Acorde con las urgencias financieras que marcarán la agenda 2008, no cesa la peregrinación de gobernadores hacia el despacho del ministro del Interior, Florencio Randazzo -pieza clave de la relación entre Cristina de Kirchner y las provincias- para intentar arrancarle a Nación una mayor asistencia en materia de fondos, para poder cumplir así con menores apremios con compromisos clave, como el pago de salarios. Por caso, Randazzo recibió ayer al jujeño Walter Barrionuevo, al entrerriano Sergio Urribarri y al chubutense Mario Das Neves, mientras que, además, asistió a la reunión que la Presidente mantuvo con el riojano Luis Beder Herrera. Hoy, en tanto, desembarcará en Salta, en su primera visita al interior con motivos de gestión. Junto al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, será esperado con los brazos abiertos por el justicialista kirchnerista Juan Manuel Urtubey. Aunque con matices, cumplido en cada encuentro entre Randazzo y los gobernadores la protocolar presentación de rigor entre autoridades que todavía revisten la categoría de flamantes, inexorablemente el temario deriva hacia los apuros que atraviesan las cuentas locales. En ese punto, los mandatarios provinciales alegan en general el agobio que les representa la superpoblada planta de estatales para justificar el pedido de una mirada más indulgente de la ex primera dama, ya sea vía el envío de fondos, como en materia de obras o de refinanciación de deudas. Cauteloso, sin embargo, Randazzo por el momento sólo parece decidido a autorizar auxilios en forma de adelanto de coparticipación, que deben ser devueltos luego por el distrito en cuestión. La precaución apunta a esquivar las riesgosas consecuencias que podría tener para Nación un salvataje con fondos no reintegrables, como los polémicos ATN, al alentar pedidos similares de otros distritos. Hasta el momento, la Presidente autorizó un adelanto de coparticipación de $ 50 millones para Tierra del Fuego, la provincia que más preocupación genera en la cartera de Interior por la grave crisis financiera que intenta paliar Fabiana Ríos (ARI). De hecho, la mandataria volverá a trajinar los pasillos nacionales la semana que viene para intentar llevarse bajo el brazo una segunda asistencia, en este caso para pagar los sueldos de enero. Por pedido expreso de la Presidente, Randazzo juega en el gobierno nacional el rol de punto de contacto entre los mandatarios provinciales y Cristina, delicada función que incluye pilotear escenarios difíciles (como el caso fueguino), para recién luego derivar el asunto a la sucesora de Néstor Kirchner. La línea de trabajo del ex ministro de Gobierno de Felipe Solá incluye una apuesta a abrir el diálogo con los distritos no kirchneristas, que quedó evidenciado con su asistencia a las asunciones de la arista Ríos y el socialista Hermes Binner (Santa Fe), y con su amable recepción a Jorge Sapag (Movimiento Popular Neuquino).
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