Aquellos que llevamos más de 30 años en el sector de oil & gas hemos escuchado y dicho en muchas ocasiones que Argentina tiene un enorme potencial en materia energética, que nos permitiría en algún punto de un futuro más o menos cercano convertirnos en un actor de primer orden global. En estas tres décadas mucho ha sucedido, muchos planes se trazaron, pero la realidad indica que todavía no logramos dar los pasos necesarios para convertir ese potencial en realidad.
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- Anuario 2023
Dar los pasos necesarios para convertir el potencial energético en realidad

Sin embargo, existe hoy un consenso en el mercado en que esta vez sí. A la revalorización de nuestros recursos tras la invasión de Rusia a Ucrania y los avances que las empresas hicieron en materia de productividad y reducción en los costos de perforación a standards internacionales, se suma la ratificación del Plan Gas hasta el 2028, que genera un horizonte regulatorio y contractual de expectativas de previsibilidad razonable. Por primera vez se alinean esos planetas que durante muchos años orbitaban descoordinados.
Alguien podrá decir que es tarde, que debimos haber hecho nuestra parte antes. Es cierto. El costo del desbalance energético y su impacto en las cuentas públicas amerita darle prioridad absoluta. La ventana de oportunidad se abrió y Argentina debe dar los pasos necesarios para aprovecharla y convertirse, además de en una potencia productora de alimentos, en una potencia exportadora de energía.
¿Pero está garantizado el éxito? Claramente no. En el mundo existe abundante gas natural a un precio razonable. También hay abundante petróleo y energía renovable. Cuando se observa eso, se concluye que no hay un problema de energía, el problema es dónde está esa energía y cómo se la traslada al lugar donde sí es necesaria. La pregunta siempre es cómo hacerlo en forma segura y confiable, y que se pueda continuar con la transición energética para avanzar en la descarbonización de la matriz energética global y cumplir con los objetivos planteados para combatir el cambio climático.
Argentina tiene producto y puede extraerlo y venderlo de forma confiable a la vez que garantiza su seguridad energética. ¿Cómo? Siendo previsibles, Siendo creíbles a largo plazo. Teniendo una política de estado adecuada que generar las condiciones de largo plazo para incentivar la inversión en producción e infraestructura sostenida y que permita exportar Petróleo Crudo y Gas Natural a largo plazo.
Y aquí no solo debemos pensar en las exportaciones vía una planta de licuefacción transformando el Gas Natural en GNL. También existe una demanda local y regional insatisfecha que Argentina puede abastecer con las inversiones necesarias: El Noreste argentino, Brasil, Chile y una declinante Bolivia son mercados de consumo importantes a desarrollar. En Argentina existen las capacidades técnicas para hacerlo. Con planificación inteligente entre el Estado y los privados y un horizonte estable de reglas claras, vamos a estar en condiciones de hacer realidad el sueño de miles de profesionales y trabajadores del sector energético nacional: hacer un aporte definitivo para el desarrollo sostenible de nuestro país y el bienestar de nuestros compatriotas.


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