Musa Azar, el ex subsecretario de Informaciones de Carlos Juárez.

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