Hace años que los trabajadores de biocombustibles se enfrentan a situaciones críticas en el sector. Uno de los problemas más persistentes es el congelamiento de precios, el cual agudizó la crisis en este último mes. La Secretaría de Energía de la Nación es la encargada de determinar, de manera mensual, el precio del biodiésel para el mercado interno. Para fijarlo, se deben tener en cuenta los costos del mes anterior.
En diciembre, el precio de los biocombustibles fue del $44.121, y que en enero debería rondar los $48.500. Con el congelamiento de precios, la situación para las empresas es financiera y económicamente inviable, expresada en una gran cantidad de cierre de fábricas, aumentando el desempleo.
Las dos materias primas de mayor importancia en la elaboración del biodiésel son el aceite de soja, el cual representa más del 85% de la producción, y el metanol. Ambos insumos se comercializan en dólares, ajustados al tipo de cambio actual. Las pymes de biodiésel se abastecen de la materia prima mencionada a precios del mercado, pero no pueden comercializar y trasladar esas variaciones de costos a los productos, ya que se rigen al precio fijado por la Secretaría de Energía de la Nación.
Las petroleras adquieren el biodiésel en pesos y lo hacen a 45 días de fecha de entrega del producto, sin ningún tipo de ajuste o reconocimiento por costo financiero. El sector se encuentra paralizado a la espera de la publicación de precios acordes a los costos de producción.
Las pymes de biodiésel no pueden continuar afrontando esta situación y así lo explicó el ministro Kulfas, quien entendemos comprendió la gravedad de la misma. Sin embargo, la Federación comenzó la denuncia pertinente en el Ministerio de Trabajo de la Nación debido a la falta de intervención estatal, poniendo en juego una industria que integra a una gran cantidad de trabajadores.
(*) Secretario general de la Federación Argentina Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustibles (FASiPeGyBio).
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