UNA ESCENA, TRES “VERDADES”. La misma escena, tomada desde diferentes ángulos por fotógrafos de las delegaciones alemana, francesa y estadounidense. En cada uno, Angela Merkel, Emmanuel Macron y Donald Trump son mostrados de modo favorable, como líderes del debate. Lo indisimulable es la tensión.
ín - Estados Unidos, por un lado, y Canadá y la Unión Europea (UE), por el otro, se lanzaron ayer a una crisis diplomática y comercial, resaca de una cumbre del Grupo de los 7 principales países industrializados que terminó son desacuerdos y enfrentamientos sin precedentes. En ese sentido, la Casa Blanca acusó al Gobierno de Justin Trudeau de "traición" y de haberla "apuñalado por la espalda, lo que mereció una agria respuesta de Otawa, y el Gobierno alemán acusó al norteamericano de haber "destruido la confianza".
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"Fue una traición", dijo Larry Kudlow, asesor económico de Trump, en declaraciones a la CNN. "Fue como si nos hubiesen apuñalado por la espalda", añadió.
Trump anunció en Twitter que retiraba su firma del comunicado conjunto tras el final de la cumbre del G-7, acusando a Trudeau de haber hecho afirmaciones falsas sobre aranceles cuando él ya se había ido.
"Hay un lugar especial en el infierno para cualquier líder extranjero que adopte una diplomacia de mala fe con el presidente Donald Trump e intente apuñalarlo por la espalda", dijo por su parte el asesor de Comercio de la Casa Blanca, Peter Navarro.
Tras la partida de Trump, Trudeau afirmó en rueda de prensa que su país seguiría adelante con la imposición de medidas arancelarias recíprocas contra Estados Unidos y que consideraba "insultante" que Trump hubiera usado el argumento de la "seguridad nacional" para establecer aranceles al acero y aluminio.
Según Navarro, esos comentarios "son uno de los peores errores de cálculo político de un líder en la historia moderna de Canadá". Un plan canadiense de contramedidas arancelarias "no es más que un ataque a nuestro sistema político", añadió.
Según Kudlow, durante la cumbre Estados Unidos negoció de "buena fe" con Trudeau y los líderes de Japón, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia. Estados Unidos y Canadá estuvieron incluso muy cerca de llegar a un acuerdo sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), señaló.
El presidente estadounidense no va a permitir que un primer ministro canadiense lo zarandee antes de la cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong-un, advirtió Kudlow. "No va a permitir ninguna muestra de debilidad mientras viaja para negociar con Corea del Norte", agregó.
"Basándome en las declaraciones falsas de Justin durante su conferencia de prensa y en el hecho de que Canadá está aplicando aranceles enormes a los granjeros, trabajadores y empresas estadounidenses, he dado instrucciones a nuestros representantes para que no suscriban el comunicado" anunció Trump de forma sorpresiva después de retirarse de la cumbre diplomática. El mandatario, cuyos mensajes se divulgaron mientras se encontraba a bordo del Air Force One rumbo a Singapur, donde se reunirá hoy con el líder norcoreano Kim Jong-un (ver página 20), añadió que su Gobierno analizará los aranceles a los automóviles "¡que están inundando el mercado de Estados Unidos!".
Trump hizo esas declaraciones después de abandonar la localidad canadiense de La Malbaie, donde se celebró la cumbre del G-7, y luego de una rueda de prensa en la que amenazó con dejar de comerciar con los países que mantengan aranceles a productos estadounidenses.
La canciller canadiense, Chrystia Freeland, respondió al señalar que su Gobierno "no conduce su diplomacia a través de ataques ad hominem y nos abstenemos de ataques ad hominem particularmente cuando vienen de un cercano aliado".
La cumbre del G-7 de este año estuvo marcada por el disenso, con los analistas hablando de un "G-6+1".
La retirada del estadounidense generó indignación en Francia. "La cooperación internacional no puede depender del enojo o de palabras menores", señaló el Palacio del Elíseo en un comunicado publicado por los medios. El hecho de que Washington se retracte muestra que es "incoherente e inconsistente", indicó la residencia oficial del presidente Emmanuel Macron.
En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas, acusó ayer al estadounidense de "destruir la confianza" al retirar su apoyo al comunicado final. "Con un sólo tuit se puede destruir muy rápidamente una buena porción de confianza", dijo el diplomático alemán .
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