12 de diciembre 2022 - 00:00

Expectativa y novedades en el sector automotor de cara a 2023

Luego de un 2022 que estuvo condicionado por las restricciones para el acceso a divisas, de cara al próximo año las marcas apuestan a ofrecer importantes novedades y poder mejorar el mercado.

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El 2022 estuvo condicionado por las restricciones para el acceso a las divisas. Toda la economía funcionó con esa limitación y el sector automotor no estuvo exento de esa situación.

La oferta de vehículos se vio restringida. No solo para el segmento de los importados sino, también, para los de producción nacional.

En el primer caso es obvio que la falta de dólares llevó a que se redujera su participación. Mientras que en 2019 el 70% de las unidades vendidas provenían del exterior, en la actualidad representan menos del 50%.

En cuanto a los de producción nacional, los problemas se centraron en la importación de materias primas, insumos y autopartes. Cada modelo que sale de una línea de montaje lleva, en promedio, alrededor del 60% de componentes importados.

La administración de las divisas que hace el Banco Central, con el endurecimiento de la liberación de dólares a medida que transcurrían los meses, generó para los fabricantes de autos un contexto de incertidumbre.

El abastecimiento limitado de materias primas y autopartes le puso un techo a la producción y no permitió que 2022 cerrará con un crecimiento mayor en el nivel de actividad.

Si bien los números son positivos respecto a 2021, había margen para lograr indicadores mejores. La asociación que agrupa a los fabricantes de autos (ADEFA), estimaba para 2022 un volumen de producción cercano a las 590.000 unidades. Esta proyección se realizó a fines de 2021. Sin embargo, el número final rondará las 510.000. La diferencia entre ambas cifras se explica por los problemas para mantener el ritmo de fabricación deseado.

Es cierto que esta situación no es solo producto de la falta de dólares. A esta restricción interna hay que sumarle problemas de logística que afecta a todo el mundo y es una consecuencia de las complicaciones en materia de comercio exterior que dejó la pandemia. La crisis de los semiconductores es un fenómeno global y golpea tanto a las fábricas de autos como a los autopartistas que no pueden garantizar el cumplimiento de las entregas.

Demanda

La demanda del exterior es importante y es difícil cumplir con los compromisos de envíos con estas limitaciones. También en esta variable se tuvieron que recortar las proyecciones originales para el año. De un objetivo de 360.000 unidades para vender al exterior, el número final estará más cerca de las 340.000.

El mercado interno mostró que estaba en condiciones de absorber más 0km. Esto se debió, en gran medida, a la menor competencia externa por el cepo importador. La brecha cambiaria impulsó la demanda de 0km y profundizó que se generalizaran los sobreprecios. El margen de recargo varía según cada modelo y solo algunos pocos nacionales pueden tener recargos atenuados. En gran parte del mercado se opera con valores que se rigen más por la cotización del dólar blue que por el cambio oficial.

Con este escenario se cierra el año y anticipa lo que puede suceder en 2023. La expectativa es mantener el mercado de este año y, en caso de mayor disponibilidad de divisas, mejorarlo.

Pese a este condicionamiento, todas las marcas apuestan a ofrecer importantes novedades durante 2023. Aunque en menor cantidad que otros años, en los próximos meses está previsto que se realicen importantes lanzamientos, pero muchos estarán supeditados a los vaivenes económicos para concretarse.

En cuanto a la producción y las exportaciones, las terminales locales apuestan a mejorar los números actuales. Al menos en los papeles, todas las fábricas tienen proyecciones de crecimiento en cuanto al ritmo fabril. Alcanzarlo o no dependerá de la normalización del flujo de dólares. Ese es el gran desafío que se presenta en 2023 para consolidar el crecimiento.

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