12 de diciembre 2022 - 00:00

Un triángulo complejo de cara a las elecciones

Dujovne colocó más deuda en pesos: $33.698 M en Letes

A un panorama global complejo y atípico, la Argentina le agrega sus factores idiosincráticos y desequilibrios que llevan varios mandatos sin resolverse. Con el tiempo se ha vuelto más claro que la situación local tiene limitaciones y contradicciones económicas que crearon un ambiente lleno de normativas pero carente de políticas.

El Banco Central ha intentado con mucha creatividad detener el drenaje de reservas internacionales con controles de capitales. Esta manera de gestionar provoca que las expectativas de los agentes económicos estén desancladas y que la inercia inflacionaria se vuelva cada vez más difícil de romper.

Incertidumbre

A lo largo del año la incertidumbre sobre el rumbo de la economía ha ido in crescendo en los siguientes frentes: deuda en pesos, mercado cambiario e inflación.

El Gobierno tiene tres objetivos para 2023: ganar la elección, cumplir las metas del FMI y evitar una crisis financiera o social. Se trata de un trilema porque no se pueden cumplir estos tres objetivos a la vez, pero entendemos que la coalición gobernante intentará priorizar dos de ellos y para eso tendrá que elegir entre siguientes cursos de acción:

I) Un plan de estabilización que evitaría una crisis financiera y dejaría lugar para un aumento del gasto social y en los salarios reales, pero con el riesgo de causar una espiral inflacionaria.

II) Cumplir con los objetivos del FMI, lo cual evitaría una crisis financiera pero tendría un alto costo electoral.

III) Quedarse a medias con el programa con el FMI y dar señales de un programa electoral agresivo, lo cual mejoraría las probabilidades de ganar la elección, pero con riesgo de no poder controlar variables macroeconómicas.

Los tres caminos poseen riesgos sustanciales para el actual y para el próximo gobierno. Incluso la opción que pueda resultar más beneficiosa para la economía podría no serlo desde el aspecto social. El dilema electoral será cuánto riesgo está dispuesto a asumir el Gobierno para ganar la elección.

Por las noticias locales recientes pareciera que se busca evitar un plan de estabilización y mayor ajuste al tiempo que proliferan los desdoblamientos cambiarios y anuncios de congelamientos de precios con penalidades para las empresas que aumenten por afuera de lo acordado. Pero para que el año próximo los desequilibrios no se profundicen y, en caso de una victoria de la oposición, haya una transición ordenada es necesario que haya consensos políticos en varios aspectos:

Vencimientos

En primer lugar, aportar claridad acerca del cómo se refinanciarán los títulos de deuda en pesos del Tesoro Nacional que vencen el año próximo. Hasta ahora, los inversores se muestran reticentes a comprar bonos que venzan luego de las elecciones. Esto se visualiza en la diferencia de rendimientos de los títulos que vencen a fines de 2023 y a principios de 2024, que actualmente ronda el 20%. Un claro test de eso fueron las últimas licitaciones del Tesoro Nacional, donde se convalidaron tasas por encima de la de Leliq para poder captar financiamiento.

En segundo lugar, la escasez de divisas que pareciera profundizarse en 2023 por la sequía genera un nuevo desafío en el frente cambiario.

En tercer lugar, y no menos importante: la inflación. Hay sindicatos que lograron reabrir negociaciones salariales, alcanzando incrementos anuales cercanos al 100% que se reflejarán en incrementos mensuales cercanos al 6% y 7% para el resto del año, y el alza de los precios regulados.

En conclusión: 2023 parece un año sumamente desafiante de transitar local e internacionalmente. El Gobierno aún tiene margen previo a las PASO del año que viene para tomar decisiones que lo ayuden a fomentar el ingreso de divisas y a contener la inflación.