Daniel Scioli tendrá, desde el 10 de diciembre próximo, un Parlamento bonaerense sin mayorías ni quórum propio: en la Cámara de Diputados, al igual que en el Senado, el PJ controlará los bloques más numerosos, pero sin autonomía para sesionar.
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En el recambio legislativo, producto de la elección del último domingo, el oficialismo se quedará con 37 diputados -podría sumar un radical K-, sobre una cámara de 92, y 19 senadores sobre 46, lo que lo obligará a buscar acuerdos con sectores de la oposición.
La segunda fuerza, en los dos recintos, será el Acuerdo Cívico y Social que conforman la UCR, el GEN de Margarita Stolbizer, el cobismo y el socialismo. Desde diciembre, si se conforma un bloque único, controlarán 35 diputados provinciales y 18 senadores.
Enigma
En tanto, Unión-PRO tendrá una bancada de 19 diputados y 7 senadores, mientras que es un enigma cómo se comportarán los dos legisladores del PRO disidente que, hasta ahora, se mueven en sintonía con el bloque oficial que comanda Osvaldo Goicoechea.
Ayer, como primera señal, Scioli se comunicó con Francisco de Narváez, Margarita Stolbizer, Ricardo Alfonsín y Felipe Solá, los referentes de los dos espacios opositores que enfrentaron al peronismo en las elecciones del domingo último. Tiró las primeras líneas para un diálogo político.
Surgen, de todos modos, dos factores críticos en el escenario:
- Por un lado que la oposición, tanto el panradicalismo como Unión-PRO, ya plantearon que por el resultado se deberá rediscutir la configuración de la Cámara de Diputados: es decir, debatir quiénes serán las máximas autoridades del cuerpo a partir del 10 de diciembre. El ACyS ya tiene su candidato: el diputado, reelecto el domingo por Bahía Blanca, Jaime Linares.
Evaluación
El PRO, en tanto, está en proceso de evaluación mientras plantea que, llegado el caso, la jefatura de la Cámara debería recaer en el partido que ganó la última elección.
En este caso, Unión-PRO. Un sector cercano a Felipe Solá lanzó el nombre de Ismael Passaglia. Desde el macrismo dicen que no hay nombres, aunque sí aparece, por pedido de De Narváez, el planteo de que Jorge Macri sea el presidente de bloque Unión-PRO.
- La otra cuestión está vinculada con los realineamientos. Entre el PJ y el PJ disidente hay una disputa por ampliar sus bloques a partir de «robarse» legisladores. Con un escenario de victoria, el oficialismo suponía que luego de la elección ampliará sus bancadas con electos de Unión-PRO. Esa posibilidad ahora no sólo está en duda sino que, además, los macristas apuntan a que se produzca el fenómeno inverso.
El Acuerdo tiene sus propios tironeos: tras los sacudones en la campaña, la relación entre los partidos que integran el frente quedó dañada y aunque se afirma que se confluirá en una sola bancada hay tensiones que podrían impedir que ese megabloque panradical se concrete.
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